12/7/26

Una cavidad Prometedora (Simas del Picón/Matienzo)

Fotos : Guillermo y Antonio
 
 
 
 
              Después de unos cuantos mensajes las incertidumbres se resolvieron bastante bien. Nos reunimos a las ocho y media en Fuente las Varas Encarna, Guillermo, Miguel y yo, pero César finalmente no pudo venir.

Tan temprano y ya se hacía notar el calor en el Valle de Matienzo. Pero esta vez no hubo dudas en el camino a la Simas del Picón, nos acordábamos de cada rama y de cada arbusto. Era notable y maravilloso el río de aire fresco que bajaba de las bocas de la sima. Guillermo trajo un equipo vertical suplementario que allí mismo se ajustó ala medida de Encarna. En unos minutos estábamos todos abajo. Dejamos un trípode en la sala para usarlo a la vuelta en fotos de exposición prolongada y continuamos la ruta clásica. La idea era ir parando para hacer fotos rápidas con tres flashes gobernados directamente por el controlador desde la cámara. Sin embargo en la segunda foto se quedaron sin batería los flashes C y D a pesar de haber puesto las bateríqs recién cargadas de hace nada. La explicación más simple es que ese tipo de baterías tiene un efecto memoria muy acusado y al haberlas recargado cuando aún estaban casi llenas hizo que ela carga efectiva fuese bajísima. A pesar de ello nos quedaba el flash B y apañándonos con él –y con un trípode de fortuna- pudimos hacer un buen número de tomas para trabajarlas luego como capas. Así recorrimos algunas salas y la galería de las excéntricas. En la encrucijada arenosa que se forma en su final comprobamos la rampa arenosa, hay dos spits viejos para bajar el pozo que forma, la travesía que va hacia la Music Box, hay que instalar cuerda y fijaciones, y la desviación al norte que lleva a unas galerías con trepadas y destrepes. En esta última zona Miguel encontró el acceso a una pequeña sala repleta de excéntricas que no está señalada en la topo. Después de todo esto hicimos una sentada para comer.

 
 

 

Ya de vuelta a la Sala de Entrada tomamos hacia abajo a la izquierda en busca de la ruta al Mega Bat. El pollo del domingo anterior -no sabemos si de búho o de cárabo- se encontraba en un rincón y se quedó mirándonos, seguramente deslumbrado. Guillermo le hizo un par de fotos. Después de seguir un poco más pasamos dos laminadores cortos y llegamos a una trepada entre bloques con cara de pocos amigos. Emergimos a una gran sala que seguimos hacia el oeste hasta una zona más estrecha y ventosa que desembocó en una salita decorada. ¡Miguel la identificó como la salita de la primera foto! La trepada conectaba en realidad con la sala GES. Para ir al Mega Bat había que tomar una ruta más hacia el sur sin subir la trepada. De todas formas dimos por finalizada la excursión subterránea y volvimos a la Sala de Entrada. Mientras ocurrían unas cosas u otras hice algunas fotos de exposición al paisaje de las simas de entrada con la bonita luz que generan.

Fuera hacía “calor”. Como era temprano aún paramos en Casa Germán a beber cerveza. Era un buen momento para charlas arreglamundos y prepara proyectos de cueveo: Mostajo, Rascavieja, Decepción...

 


 FOTOS DE LA INCURSIÓN

5/7/26

Nuestro Gozo en un Pozo (Simas del Picón/Matienzo)

 
 
                Guillermo y yo somos unos entusiastas de esta cavidad, Simas del Picón, que además de ser bella nos hace reflexionar mucho sobre lo mismo de siempre: es una pena, lo sentimos muchísimo, que la gran mayoría de espeleólogos  que conocemos no aproveche estas oportunidades para retomar una actividad que les vendría muy bien física y psicológicamente. Pero no perdemos la esperanza de que suceda alguna vez. Cuando menos veo un potencial de entre 20 y 40 posibles practicantes que con que tan solo saliesen una vez al mes mejorarían sustancialmente su calidad de vida. Resistencia, coordinación, fuerza, flexibilidad y concentración serían los principales aspectos que se beneficiarían de la actividad, pero no los únicos. Si comparamos la “espeleo suave” con otras actividades comunes como, por ejemplo, senderismo, ciclismo, gimnasio o natación la espeleo sale mucho mejor parada que las otras. Es ciertamente mucho más completa a nivel físico e infinitamente superior a nivel mental. Además de participativa es muy social y deja una bonita huella que nunca se olvida.

