24/5/26

Gruta dos Balcões (Terceira/Açores)


 

              Terceira de las Islas Azores es la tercera en superficie pero la primera en importancia histórica y en cantidad de cuevas volcánicas. La denominación furna o gruta indica que la cavidad es básicamente horizontal mientras que la palabra algar se reserva para las chimeneas volcánicas, simas o grietas, en las que el recorrido vertical es predominante.

              El segundo día de nuestra estancia en esta isla perdida en el Atlántico en la que, de un minuto al siguiente, las nubes vuelan a toda velocidad, se acumulan como niebla gris y compacta o se disipan en una aurora neblinosa resplandeciente, lo dedicamos al sendero Mistérios Negros y a la Gruta do Natal, que es un tubo de lava habilitado para el turismo. Con mucho encanto, la iluminación es buena -aunque excesiva en algunas zonas-. Arriba, en una antigua casa -de bloques de basalto- habilitada para acoger al visitante hay un pequeño museo creado por Os Montanheiros, un pálido reflejo de su otro gran museo geológico, cercano al puerto de Angra do Heroísmo. La visita no es guiada, lo que permite pararse a contemplar o a fotografiar al antojo de uno mismo.
 
 

 

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              Para el tercer día de nuestra estancia en Terceira habíamos reunido suficiente información como para poder visitar la que actualmente se considera segunda cavidad de Azores -en desarrollo sobre topo- pero que probablemente será conectada con dos o tres cavidades más, alcanzando así la primacía en desarrollo entre todos los tubos volcánicos de Azores. Para conseguir la ubicación y una topo antigua -muy poco clara- la Gruta dos Balcões nos exigió cierta actividad investigadora. En esta topo venían “representados” 2,7 km de desarrollo frente a los 4,6 km de la topo actual. La utilidad de la topo era muy relativa ya que no había manera de saber donde se ubicaba la entrada. En principio uno “aparecía” en cualquier punto de una topo que por otro lado resultaba bastante laberíntica en contraste con la mayoría de los tubos volcánicos. Debemos recordar que las entradas de los tubos volcánicos están en jameos que rompen el techo de un galería en cualquier punto de su desarrollo. Y esos jameos no estaban representados en la topo que teníamos.

              El Pau Velho, zona donde se desarrolla la gruta, está en la parte alta de la isla entre bosques de criptomerias, bosque original y grandes propiedades ganaderas, prados, con vallas de bloques basálticos y muchos pastores eléctricos. El terreno es sumamente húmedo y las vacas se encargan de acribillarlo formando socavones y cráteres en los que torcerse el tobillo o llenarse de barro el pie es muy normal. La entrada (o más bien jameo de dos entradas) estaba donde me indicaba la ubicación de Maps que había marcado unos días antes como resultado de mi indagación.

              Como no teníamos ni idea de en que punto de la topo estábamos decidimos ser muy precavidos en cuanto a bifurcaciones o zonas confusas. A la primera de cambio usaba catadióptricos. El tubo iba hacia el SW. Pronto dejamos una galería a la izquierda de dimensiones menores pensando en visitarla a la vuelta. Un poco más allá pasamos bajo un jameo circular que se abría en la bóveda de la galería -inalcanzable- y por el que se filtraba la luz tamizada de verde por helechos gigantes. Un rato después alcanzamos otro jameo que se abría arriba del lateral de la galería y unos metros más allá un gran jameo obstruido por una jungla imposible. Nuestra jugada fue salir por el jameo lateral, andar por la superficie unas decenas de metros, y meternos por el otro extremo del gran jameo en la zona donde la jungla no dominaba todo el espacio. A partir de aquí se multiplicaron, o bifurcaron, los tubos de una forma que no había visto en ningún otro tubo volcánico. Visitamos una primera galería con formaciones de limonita hasta que un barrizal nos frenó. Luego otra gran galería muy bella con grandes costras que dividían la sección en dos zonas transitables. Terminamos llegando a una zona tan estrecha por la que no nos cuadró seguir avanzando. Ya de vuelta tomamos una galería a la derecha antes de llegar al gran jameo selvático. Se trataba de la zona  más hermosa que habíamos visitado en todo el recorrido. A ambos laterales del tubo serpenteante sobresalían amplias plataformas de color blanco que seguían la trayectoria de la galería: los balcões que dan nombre a la cueva… Poco después aterrizamos en una zona de la cueva que ya habíamos visto. Un catadióptrico nos confirmó nuestra ruta. De paso visitamos la primera desviación a la izquierda, ahora a la derecha, que habíamos encontrado al entrar. Era sumamente penosa, no tanto por su estrechez en forma de laminador, sino por el suelo abrasivo que destrozaba rodillas, manos y mono.Tal vez el único sitio en que he echado en falta coderas y rodilleras. Mi táctica fue rodar o ir sentado. Al cabo de un rato me volví ya que Marisa me esperaba. Tras unos minutos de cómoda galería estábamos de nuevo en el jameo de entrada. Como siempre debe hacerse en un jameo, fuimos al extremo contrario para comprobar si el tubo seguía, es lo usual, y así fue. El tubo, de grandes dimensiones ahora, continuó ancho y alto. Arriba vimos la entrada a un nivel -o tubo- superior al que se accedía por una ventana pero no la escalamos. El tubo principal se fue haciendo más bajo hasta formar un laminador de suelo formado por escorias volcánicas sumamente agresivas para monos, pies y manos. Aunque claramente continuaba decidimos ir volviendo a la entrada. Teníamos una buena pincelada de la Gruta dos Balcões.

