12/11/16

Gran Encuentro





Los vericuetos y rizos del destino que precedieron a este gran encuentro son dignos de un documental. Dos grupos de wassap, con más de un centenar de personas entremezcladas, más de cuatro organizadores, gestionando los difíciles permisos del Parque de los Calares del Mundo, y multitud de intereses personales se reunieron en un inmenso revoltijo cuyos vaivenes mantuvieron en vilo a todos los implicados hasta el fin de semana del 12 y 13 de noviembre. Aún me quedo corto con mi apreciación: esta historia no acaba el día 13 sino que se prolonga hasta finales de noviembre con los permisos para varias actividades de exploración y visita programadas a lo largo de dos semanas. Aunque si es cierto que la historia se acaba el día 13 en lo que a mí se refiere…
A las afueras de Riópar el Hostal Los Bronces me permitió alojarme en una cómoda y cálida habitación a un precio muy razonable. Algunos participantes habían llegado, o llegaron también, el viernes 11 pero se quedaron a dormir en furgonetas. La temperatura bajó por la noche a unos dos bajo cero. A la mañana siguiente los coches estaban cuajados de una gruesa capa de escarcha. Nos fuimos reuniendo en el bar-cafetería del hostal. Llegaron Juan Pablo, David, Mavil, Antonio Dólera, Leo, Luis, Mari Carmen, Vicente y Perico (si no se me olvida nadie). Entre desayunos, charlas y fotos el tiempo discurrió plácidamente. Hacíamos tiempo para esperar a Tocho y Esther, que venían de Hellín con dos amigos suyos, para participar en la actividad y/o de recoger setas. Pero se hacía tarde y el grueso del grupo decidió irse e iniciar la excursión a la Cueva de la Pedorrilla. Juan Pablo, David y yo esperamos a que llegaran. Nos reuniríamos todos en La Pedorrilla. Cuando llegaron Esther y Tocho nos dimos cuenta que el interés por recoger setas era incompatible con la excursión espeleológica que proyectábamos. Así pues quedamos en vernos todos al atardecer en la cafetería.
La encantadora senda de subida a La Pedorrilla atraviesa un pinar lleno de vida. Como en toda la comarca los animales pueden sorprenderte. La noche anterior, ya llegando a Riópar, me cruce con un jabalí grandón y casi atropello a un par de zorros. La fauna y la flora abundan.
El grueso del grupo estaba parado en La Pedorrilla. La entrada de la cueva y el inicio de sus galerías, ... , me parecieron muy sugerentes. El soplo era débil, pero notable, y la morfología de las galerías claramente la de tubos activos (esporádicamente). Cuando se produce el Reventón de los Chorros también entra en actividad La Pedorrilla.
Aunque el día había comenzado frío la temperatura fue mejorando. Llegó a ser la ideal para ir de excursión. La charla se animó. Sin esfuerzo, siguiendo un hermoso itinerario con vistas al circo de Los Chorros, llegamos a la segunda cueva ... . En el entreacto algunos nos cansamos de estar ... y decidimos continuar la excursión hasta el Mirador de los Chorros. Juan Pablo, Antonio Dólera, Leo, David,  Mari Carmen y yo nos fuimos por la  senda hacia allá. El paisaje es bello a más no poder.
Al principio pensábamos bajar del Mirador por la senda de los Chorros pero Mavil nos lo desaconsejo por el walki-talki.  Decidimos volver por el camino que, atravesando Los Mojones y pasando junto a la Sima del Mirador, lleva al Collado del Arenal. Fue una magnífica elección para rematar la excursión. Allí nos encontramos con el resto de la gente. Mavil estaba eufórico: .... Además Esther y Tocho estaban contentos: habían recolectado un buen montón de setas a pesar de su escasez.
La reunión en Los Bronces se prolongo. Algunos se despidieron y otros nuevos llegaron para la actividad del domingo. David me pasó las fotos de la vía que habíamos hecho hace poco. Vicente por fin me aclaró el misterio del somier en el Solvente. Vicente y yo nos propusimos desarrollar algunos proyectos de equipación de vías y de exploración de cuevas para un futuro cercano. Algo después David, Antonio Dólera y yo nos fuimos a cenar atascaburras a Riópar. En el exterior la temperatura se desplomo como la noche anterior.
A la mañana siguiente, después de un animado desayuno, me despedí del grupo. Después de dar un paseo por la zona de Los Chorros comencé mi camino hacia Hellín, allí me esperaban Tocho y Esther para almorzar setas, y luego a Santander. Nuevos proyectos se perfilaban en el futuro…