Así pues las Simas del Picón fue nuestra opción para una actividad de domingo de corta duración, compatible con neófitos y bien bonita. César, su hijo Mateo y yo nos reunimos cerca de Villaverde de Pontones y un poco después con Guillermo en Fuente las Varas. En breves minutos aparcamos al lado de la cavidad, casi al lado del aparcamiento para ir al Mostajo, un poco más abajo. En menos de diez minutos llegamos a la boca inferior, pero la exuberante vegetación de verano nos confundió tanto que no la reconocimos pensando que era la superior. No había explanada ni se veían las fijaciones. Perdimos bastante tiempo dando vueltas por el bosque buscando algo que no íbamos a encontrar hasta que, hastiados y confusos, volvimos a la boca porque no podía ser otra. Allí estaban las chapas.

Bajé instalando la cómoda sima, un sólo fraccionamiento en plataforma. Luego fue bajando César hasta el fraccionamiento donde iba a supervisar el paso de Mateo. Le avisé repetidas veces que la única dificultad de la sima eran las resbalosas paredes verticales. Cuando llegué abajo me puse a hacer fotos. Mateo comenzó la vertical bien, pero dos metros más abajo pegó un patinazo y se golpeó la rodilla (creo que la derecha) con la pared vertical. Aunque alpricipio pensé que era un pequeño golpe ya en la base de la sima el golpecito se fue revelando como algo más serio por el dolor inhabilitante que mostraba Mateo. Una vez abajo todos y en vista de la situación César decidió salir con Mateo y enseguida comenzó la operación. Nuestro gozo en un pozo.

Para ayudar a Mateo en el ascenso César montó una polea desde el fraccionamiento. Mientras se desarrollaba la operación ascenso de Mateo me di una vuelta por la sala de entrada haciendo fotos. Guillermo y yo oímos un ruido de aleteo más abajo y pensamos que eran murciélagos. Pero al bajar un poco más pude ver un pollo de cárabo o lechuza dando vuelos cortos por la zona de penumbra/casi oscuridad. Intenté acercarme un poco para poder hacerle una foto de recuerdo, pero enseguida dio unos cuantos vuelos cortos y desapareció en alguna grieta que no pude localizar. Fue un bonito encuentro que me recordó la estancia de un pollo de cárabo durante meses en la casa que habitamos a mediados de los 90 en Pedreña.

En cuanto Mateo y César terminaron de subir la sima les seguimos Guillermo y yo. El descenso hasta el coche llevo su tiempo,  la cojera de Mateo era muy acusada. Estaba cada vez más claro que el golpe había sido con mala suerte. El sol castigaba bien pero la temperatura no era excesiva. Antes de despedirnos de Guillermo nos paramos en el Bar de Germán y nos bebimos cervezas muy frías con unos pinchos de tortilla épicos. No había mal que por bien no viniese, lo suscribo totalmente-mente.

 


 FOTOS DE LA ACTIVIDAD

28/6/26

RascaVieja (Seldesouto)

 
              RascaVieja era una pequeña cueva mientras se trató con poco empeño, con poco tesón explorador, pero, bajo la batuta de Matienzo Cave Group, se está convirtiendo en una cueva grande y compleja que potencialmente puede formar parte de un gran sistema. Hace un par de años la visité y quedé muy intrigado por la fuerte corriente de aire que se percibe en unas estrecheces que actualmente son llamadas choke 1 (atasco/obstrucción/estrechez). En aquella ocasión apenas rasqué la entrada de esas estrecheces.

              Desde el aparcamiento, cercano al del Mostajo, se tarda -en teoría- menos de media hora en alcanzar la boca. Esa es la teoría, pero la realidad es que, aunque los dos tercios iniciales del camino se hacen por una senda bien marcada, en el tercio final tenemos que andar campo a través con hierbas altas, helechos, zarzas y tojos que junto con una pendiente acusada impiden posar el pie con un mínimo de confianza, haciendo la última parte del acercamiento "infernal". Esa fue mi sensación subjetiva aunque para Guillermo no era para tanto. De cualquier forma el calor y la humedad nos hicieron sudar de lo lindo.

