1/6/17

Azul Celeste



La improvisación, aprovechar la oportunidad, puede llevar a hermosos resultados cuando la fortuna sonríe.  Varios años ha que deseaba tomarle unas fotos a Eva. A Eva entrada en una cueva. Como aquel que dice: en la oscuridad los colores deslumbran más. Pero Eva está enroscada a su destino. Y su destino la lleva por derroteros cerrados, entre obligaciones y deseos y planes frustrados. Y el tiempo se le escapa entre los dedos de las manos como si fuera un gas inatrapable. Eva y el tiempo…

Esta vez un avatar hizo posible lo imposible. Ir a una cueva sencilla, hacer una foto y dar un paseo. Algo impensable. Un día antes Eva me hizo a través del teléfono todo un muestrario de vestidos, zapatos y complementos. Azul celeste fue elegido. Ananda nos iba a acompañar. Además de disfrutar de una bonita excursión me podía ayudar con los flashes.

Quedamos para después de comer. Recogí Eva en Astillero y a Ananda en la Cavada (en previsión de que Eva y yo fuéramos a ver la zona de escalada de Angustinas).  Subimos valle de Miera arriba hasta Ajanedo, dejamos el coche aparcado al lado de la carretera y anduvimos diez minutos hasta la Cueva de La Puntida. El bosque estaba exuberante y las ortigas eran tan altas como nosotros. Y ortigaban muy fuerte.

El ambiente tropical se esfumo en cuanto entramos en la cueva.  Avanzamos hacia la oscuridad sin alcanzarla. Nos detuvimos en un rincón desde el que se podía ver la boca y sus verdores pero desde el cual ya se vislumbraba la grandeza de la sala y el tamaño de su bóveda. Pensé un rato desde dónde debería encuadrar.

Puse los flashes de forma que iluminaran a Eva con su vestido azul celeste desde cuatro direcciones y los dos flashes restantes los use como complemento general. Ananda posó para las pruebas. Planteé la foto como un fusión de tres fotos. Tuve que cambiar la focal de varios flashes. Y le dije a Eva que se cambiase.

            Las fotos en sí nos llevaron quince minutos. Enseguida recogimos todo y volvimos al coche. Ananda quería llegar a su cita con los amigos en la playa. En La Cavada nos despedimos de él. Eva yo enfilamos la carretera a Angustinas. Desde el collado nos dimos un paseo para ver las vías. En una peña cercana se poso a observarnos una hermosa rapaz. A Eva le encantaron las vías y, sobre todo, el sitio. A la vuelta paramos en La Cavada a tomar unos líquidos frescos. La tarde iba cayendo con calma.