              El regreso al coche lo hicimos por una zona de prados que nos pareció más cómoda aunque finalmente el pastor eléctrico y los bloques de las vallas nos exigieron pensar un poco.

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              Para celebrar el éxito de nuestra visita nos acercamos en coche, unos 15 kms., hasta el famoso Algar do Carvão. En unos minutos comenzaba el periodo de visita a la cavidad y nos dedicamos a comer un poco de fruta y a beber agua mientras esperábamos. Como era domingo fue llegando más gente.

              El entorno del Algar está en el fondo de un cráter volcánico al que se accede sin problemas por la vertiente sur debido a que se ha abierto una brecha formando un valle transitable. Desde la explanada que alberga los edificios y las instalaciones un sendero entre brezos gigantes, arbóreos, nos llevó en cinco minutos al comienzo de los túneles artificiales. Tras dos tramos de unos 50 metros el túnel te deposita en plena pared del Algar a más de cincuenta metros de su entrada superior por la que se vislumbra el cielo. El panorama es impresionante. Las paredes tapizadas de vegetación exuberante caen verticales y prosiguen hacia abajo  tanto o mas que lo que viene de arriba. Unas cómodas escaleras te invitan a bajar saboreando despacio el paisaje subterráneo único y grandioso. Pasarelas, escaleras y una iluminación suave -pero suficiente- te permiten disfrutar  de un volumen gigantesco con una belleza desafiante. Una visita obligada para aquellos que vengan a Terceira.

 


 

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              A los dos días de la visita a Os Balcões, día 27 de mayo, decidimos visitar la Gruta da Malha, también en los altiplanos del centro de la isla. Dejando el coche en el aparcamiento de comienzo del PR09 el excelente camino se adentra en una zona selvática de brezos gigantes entremezclados con vegetación densa entre grandes rocas de colada volcánica. Lo abandonamos en un entrante hacia el este que nos llevó a una propiedad, gran prado, enmarcado entre muros de bloques de basalto. A unos trescientos metros, junto a la valla norte, se abre un gran jameo selvático que nos recordó la película Parque Jurásico. La entrada sur del tubo nos lleva a una zona en la que gastamos un buen rato buscando continuación. Las reseñas indican una cueva de casi medio kilómetro y no habíamos recorrido más de cincuenta… Hicimos algunas fotos y salimos desconcertados. Como en otras ocasiones la solución estaba en el otro extremo del jameo, extremo norte. Por allí la cavidad continuaba majestuosamente. El tubo, en dirección norte, se abrió en dos ocasiones a jameos jurásicos. Tras el segundo una empinada rampa embarrada nos permitió continuar hacia el norte. Finalmente la galería se convirtió en un laminador. Deje todo los trastos y, mientras Marisa me esperaba, avancé rodando, sentado o como pude hasta un cambio de dirección en el que se abrió una sala de derrumbe. El tubo continuaba pero ahora sus dimensiones eran más reducidas. Sin embargo seguía habiendo corriente de aire lo que indicaba la existencia de otros jameos más adelante o la conexión con otras cavidades, tal vez la de Os Balcões ya que la dirección y la distancia lo hacen factible. No es de extrañar que el grupo Os Montanheiros aprecie tanto este complejo de Pau Velho… Para la vuelta usamos de salida el último jameo.