                 El aire frío que nos lanzaba la cueva desde su boca hizo que me tuviese que alejar un poco para secarme y aclimatarme. Por allí al lado, en la pared aún más que vertical, vi varias elegantes vías de escalada, lisas para mayor desafío. Guillermo me urgió a entrar en la cueva, estaba hambriento de mundo subterráneo. En la Primera Sala nos demoramos un rato haciendo algunas fotos a pelo, sólo con la iluminación de los frontales.  No lejos de la entrada visitamos una galería lateral -no topografiada- con algunas formaciones excéntricas notables. Luego avanzamos por la Segunda Sala bastante rápidos hasta una bifurcación importante. Tomamos la galería de la izquierda hasta que un caos de bloques desfondado nos freno. Tras unos minutos de dar vueltas encontramos la solución por el costado derecho destrepando unos metros. El avance se hizo facilón por terreno plano y arcilloso. La cómoda galería murió bruscamente donde el techo parecía unirse con el suelo. Allí mismo comimos un poco. Buscando a la izquierda alcanzamos el comienzo de una estrechez vertical de varias etapas. Finalmente, después de una trepada algo delicada, emergimos a una gatera horizontal que desembocó en la Sala del Lobo. Esta notable sala es un gran colapso del techo que ha formado un hueco descomunal. Buscando por el perímetro encontramos el esqueleto del animal que le da nombre. No encontramos explicación lógica a la presencia de un animal cuadrúpedo y peludo en una zona de la cavidad tan poco accesible.

 

 
 

              Después de algunas fotografías comenzamos a volver sobre nuestros pasos hasta la bifurcación anterior. Tomando la rampa de la galería de la derecha, enseguida llegamos al comienzo del choke 1, las estrecheces. Como aviso a navegantes y advertencia a incautos un hilo de nylon verde guiaba por el caos de estrecheces. Tardamos casi una hora en pasarlas, tal vez porque lo "veíamos" todo difícil. Al otro lado una galería con bastante humedad nos dio la bienvenida. El tránsito de esa galería no era nada sencillo, tenía muchos huecos en lo alto y bifurcaciones por doquier que hacían muy difícil tener un sentido de la orientación. Tanto es así que los exploradores ingleses habían plantado grandes hitos y catadióptricos cada tres metros. Al cabo de poco me sentí desanimado y cansado, pero Guillermo aún estaba con ganas y siguió adelante hasta el segundo grupo de estrecheces, choke 2, en total ida y vuelta unos quince minutos. Mi desánimo procedía de la necesidad de pasar el choke 1 para salir de allí. Un poco como estar en una ratonera. Sin embargo en contra de lo esperado la vuelta se nos hizo más corta, tal vez porque ya conocíamos los pasos y sus trucos.

              Desde las estrecheces volvimos directamente hacia la boca, aunque paramos un rato a hacer fotos a las excéntricas. Fuera nos esperaba la lluvia y el terreno resbaladizo con ambiente tropical. Al cabo de un minuto estábamos empapados. Las gafas se me empañaron del cambio de temperatura, se me mojaron con la lluvia y se me mancharon de barro con los roces. Esa bajada fue un poema, acompañado de gaita desinflada con estribillos aragoneses y acompañamiento de caracoles. Al final llegamos al coche con más de ocho horas de actividad activadamente acumulada... Para celebrarlo puse a Rokia Trauré  que nos canto en mandinga la canción Tchiwara. Antes de llegar a casa me tomé una cerveza en Hoznayo. El ambiente de tarde de domingo me resultó fascinante, una brusca reentrada al planeta Tierra desde el planeta Subtierra...          

 

 

 
 
 
 

 TOPOGRAFIA

24/5/26

Gruta dos Balcões (Terceira/Açores)


 

              Terceira de las Islas Azores es la tercera en superficie pero la primera en importancia histórica y en cantidad de cuevas volcánicas. La denominación furna o gruta indica que la cavidad es básicamente horizontal mientras que la palabra algar se reserva para las chimeneas volcánicas, simas o grietas, en las que el recorrido vertical es predominante.

              El segundo día de nuestra estancia en esta isla perdida en el Atlántico en la que, de un minuto al siguiente, las nubes vuelan a toda velocidad, a menudo se acumulan como niebla gris y compacta o se disipan en una aurora neblinosa y resplandeciente, lo dedicamos al sendero Mistérios Negros y a la Gruta do Natal, que es un tubo de lava habilitado para el turismo. Con mucho encanto, la iluminación es buena -aunque excesiva en algunas zonas-. Arriba, en una antigua casa de bloques de basalto -habilitada para acoger al visitante- hay un pequeño museo creado por Os Montanheiros, un pálido reflejo de su otro gran museo geológico, cercano al puerto de Angra do Heroísmo. La visita no es guiada, lo que permite pararse a contemplar o a fotografiar al antojo de uno mismo.
 
