20/9/16

Sistemáticos2































 




Fotos: Miguel F. Liria
Texto: Antonio G. Corbalan
En definitiva: no podíamos aguantarnos las ganas de saber que había al final de la chimenea que habíamos casi escalado hasta arriba el sábado pasado.  Por eso quedamos el martes por la tarde, para entrar de nuevo a la zona del Patio. A pesar de que habíamos quedado a y media  ambos llegamos a Ramales antes de las cuatro y cuarto. Se notaba el interés que teníamos los dos por ver la continuación, casi la dábamos por  segura aunque…

El laguito estaba casi seco y los goteos del sábado se habían aplacado. Las legumbres que estaba digiriendo  no me ayudaban a subir cuestas ni, mucho menos, a subir jumareando cuerdas. Pero no tardamos más que el día anterior. Esta vez ambos estábamos muy dispuestos a escalar tanto Miguel como yo, pero a Miguel se le notaban unas ganas intensas. Así que fue el que escaló. Yo me dispuse a pasar frío mientras tanto. Sin embargo el hecho de tener que ayudarle, colgándome de la cuerda y saltando, para que pudiese subir el desplome hizo que no pasase el frío que esperaba. En el camino de subida retiro todas las fijaciones salvo las tres últimas
No tardo mucho Miguel en alcanzar el nicho que yo vislumbraba el sábado pasado.  Y en darme la mala noticia de que no había galería. Había que subir un poco más. Y subió galería no había tampoco pero si una grieta ortogonal a la fractura E-W que permitía el paso sin cacharros. Lo dejo para que yo lo intentase la siguiente vez. En el camino de bajada lo retiro todo. Solo se quedo arriba la cuerda anclada a un natural y una chapa y un fraccionamiento. De bajada retiró todas las fijaciones restantes.
En previsión de salir a una hora razonable recogimos e iniciamos la bajada. Por el camino visitamos las prolongaciones de la fractura E-W. De la observación de dichas fracturas saqué una conclusión: de haber alguna continuación o prolongación esta tendrá que estar arriba del pozo. Solo nos queda, por tanto escalar y escalar el pozo central.
Nos paseamos hasta la salida y luego hasta el coche y luego hasta Ramales (no era tarde pero había que trabajar al día siguiente) y luego hasta casa. La desilusión era grande pero no enorme. Quizás habrá que mirar por otros lados. 


 

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