Tal vez volvamos a la mágica Terceiraaunque aún nos quedan por conocer cinco islas más en Açores
 
 


 

3/5/26

en busca de Albert's Passage (Cueva Vallina)

    Fotos: Guillermo y Antonio
    Texto: Ant on Ío
 
 
 
  
 
            El domingo tres de mayo volvimos a cuevear. Teníamos pendiente visitar Decorated Chamber en Vallina. Pusimos un anuncio en los chats y se nos unió Chechu. La predicción era tirando a mala pero por la mañana nos encontramos con un resplandeciente día de primavera. A las diez nos reunimos en el aparcamiento de Vallina. Había un gran tumulto de espeleólogos, overbooking para aparcar, y en la lejanía no paraban de oírse tiros de una -o varias- cacerías.

              Portábamos sacas algo pesadas debido a las escaladas que íbamos a realizar. Bajando por el bosque hacia la boca tuvimos las mismas dudas que siempre -más o menos- y sudamos bien el ambiente tropical húmedo tras las grandes lluvias del día anterior y la buena temperatura reinante. Yo volví a afirmar que lo mejor era marcar la ruta con manchas de color en troncos o piedras y Guillermo volvió a tronchar ramitas como método de guía. Creo que José sugirió marcar el track en una aplicación y utilizar el móvil. Cada mono con su monotema.

              La boca exhalaba un fuerte aire fresco que fue bienvenido. En una hora y pico nos pusimos en Sandy Avenue. Una vez pertrechados con arneses y cacharros procedimos a subir la rampa. No fue más fácil subir con aparatos que escalarla, debido a que dejamos una cuerda dinámica y el chicleo era importante. De una forma u otra, todas malas, pudimos subir. Puse una cuerda fija para bajar el primer resalte, ascendimos el segundo resalte y nos pusimos en modo escalada para seguir. Metí un parabolt de seguro en un trozo de roca limpia del resalte barroso, y algo más arriba otro. Desde ese segundo bolt pude salir medio arrastrándome, o medio adhiriéndome, por el sandwich que formaba el barro con el lateral de la galería. Un metro más allá monté una cabecera y fijé la cuerda a ella. Chechu y Guillermo subieron desmontando los seguros.

              La galería -en forma de pasillo- dio algunas vueltas con desfondes y llegó a una especie de chimenea resonante y goteante que la topo marcaba más allá del posible ascenso a Decorated Chamber. Miramos más o menos bien -digamos mejor más o menos mal- los posibles ascensos. No se veían claros ni tampoco transitados. De alguna manera creo que comprendimos o intuimos que por allí no íbamos a llegar nunca a Albert's Passage. Así pues recogimos los trastos y desandamos los resaltes y la rampa.

              Sobre la explanada que se formaba en la encrucijada de caminos nos comimos todo lo que llevábamos -o casi todo- y elucubramos acerca de donde podría estar el acceso a Albert's Passage. También echamos pestes de la imprecisión de la topo. Guillermo y Chechu se fueron a dar un paseo por la cercana Swirl Chamber, tal vez por ver algo nuevo en esta actividad o quizás por eludir la sensación de frustración. Yo me tumbé en la oscuridad y deje que los pensamientos divagaran a su antojo. En un momento dado llegué a pensar que unos metros más allá en donde se superponian Albert's Passage y Sandy Avenue podía haber algo en el techo. Y sí, cuando miré descubrí una chimenea ramposa con goteo abundante que se perdía hacia las alturas. Todos quedamos intrigados.

