8/5/11

Astradome (7/5/2011)



Esa tarde pase por la reunión de los viernes en el Polideportivo de la Universidad de Cantabria. La gente del club tenía ganas de salir el sábado y el grupo promotor de la exploraciones en Udías había proyectado ir a mirar, entre otras zonas, la del Pantano en Torca Urbió. Llamé a Sergio y le dije que iría con Miguel. Pero a última hora Sergio me llamo diciéndome que se había suspendido lo de Urbió porque éramos muchos. Como sucedáneo de la actividad prevista el grupo recogería cuerdas en la Luna Llena. A Sergio se le quitaron las ganas de hacer actividad.
A la mañana siguiente Miguel y yo decidimos visitar la entrada Giant Panda a la Hoyuca. Era un día primaveral y nublado con una temperatura deliciosa. Por las montañas del interior amenazaban chaparrones. Eché en falta a algunos compañeros del club -Julio, Alicia...- que habían mostrado interés por venir. No pudieron cambiar de planes porque el móvil de Adrián estaba apagado.
Según nos acercábamos a Riaño me fui animando. Se respiraba tranquilidad. En el camino hacia Giant Panda se había establecido un cementerio de coches totalmente camuflados entre la vegetación. Mientras paseaba la vista sobre los restos Miguel abrigo la esperanza de que hubiese un Opel por allí. Algo más tarde tuvimos que saltar varios pastores eléctricos y algunas alambradas aunque no me costo acordarme de la ubicación de la dolina repleta de jungla en que se encuentra Giant Panda.
El mismo repelús que sentí la primera vez que bajé por la entrada apuntalada volví a sentirlo la segunda vez. Me impuse hacer el destrepe inicial sin tocar ningún puntal y menos aún los palets que soportaban el talud. Además, para mayor seguridad, dejamos un intervalo de tiempo entre los dos.
Las cuerdas estaban hinchadas y creo que eran la mismas que hace dos años (exactamente entramos el 4 de abril de 2009) pero esta vez estábamos sobre aviso y pusimos el descensor en C. Aparte de la hinchazón, el aspecto de las cuerdas era bueno y no surgió ningún problema. Un pozo de veinte metros, seguido de otro de cinco, nos condujo a una base plana de cantos rodados. Mediante un paso estrecho -pero muy corto- nos introdujimos en un meandro con varios resaltes destrepables fácilmente. El meandro era, en algunos momentos, algo estrecho y tenía cambios de dirección muy bruscos. Yo recordaba en su parte final un estrechamiento que nos costó bastante pasar en el 2009. Sin embargo esta vez lo vimos mucho más claro. Unos metros más allá escuchamos el rumor de First River deslizándose en la oscuridad de Gorilla Walk.
Todo iba sobre ruedas y, casi sin pensárnoslo, decidimos prolongar la incursión para visitar el Astradome. La parte final de Gorilla Walk se nos hizo corta. Me notaba bastante fuerte, quizás debido a los efectos de la altitud prolongada durante Semana Santa. En rápida sucesión pasamos el acceso a Second River (procedente del Hoyo de la Reñada), las gateras de enlace -Cross Over- con la zona remota, el descenso a Third River, 6ª Road, la esquina donde desagua Fourth River y la pequeña galería de acceso al Astradome. Total una hora y cincuenta minutos desde la entrada.
Mientras comíamos algo la maquinaria mental comenzó a urdir planes para fotografiar la maravillosa chimenea cilíndrica que se cernía sobre nosotros. Veinte metros de diámetro y cien de altura, un tubo de órgano para frecuencias ultrabajas (¿tres ciclos por segundo?) La reverberación, formidable, nos envolvía creando una atmósfera llena de guiños mágicos. Las pequeñas linternas de novecientos lúmenes entraron en acción sumándose a los focos de los cascos e iluminando durante aperturas de treinta segundos la escena. En la imagen captada por la cámara la cascada central del Astradome se convirtió en un chorro de luz blanquecino y la pared del cilindro revelo sus lejanos detalles. Así transcurrió un tiempo maravilloso.
Durante la fase de salida fuimos casi tan rápidos como en la fase de entrada. Solo en el meandro de Giant Panda tuvimos que bajar el ritmo. Los resaltes nos costaban más al subir que al bajar. Cuando salimos el día había mejorado hasta el punto primaveral-explosivo y las nubes casi se habían diluido.
En total habíamos tardamos unas cuatro horas y cuarenta minutos en visitar, ida y vuelta, el Astradome desde Giant Panda, lo que significa que es una buena actividad para una jornada corta. Este hecho también me animó a relanzar viejos proyectos, como visitar zonas más remotas de la Hoyuca, por ejemplo Argamedon o Rocky Horror, y a realizar la travesía Giant Panda>>>>Carcavuezo.
Para celebrar nuestro buen sabor de boca y la carga mágica que traíamos del Astradome decidimos tomarnos unas cervezas frías con aceitunas en Casa Enrique de Solares. Como Dioses del Olimpo.  







3 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Impresionante lo que hace la naturaleza.
Muy buenas fotos.

zaca dijo...

Estupendo el sitio, espero nos enseñes pronto el camino,que hace mucho que no nos vemos,
Las fotos cada vez mejores

Paul Fretwell dijo...

Astradome VR http://wscc.darkgem.com/footleg/pano/Astradome.html