26/7/26

Cascajosas con Guillermo (Merilla)

Fotos: Guillermo y Ant on Ío
 
  
 
           La idea era volver a Rascavieja para continuar conociendo las zonas nuevas, pero el sábado llovió con abundancia y el domingo amaneció con lloviznas dispersas. Y no estábamos dispuestos a subir la empinada pendiente con hierba muy crecida, piedras irregulares y todo mojado. Todavía recordaba -la última vez fue hace bien poco- la cantidad de patinazos y la mojadura que pillamos ese día. La Cueva de las Cascajosas (o del Cariñoso) en principio es una actividad bastante corta, pero si incluimos en la visita al Piso Superior y la búsqueda de las nuevas extensiones, se convierte en una entretenida actividad llena de sorpresas agradables.

A las nueve me reuní con Guillermo en Solares y a las  diez estábamos entrando a la cueva. Primero fuimos a la caseta de los maquis. Pudimos comprobar bien la poca exactitud y detalle de la topografía antigua. Digo antigua porque observamos los puntitos rojos utilizados para precisar las tomas de rumbo de una nueva topografía.  En la piedra que hay delante de la caseta estaban extendidos -con gracia- los objetos antiguos  que se han ido encontrando en la zona que se habitó. Con algunas dificultades (cable del disparador remoto incompatible con Olympus) hicimos algunas fotos y continuamos por el borde izquierdo de la galería hasta la Sala Javivi donde dejamos el peso. Continuamos por la Galería Holanda hasta la entrada este. Por el camino tomamos algunas fotos con el par de flashes que llevábamos.

 

 

De vuelta a las sacas tomamos un tentenpié y trepamos hasta el Piso Superior. Avanzando un poco tropezamos con una cuerda ascendente que no recordaba. En realidad se trata de un camino alternativo para superar un caos de bloques sin el riesgo que supone andar dando vueltas y trepando por entre bloques poco fiables. Recorrimos la galería izquierda pasando por la Sala del Radio y la Sala del Gato. Desde allí tomamos un ramal hacia el norte que nos llevó a una zona con bonitas concreciones llamada la Sala del Clan. De vuelta tomamos un ramal hacia el este que en unas decenas de metros nos llevó hasta un resalte equipado con cuerda y una escalada a la derecha  -equipada con parabolts- Esta escalada conducía a una chimenea con continuación evidente. Ambas rutas eran extensiones de lo ya conocido hace décadas. Dejamos su visita para otra ocasión, tal vez yendo con el grupo que está explorando ahí. 

Para volver al piso inferior recorrimos la galería de la de la derecha desde la Sala del Gato. Es mucho más cómoda y más coqueta que su paralela. Tras recoger las sacas tardamos en salir pocos minutos. Habíamos entrado con muchas nubes pero ahora hacía un sol espléndido. En el aparcamiento descubrimos que el gran plástico de pvc –lo habíamos visto por la mañana- tapaba un burro muerto y no un montón de leña como habíamos supuesto. En muy poco tiempo estábamos en el Mesón del Camping esperando unas cervezas heladas y una buena comida. El tiempo se había detenido y tardó bastante en ponerse en marcha de nuevo...      

 

 

 

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