 
 

              La vuelta fue rápida y más cansada que la ida. Hicimos un pequeño descanso algo antes de salir. En la subida del resalte de salida Guillermo patinó en las resbalosas rocas y bajo un par de metros sobre rodillas y manos. Un susto sin más. Afuera jarreaba y tronaba pero un minuto después dejó de llover y fue apareciendo una tarde espléndida que nos permitió subir tranquilos hasta los coches. Como eran ya las seis decidimos volver como mochuelos a nuestro olivo. Yo estaba deseando quitarme el sudor y el barro de encima. Allí mismo nos despedimos con más intenciones de volver a la carga que de abandonar. Tal vez preguntando a Peter Smith... Pero las preguntas se resolvieron solas. Esa misma tarde, más bien al anochecer, Guillermo estuvo leyendo las reseñas de la Cueva Vallina en la web de Matienzo Caves Project y descubrió que en 2002 se hizo una escalada de unos 30-40 metros en el margen derecho de FN Passage que llevó a Albert's Passage:

 

Albert's Grand Passage and beyond

During the summer 2002, a climb of 40m up and around a calcited wall in FN Passage enters Albert's Grand Passage and Skyhook Passage. This continues (bolted in November 2002) beyond a deep pitch which has been explored and closes in. (Description of the series required). In 2003, a bolt route around the pitch was tackled into the draughting, continuing passage to a T-junction and holes down.
This was pushed and surveyed as Broken Tooth Passage at Easter 2004. On the far right side of the aven, a small window can be entered. Climbing down leads to several blind pits with stream dribbling above. Squeezing to left yields a window to another aven pitch 10-15m (not descended) Water/(stream) can be heard at bottom, probably that dripping in...

 

           Así que ya sabemos la solución al misterio, aunque llegar no va a resultar fácil ni cómodo. Tal vez ese es un aliciente importante de la espeleología.  Aprovecho para "declamar" en público que la speleo no es un deporte por mucho que se empeñen algunos en encasillarla así. Si que conlleva una actividad física muy importante pero su objetivo no es deportivo en absoluto; por el contrario se trata de una actividad exploratoria con objetivos geográficos, científicos y culturales. Va siendo hora ya de que despierten a la realidad aquellos que tienen suficiente cercanía a los lugares donde se toman decisiones.
 
 
  
 
 
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19/4/26

Simas del Picón (site 0075 Matienzo)

Fotos : Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío

 
             El jueves le pregunté a Guillermo a qué cueva quería que fuéramos el domingo. Hablamos por tf de varias posibilidades: Cueva de la Morenuca (site 0774), Simas del Picón (site 0075), Mostajo (site 0071), Torca Decepción (site 4732), Vallina. (site 4382). Como no queríamos mucho esfuerzo, ni mucha agua, ni repetir demasiado nos inclinamos hacia las Simas del Picón en Matienzo. Poca aproximación, pocos pozos, pocas gateras, cueva bonita.

              Desde el Alto de Fuente las Varas fuimos ya en un sólo coche hasta la remota zona de aparcamiento (cercana a la de la Torca Mostajo). Seldesouto, que tal vez sea el punto más olvidado de la Cornisa Cantábrica, estaba muy bonito, primaveral y brillante. Había calma en todo. Cruzamos un prado y subimos algo más de cincuenta metros de desnivel por entre un bosque de robles, castaños, encinas y laureles. Primero encontramos la boca superior y algo a su derecha, hacia el norte, la boca principal. Una cómoda instalación de dos anclajes y un fraccionamiento -que se resolvió con veinticinco metros de cuerda y tres mosquetones- nos depositó en la pendiente de acceso a una gran sala. Caminando por cerca de su borde derecho accedimos a la Sala GES y algo más allá la Sala de los Bloques. Grandes, altas y anchas, salas así no son comunes en el paisaje subterráneo de Matienzo.  Algo antes de una cómoda gatera de calcita maciza las paredes se recubren de abundantes corales de colores variados. Pasada la gatera entramos en una zona en la que se entremezclan con largueza formaciones gravitacionales y excéntricas de calcita a lo largo de varias galerías.

 
 
 
             Una encrucijada nos lleva, si tomamos hacia el oeste, a una rampa arenosa que se precipita hacia una especie de pozo, por un lado, o al comienzo de una travesía que requiere un pasamanos hacia la The Music Box. Nos quedaron pendientes de visita. Si tomamos hacia el norte un conjunto de galerías muy macizas -con pasos de chimenea, trepadas y destrepes- nos condujeron a un pozo arenoso sin instalar. También nos quedó pendiente de visita.