 

 

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              Para el tercer día de nuestra estancia en Terceira habíamos reunido suficiente información como para poder visitar la que actualmente se considera segunda cavidad de Azores -en desarrollo sobre topo- pero que probablemente será conectada con dos o tres cavidades más, alcanzando así la primacía en desarrollo entre todos los tubos volcánicos de Azores. Para conseguir la ubicación y una topo antigua -muy poco clara- la Gruta dos Balcões nos exigió cierta actividad investigadora. En esta topo venían “representados” 2,7 km de desarrollo frente a los 4,6 km de la topo actual. La utilidad de la topo era muy relativa ya que no había manera de saber donde se ubicaba la entrada. En principio uno “aparecía” en cualquier punto de una topo que por otro lado resultaba bastante laberíntica en contraste con la mayoría de los tubos volcánicos. Debemos recordar que las entradas de los tubos volcánicos están en jameos que rompen el techo de un galería en cualquier punto de su desarrollo. Y esos jameos no estaban representados en la topo que teníamos.

 



              El Pau Velho, zona donde se desarrolla la gruta, está en la parte alta de la isla entre bosques de criptomerias, bosque original y grandes propiedades ganaderas, prados, con vallas de bloques basálticos y muchos pastores eléctricos. El terreno es sumamente húmedo y las vacas se encargan de acribillarlo, formando socavones y cráteres en los que torcerse el tobillo o llenarse de barro el pie es muy normal. La entrada (o más bien jameo de dos entradas) estaba donde me indicó la ubicación de Maps que yo mismo había marcado unos días antes, como resultado de mi indagación.

              Como no teníamos ni idea de en que punto de la topo estábamos decidimos ser muy precavidos en cuanto a bifurcaciones o zonas confusas. A la primera de cambio usaba catadióptricos. El tubo iba hacia el SW. Pronto dejamos una galería a la izquierda de dimensiones menores pensando en visitarla a la vuelta. Un poco más allá pasamos bajo un jameo circular que se abría en la bóveda de la galería -inalcanzable- y por el que se filtraba la luz tamizada de verde por helechos gigantes. Un rato después alcanzamos otro jameo que se abría arriba del lateral de la galería y unos metros más allá un gran jameo obstruido por una jungla imposible. Nuestra jugada fue salir por el jameo lateral, andar por la superficie unas decenas de metros, y meternos por el otro extremo del gran jameo en la zona donde la jungla ya no dominaba todo el espacio. A partir de aquí se multiplicaron, o bifurcaron, las galerías de una forma que no había visto en ningún otra cavidad volcánica. Visitamos una primera galería con formaciones de limonita hasta que un barrizal nos frenó. Luego otra gran galería muy bella con grandes costras que dividían la sección en dos zonas transitables. Terminamos llegando a una zona estrecha por la que no nos "cuadró" seguir avanzando. Ya de vuelta, y antes de llegar al gran jameo selvático, tomamos una galería a la derecha. Se trataba, en nuestra opinión, de la zona  más hermosa que habíamos visitado en el recorrido. A ambos laterales del tubo serpenteante sobresalían amplias plataformas de color blanco que seguían la trayectoria de la galería: los balcões que dan nombre a la cueva… Poco después aterrizamos en una zona de la cueva que ya habíamos visto. Un catadióptrico nos confirmó nuestra ruta. De paso visitamos la primera desviación a la izquierda, ahora a la derecha, que habíamos encontrado al entrar. Era sumamente penosa, no tanto por su estrechez en forma de laminador, sino por el suelo abrasivo que destrozaba rodillas, manos y mono.Tal vez la primera ocasión en que he echado en falta coderas y rodilleras. Mi táctica fue rodar o ir sentado. Al cabo de un rato me volví ya que Marisa me esperaba. Tras unos minutos de cómoda galería estábamos de nuevo en el jameo de entrada. Como siempre debe hacerse en un jameo, fuimos al extremo contrario para comprobar si el tubo seguía, es lo usual, y así fue. El tubo, de grandes dimensiones ahora, continuó ancho y alto. Arriba vimos la entrada a un nivel -o tubo- superior al que se accedía por una ventana pero no la escalamos. El tubo principal se fue haciendo más bajo hasta formar un laminador de suelo formado por escorias volcánicas sumamente agresivas para monos, pies y manos. Aunque claramente continuaba decidimos ir volviendo a la entrada. Teníamos una buena pincelada de la Gruta dos Balcões.

              El regreso al coche lo hicimos por una zona de prados que nos pareció más cómoda aunque finalmente el pastor eléctrico y los bloques de las vallas nos exigieron pensar un poco.

