18/1/26

Cosas Extrañas (Vallina)

 Fotos: Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío


 
            El domingo 18 de  enero del 2026 el tiempo era demencial. Pero a pesar de la lluvia, el frío y la niebla Guillermo y yo decidimos cuevear visitando una zona de Vallina que nos había llamado la atención en la última incursión del 21 de diciembre pasado.

              Algo antes de las 10, cuando llegué a la curva donde solemos aparcar, Guillermo ya tenía todo el equipo puesto -incluyendo el casco- y me esperaba dentro de su coche con un paraguas preparado como si fuera a cazar chubascos. Me preparé dentro del coche, incluyendo las botas, y además me puse un impermeable.

              El terreno estaba saturado de agua, el barro patinoso hacía que caminar fuese una tarea delicada. Un rebaño de vacas y becerros taponaba de forma compacta el camino. Estaban muy renuentes a moverse de su óptima posición pero, por suerte, nos dejaron pasar sin cornearnos.

              Entrar en la cueva fue un alivio, estaba mucho más seca y caliente que la calle. En un entretenido recorrido que nos llevó algo más de una hora, nos pusimos en el comienzo de Sandy Avenue con la idea de visitar Decorated Chamber y Albert Passage. Para alcanzar nuestro objetivo desde ese punto debíamos trepar por una pendiente hasta alcanzar una ventana. Me puse un viejo arnés de escalada, me encordé a un trozo de cuerda dinámica de 20 metros y preparé dos cordinos y tres mosquetones. Mientras Guillermo me aseguraba con un ocho fui subiendo por la pendiente. Puse un cordino en una estalagmita y luego otro, a un grueso puente de roca, para superar un pequeño desplome, la verdadera dificultad de la trepada. Tras este paso la rampa continuaba fácilmente hasta una estalagmita en la que puse un seguro, más luego se hacía delicada por lo resbaladizo del terreno y lo quebradizo de los agarres. Finalmente terminé en una especie de collado cuando casi no me quedaba cuerda. Me empotré en una oquedad para asegurar a Guillermo. Anclamos la cuerda a una gran lastra para asegurar la corta bajada de cuatro metros al otro lado. Luego subimos un resalte escalando y lo bajamos por el otro lado hasta la base de una chimenea. Para continuar había que ir subiendo una rampa que se hacia vertical. El riesgo de esa subida -sin agarres sólidos y con escalones de barro- hacía necesario meter anclajes de seguro por algún lado. De alguna forma los exploradores habían subido -y bajado- por allí sin poner ningún seguro. Eran cosas extrañas que no hubiese ningún seguro, ningún spit, ni ninguna cuerda abandonada, en punto alguno de todo este "acceso". No teníamos taladro ni anclajes y pospusimos la visita a Decorated Chamber para una ocasión posterior. Rapelamos la rampa, sí, pero reaseguramos la cabecera con un cordino anclado en una estalagmita por si acaso. De la lastra no nos fiábamos del todo.


 
            Después de comer algo decidimos visitar una zona cercana en la que se veían escritas en la topografía las palabras "helictites" y "Bathtub Passage". Era muy atractivo meterse en una bañera, a ser posible bien caliente, con las paredes decoradas con excéntricas.

              Un rato de circulación por galerías enormes, las más grandes que he visto en Vallina, nos llevó a un pequeño pasillo bien decorado. Más allá, en otra galería grandota y tras pasar la famosa bañera, subimos una empinada rampa muy resbalosa -por la tierrecilla/barrillo- que nos encaramó a una zona cercana al techo de la galería. El gran caos de bloques "soplador" y con hojitas de árbol en el suelo nos llamó la atención. Justo antes del caos de bloques el techo estaba profusamente decorado de estalactitas de aragonito anaranjado recubiertas de corales grises. Una hermosura.

                 La vuelta fue rodada. Descansamos un rato, yo me tumbé a sestear unos minutos, Guillermo hizo más fotos. Luego seguimos avanzando sin pena ni gloria hasta la salida. Las galerías cercanas estaban con arroyuelos y charcos grandes. La corriente entrante era muy fría. La cuesta hasta los coches nos vino bien para calentarnos, el tiempo se portó como es debido, apenas nos llovió. A las 5 estábamos en los coches, una actividad de algo más de 6 horas. Quedo claro que, próximamente, volveremos a Vallina para visitar -de una forma u otra-  Decorated Chamber
 

 
 
 


15/1/26

Entrenando (Hoyuca)

 
           El jueves quedé con Encarna y una amiga suya, Vanesa, para ir a la Hoyuca. Con intricadas agendas imposibles, a ellas les venía bien hacer espeleología entre semana, y a mí me venía aun mejor entrenarme con vistas a los fines de semana. A las nueve y media nos vimos en Solares y a las diez estábamos cambiándonos junto a la Iglesia de Riaño.

              Mientras caminábamos hacia la boca nos saludaron todos los perros del pueblo que tienen libertad de movimientos. Alguno que no la tiene permaneció en un sospechoso silencio. La terrosa entrada a la Hoyuca se está desmoronando poco a poco. Cada vez que vuelvo allí el paso del "pozo-buzón" exige mover mejor todo el cuerpo para no darse un gran trompazo. Pero eso le da alicientes a estas actividades subterráneas, porque suponen un reto que, sin ser extremo, estimula mucho, tanto física como mentalmente.

              Las llevé a visitar unas galerías, a la izquierda de la ruta principal, más para que no se me olviden a mí por completo que por su interés. Nadie suele recorrerlas en la ruta principal hacia Quadraphenia. Tras el clásico paso de la estrechez (con buzón de salida) seguimos la ruta tradicional por las hermosas galerías que dibujan amplios zig-zags. Más tarde visitamos una galería arenosa, fósil, que desemboca en un balcón sobre Pigs Trotter Chamber. También le echamos un vistazo al pequeño cañón que forma el afluente de Marathon Passage.

 
 
 
             Desde el arenal de Pigs Trotter Chamber subimos por los cómodos y laberínticos pasillos que llevan a Flashbulb Hall y desde allí fuimos a visitar una parte de las bonitas galerías en Dog Series. Desde este punto comenzamos la vuelta tranquilamente para salir con tiempo. Ya cerca de la salida elegimos el camino del meandro desfondado para entrenar un poco más y poner un poco de adrenalina en el menú.

              Sin duda el paso del "pozo-buzón" se está convirtiendo en un pequeño problema en crecimiento. Sobre todo cuando se recorre desde dentro hacia la salida. Antes o después habrá que poner un trozo de cuerda para ayudar un poco. Por lo demás esta salida de la Hoyuca siempre te despide con goteos en el cogote y con rebozadas de tierra y barrillo.

              En el exterior nos dio la bienvenida un vendaval "especial" del sur. Los perros habían desaparecido para no volar por los aires. Anduvimos por el centro de las calles para tener menos opciones al regalo, si acaso volaban macetas o tejas. Ya en el aparcamiento hubo que estar al loro para evitar que las sacas y las bolsas de ropa desapareciesen con una racha. Y para que impedir que  alguna de la puertas del coche se descoyuntase de los goznes o te partiese una pierna al cerrarse de golpe.  Por lo demás todo fue bien y bastante divertido y, ya dentro del coche, con las puertas cerradas, la música y la calefacción no se podía estar mejor. Quedamos en que, sin duda, volveremos dentro de poco a otra hermosa cueva.