              La vuelta al exterior llevó menos tiempo porque paramos menos veces a hacer fotos. Solo hicimos un descanso para comer en la primera sala. La subida de la sima fue más que otra cosa un poco incómoda por lo resbaladizo de sus paredes. Fuera ya, el ambiente primaveral había estallado de vida y unas nubes de tormenta gigantescas crecían  sobre el Macizo de Mortillano-Porracolina. Era magnífico contemplarlas... Esta cueva es ideal para visitas tranquilas, por eso volveremos, pero también porque han quedado por conocer unos cuantos flecos que podrían ser muy interesantes.       


 
 

1/4/26

Solins en familia (Solins)

  Esta vez volvía al Solíns para mostrar esa cueva tan bella -y también tan sencilla- a los miembros de mi familia que se sienten atraídos por el mundo subterráneo. No mucha atracción pero la suficiente como para atreverse con una cueva sin grandes complicaciones. Aunque es cierto que la complejidad de una actividad espeleológica es puramente subjetiva. Lo que a unos les parece un paseo subterráneo a otros les puede parecer un infierno.

              Bien tarde en la mañana del Miércoles Santo  Eduardo, Irene, Iris y yo nos deslizamos como una brisa tranquila por el florido paisaje murciano. Y verde como nunca lo había visto antes. Desde Las Casicas, pedanía de Fortuna, tomamos una pista sinuosa hasta una zona llana y amplia que sirve de aparcamiento. Un tramo corto por pista y luego una senda entre bancales nos condujeron en menos de quince minutos a la boca de la cueva oculta en un bosquecillo de pinos grandes. Nos tomamos un buen rato para prepararnos en el porche, tal vez para adaptar el ojo de la intensa radiación exterior a la oscuridad o quizás para disfrutar de las sensaciones.

   Ya en la primera galería comenzaron las quejas. Primero por los inofensivos opiliones, luego por las pequeñas arrastradas, más tarde por los tranquilos y pacíficos murciélagos. A Irene le fue pasando factura la tensión que le producía el ambiente subterráneo. En las dificultades se le disparaba la adrenalina... Sea como fuere llegamos a la Sala de los Cristales. Con más dudas que certezas proseguimos hacia el interior con la esperanza de que nadie -ahí estaba la promesa de la Sala de las Excéntricas- se amilanase ante nada... Sin embargo la realidad fue que al comenzar el laminador -que suele llamarse Paso de las Tortugas- Irene nos dijo que lo mejor era volver hacia la salida para no agotarse. Era razonable hacerlo así, ese "paso de tortugas" es un poco más estrecho de lo que suele aceptar alguien que no es espeleólogo. La que más sintió que nos volviésemos hacia el exterior fue Iris a la que los pasos estrechos no le hacen ningún efecto.

              La vuelta fue parecida a la ida, mismas quejas por opiliones, murciélagos y estrecheces, y mismos cansancios. Esos opiliones, todo hay que decirlo, ni siquiera son arañas aunque si son arácnidos. El día estaba radiante y tras asearnos un poco nos fuimos a relajarnos en la piscina de los Baños de Fortuna con la ilusión de volver al Solíns para ver la Sala de las Excéntricas.             


Las Fotos
 

21/3/26

Burejo Musgoso I (Lúgar)



 
 
             Increíblemente el sábado 21 de marzo quedamos Vicente, Abdón, Perico y yo para visitar un agujero prometedor en la Sierra de Lúgar. Hace unos días Vicente me había llevado a visitar en esa zona las aberturas que había descubierto hace años entrenando en carrera de montaña. Vicente tenía -y tiene- un don especial para tener éxito prospectando en superficie. Ha encontrado, sin más que su olfato, multitud de posibles cavidades. El Burejo Musgoso me pareció de lo más prometedor con su fuerte soplo saliente caliente y muy húmedo. Tanto que las gafas se me empañaron y en los objetos que introdujimos desde el exterior -a unos 12 o 13ºC- se formó condensación.

              A las diez estábamos en casa de Vicente y, tras una breve charla, partimos hacia la Sierra en el 4x4 de Vicente y el 2x2 de Perico; a Perico le encanta ir en su coche a todos lados, aunque sea una pista de 4x4. En el coche de Perico iban todas las herramientas y materiales necesarios para trabajar desobstrucciones. En diez minutos de coche y un minuto de caminata estábamos en el Burejo Musgoso. A Perico le gustó tanto el aspecto que se lanzo como un rayo hacia dentro. Al poco dejamos de oírle. Fui detrás de él hasta un laminador de tránsito muy incómodo. No me las apañaba para entrar por ese conducto sin hacer jirones el mono así que agarré la maza y comencé a romper el suelo costroso. Al cabo de poco volvió Perico y redobló con gran entusiasmo las tareas de excavadora. Una vez los cuatro en el otro lado del laminador seguimos en dirección contraria descendiendo hasta un pocete. Aunque abajo del pocete soplaba bastante aire sus dos posibles continuaciones eran inviables sin un trabajo enorme, principalmente debido a lo estrecho del pozo y a que los escombros iban a tener que sacarse en vertical. Volvimos un poco más arriba y Perico miró otra posibilidad que colapsaba enseguida. Aburridos por la perspectiva Abdón y Vicente salieron para ir a ver los otros agujeros cercanos, un Burejo Musgoso II y la Sima de Mavil. Mientras tanto en una salita justo al lado del laminador Perico y yo observamos un meandro sinuoso, blanco y con mucho viento, bastante prometedor y que se nos había pasado antes. Perico se dedicó un buen rato a ensanchar el comienzo del meandro demoliendo a mazazos llenos de energía los laterales (se lo llevaba por delante todo superando cualquier resistencia con rabia desatada).  

           Ya en el exterior Vicente y Abdón nos contaron que las otras aberturas eran similares al Burejo Musgoso: aire saliente, caliente y húmedo y anchura similar. Con todos esos indicios las esperanzas de penetrar un sistema subterráneo grande que llegue al acuífero crecieron. Mientras bajábamos en el coche Vicente me indicó a lo lejos, en la ladera norte de Lúgar, la zona de una prospección hídrica realizada a principios del siglo pasado. Encontraron agua a 75 metros de profundidad: el acuífero que alimenta la humedad y el calor de los agujeros que habíamos visto. En casa de Vicente nos despedimos y quedamos en continuar la faena en breve si no hay imprevistos...       


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14/3/26

Cejo Cortao 2

 
            Para el sábado 14 de marzo decidí volver, acompañado de Marisa, al Cejo Cortao. Había varias buenas razones para hacerlo, la primera y principal es que en la anterior visita no pudimos ver casi ninguna pintura debido a nuestra falta de ojo para buscar. Otra razón era que deje olvidada una bolsa con algunas chapas y una llave. Y la última era que se trataba de un ejercicio denso y contundente bastante bueno para entrenar.

              El día se presentó fresco, bien nublado y algo ventoso, un típico día de invierno en Levante. Las últimas lluvias habían dejado lagunas embarradas en la pista así que tuvimos que caminar hasta debajo del Cejo Cortao (unos dos kms). Elegimos subir por la canal ya que el cordal requiere mucho más tiempo. El terreno es muy malo: piedras sueltas de todos los tamaños, vegetación muy alta y mucha pendiente. Casi me da un calambre en el gemelo derecho. Creo que desde el coche habíamos tardado unas dos horas y media.

 

 
               La instalación fue rápida -y con pocas dudas- ya que la conocíamos de dos visitas recientes. Me pareció incluso más corta. Allí estaba esperándome la bolsa olvidada, junto a una gran roca. En cuanto buscamos con atención vimos con placer los paneles de pinturas que se nos habían ocultado en el pasado. Hicimos unas fotos y contemplamos el entorno. Las pinturas nos intrigaron mucho. Desde luego el sitio es de acceso muy difícil, requiere escalas de algún tipo. Pero lo más desconcertante son las pinturas en sí mismas. No representan a seres humanos ni figurativa, ni esquemática, ni abstractamente. Además lo que parecen seres vivos, animales, tienen dos patas que reposan sobre tres dedos. Más se parece a un ave...

              Nos preparamos para subir al cordal, y luego bajar a la pista. La bajada con el peso fue infernal, el control de posición con las piedras sueltas y la pendiente no hace aconsejable esta ruta para ver el Cejo (seguramente desde el norte de la sierra alguna pista permitirá alcanzar el collado de forma relativamente cómoda). Se había levantado un intenso viento frío, pero por la pista se hizo llevadero. Llegar al coche y entrar en el bar de Yéchar a tomar algo fue un verdadero placer.

 

 
 

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21/2/26

Cejo Cortao (Yéchar)

 

              En febrero del 2024 realicé una excursión con Marisa, Jorge y David de Gebas recorriendo el cordal del Cejo Cortao en Yéchar. Se nos quedaron grabados en la retina los abrigos y las cuevas colgados de sus paredes sur. Días después Marisa y yo pudimos visitar algunos que estaban en la base de la pared pero el más llamativo y espectacular requería instalaciones verticales. Algunos amigos me contaron que en el abrigo colgado habían descubierto pinturas prehistóricas de tipo esquemático.

              Para el 21 de febrero del 2026 decidí organizar una actividad y visitar el Abrigo de Don Justo, que es así como llaman a la cueva colgada  -a más de 50 metros de altura- del Cejo Cortao. Al final pudimos ir Marisa, un amigo y yo. Mi amigo llevo un dron que volamos desde una pista cercana a la base de la pared, pero el dron no tenía alcance suficiente para ayudarnos en la localización de la bajada.

              Dejamos el coche en el collado entre Yéchar y Fuente Kaputa y desde allí recorrimos varios kilómetros por el cordal del Cejo por malas sendas y campo a través. Se hace largo pero tal vez sea preferible a ascender las canales a la izquierda de las paredes. Cuando calculamos que, aproximadamente, la cueva estaba en nuestra vertical volamos el dron y localizamos la dirección de descenso. Bajando con sumo cuidado por rampas y piedras sueltas hice un primer intento de descenso por cuerda desde una piedra empotrada y un arbolito pero aparecí en la bóveda de la cavidad, que es la peor ruta de descenso. Mientras tanto Marisa localizó la línea de buenos anclajes a unos 50 metros al este. Por esta ruta el descenso no tenía problema alguno, simplemente fraccionar cómodamente, en total cerca de 70 metros de cuerda y unos seis o siete anclajes.

              Ya en la cueva, que en realidad es un enorme abrigo, echamos un vistazo a las pinturas aunque vimos sólo dos, es necesario un ojo entrenado. En la base del abrigo una fisura emanaba aire húmedo y caliente formando varias zonas de musgo. Tal vez conecta con el acuífero. Sin más comenzamos el ascenso por las cuerdas y luego la caminata del cordal que se nos hizo larga y pesada por el sol y la deshidratación.

              Ya en Yéchar visitamos un agradable bar en donde abrevamos líquidos en abundancia, disfrutamos de la charla y hablamos de batallas del pasado y de proyectos del futuro...   

             

 
 

8/2/26

Solins en Trío (Solins)

 

 
            Al no haber pasado de la Sala del Descanso en la visita en grupo del domingo anterior, la frustración me condujo a querer volver enseguida al Solins. Se lo propuse a mi amigo Jorge, es más bien escalador y montañero, el mismo sábado 7, Marisa también se apuntó y el domingo 8 de febrero volvimos a la cueva. Día brillante y algo ventoso, el paseo hasta la boca nos hizo fijarnos en las bonitas paredes de encima de la cueva. Me pregunté, nos preguntamos, si habría vías de escalada deportiva allá arriba. Desde lejos no se apreciaba que hubiese ninguna equipación.

              Fuimos hasta la Sala del Descanso por el camino corto y dejé una señal en la unión con la Galería Larga (realmente a la vuelta no se ve el camino corto). Además la topo en este punto es algo confusa. El paso entre columnas y la rampa que sigue no nos costo nada. La estrechez de la Sonrisa Vertical -que antes era estrecha- ahora es un paso cómodo. La Sala de los Cristales seguía igual o parecida. Verifiqué la continuidad de varios ramales antes del Paso de las Totugas. No me pareció que ninguno tuviese continuación. Las topos eran incongruentes con la realidad que observé y divergentes entre sí. Digamos que esas topografías se podrían calificar de puras fantasías. 


 
  Tras el trabajoso y arcilloso Paso de las Tortugas llegamos a la Sala de las Concrecciones y la de las Excéntricas que son el premio debido por los esfuerzos anteriores.  Hicimos unas cuantas fotos al hermoso conjunto y emprendimos la ruta de vuelta. Fue un poco más pesada que a la ida y además nos despistamos unos metros antes de la Sala de los Cristales debido a que la galería principal parece continuar de frente y se aprecia poco la subida a la izquierda previa a los Cristales. Perdimos dos minutos en el despiste, lo que sirvió para que los principiantes apreciasen lo que significa hacer espeleo de verdad. El resto de la vuelta fue coser y cantar. Hicimos el camino alternativo de la Galeria Larga porque es más cómoda y, de paso, verificamos que hay un buen montón de galerías que hay que visitar hacia la zona de los fósiles. Pero eso será en otra ocasión.


     La tarde estaba brillante, eran la cuatro y nos fuimos a disfrutar de un baño en la piscina de Fortuna. Sin duda esta Cueva del Solins bien merece la pena y seguro que volveremos dentro de poco. 


 
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1/2/26

Speleo para todos (Solins)

 
       Para el domingo 1 de febrero del 2026 Perico había convocado con gran éxito una excursión subterránea para visitar la famosa Cueva del Solins cercana al pueblo de Fortuna. Abierta a todo tipo de público, nos juntamos unas veinte personas y un perro. Del total inicial tres chicas se fueron de excursión por los alrededores de la cueva. En el grupo que quedó, bastantes no habían estado nunca en una cueva, cinco eran niños -una de unos tres años- y había también un adolescente. Unos pocos si que habían tenido contacto con las cuevas y, finalmente, tres eran espeleólogos con cierta experiencia (o cuatro si incluimos a Álvaro). Además venía el perro citado anteriormente.  Cuando menos era la incursión subterránea más variopinta que he vivido.

              El primer punto de quedada fue el área de Las Salinas, el segundo Las Casicas y el tercero el amplio aparcamiento del Solins. Tras unos largos preparativos -que Perico supervisó con gran dedicación- nos pusimos en marcha. La ruta sigue una pista y luego una senda que, cruzando la rambla seca, asciende por antiguos bancales de almendros y bosque de pinos. En breve empezamos a entrar, primero los dos chicos más jóvenes y activos conmigo, y luego todos en fila continua, cerrando el final Perico. Al llegar a la primera bifurcación estuvimos esperando. Al cabo de un rato aparecieron todos, explicando que había una bifurcación en la que dudaron, entraron, salieron y continuaron. Ciertamente hay una pequeña galería a la izquierda que acaba en pocos metros pero no pude imaginarme que hubiese dudas ya que nos iban siguiendo de cerca.

 

 
   Según fuimos avanzando por la ruta de la "izquierda" hacia el interior el grupo fue comunicándose mejor. Para cuando llegamos a la Sala del Descanso una parte del grupo alcanzó el límite de tiempo que podían dedicar a la cueva y Perico se ofreció a guiarles hasta la entrada y volver rápido. Pero una de las chicas -que se iniciaba en las cuevas- estaba un poco acalorada y agobiada y también decidió salir. Visto esto otro grupo familiar con un niño optó por unirse a los que salían. Yo y Abdón decidimos que lo mejor era que saliésemos todos y no dividir al grupo esperando a Perico.

              En el camino de salida hubo un momento de confusión ya que Perico no reconocía la ruta por la que habíamos entrado, pero enseguida quedó claro que era el camino alternativo que pasa por la Galería Larga, Galería de los Fósiles y la Sala Reunión. En todo el recorrido global, desde el principio, fui verificando la topo con posiciones claras y brújula. Puedo asegurar que esa topo tiene abundantes errores y muy poca claridad. Creo que una cueva tan famosa -y hermosa- bien se merece un nuevo trabajo de topografía serio y meticuloso. Y es probable que lo hagamos dentro de poco.

 

 
     De la salida a los coches los dos más jóvenes fueron contándome chistes y algunos no tan jóvenes tragedias. Pero todo eso es otra historia. Finalmente, al cabo de un rato, llegaron las tres excursionistas y nos fuimos todos a los Baños de Fortuna a ver si podíamos tomar algo. Sin embargo el bar y el restaurante del camping estaban abarrotados de comensales, casi todos extranjeros, y hubo que dejar el picoteo para otra ocasión mejor. Algunos nos fuimos a casa y otros, en busca de mejor fortuna, se fueron a Fortuna. 
 


 
FOTOS DE LA ACTIVIDAD