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              Para celebrar el éxito de nuestra visita nos acercamos en coche, unos 15 kms., hasta el famoso Algar do Carvão. En unos minutos comenzaba el periodo de visita a la cavidad y nos dedicamos a comer un poco de fruta y a beber agua mientras esperábamos. Como era domingo fue llegando más gente.

              El entorno del Algar está en el fondo de un cráter volcánico al que se accede sin problemas por la vertiente sur debido a que se ha abierto una brecha formando un valle transitable. Desde la explanada que alberga los edificios y las instalaciones un sendero entre brezos gigantes, arbóreos, nos llevó en cinco minutos al comienzo de los túneles artificiales. Tras dos tramos de unos 50 metros el túnel te deposita en plena pared del Algar a más de cincuenta metros de su entrada superior por la que se vislumbra el cielo. El panorama es impresionante. Las paredes tapizadas de vegetación exuberante caen verticales y prosiguen hacia abajo  tanto o mas que lo que viene de arriba. Unas cómodas escaleras te invitan a bajar saboreando despacio el paisaje subterráneo único y grandioso. Pasarelas, escaleras y una iluminación suave -pero suficiente- te permiten disfrutar  de un volumen gigantesco con una belleza desafiante. Una visita obligada para aquellos que vengan a Terceira.

 


 

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              A los dos días de la visita a Os Balcões, día 27 de mayo, decidimos visitar la Gruta da Malha, también en los altiplanos del centro de la isla. Dejando el coche en el aparcamiento de comienzo del PR09 el excelente camino se adentra en una zona selvática de brezos gigantes entremezclados con vegetación densa entre grandes rocas de colada volcánica. Lo abandonamos en un entrante hacia el este que nos llevó a una propiedad, gran prado, enmarcado entre muros de bloques de basalto. A unos trescientos metros, junto a la valla norte, se abre un gran jameo selvático que nos recordó la película Parque Jurásico. La entrada sur del tubo nos lleva a una zona en la que gastamos un buen rato buscando continuación. Las reseñas indican una cueva de casi medio kilómetro y no habíamos recorrido más de cincuenta… Hicimos algunas fotos y salimos desconcertados. Como en otras ocasiones la solución estaba en el otro extremo del jameo, extremo norte. Por allí la cavidad continuaba majestuosamente. El tubo, en dirección norte, se abrió en dos ocasiones a jameos jurásicos. Tras el segundo una empinada rampa embarrada nos permitió continuar hacia el norte. Finalmente la galería se convirtió en un laminador. Deje todo los trastos y, mientras Marisa me esperaba, avancé rodando, sentado o como pude hasta un cambio de dirección en el que se abrió una sala de derrumbe. El tubo continuaba pero ahora sus dimensiones eran más reducidas. Sin embargo seguía habiendo corriente de aire lo que indicaba la existencia de otros jameos más adelante o la conexión con otras cavidades, tal vez la de Os Balcões ya que la dirección y la distancia lo hacen factible. Para la vuelta usamos de salida el último jameo.  

No es de extrañar que el grupo Os Montanheiros aprecie tanto este complejo de Pau Velho

Tal vez volvamos a la mágica Terceiraaunque aún nos quedan por conocer cinco islas más en Açores
 
 


 

3/5/26

en busca de Albert's Passage (Cueva Vallina)

    Fotos: Guillermo y Antonio
    Texto: Ant on Ío
 
 
 
  
 
            El domingo tres de mayo volvimos a cuevear. Teníamos pendiente visitar Decorated Chamber en Vallina. Pusimos un anuncio en los chats y se nos unió Chechu. La predicción era tirando a mala pero por la mañana nos encontramos con un resplandeciente día de primavera. A las diez nos reunimos en el aparcamiento de Vallina. Había un gran tumulto de espeleólogos, overbooking para aparcar, y en la lejanía no paraban de oírse tiros de una -o varias- cacerías.

              Portábamos sacas algo pesadas debido a las escaladas que íbamos a realizar. Bajando por el bosque hacia la boca tuvimos las mismas dudas que siempre -más o menos- y sudamos bien el ambiente tropical húmedo tras las grandes lluvias del día anterior y la buena temperatura reinante. Yo volví a afirmar que lo mejor era marcar la ruta con manchas de color en troncos o piedras y Guillermo volvió a tronchar ramitas como método de guía. Creo que José sugirió marcar el track en una aplicación y utilizar el móvil. Cada mono con su monotema.

              La boca exhalaba un fuerte aire fresco que fue bienvenido. En una hora y pico nos pusimos en Sandy Avenue. Una vez pertrechados con arneses y cacharros procedimos a subir la rampa. No fue más fácil subir con aparatos que escalarla, debido a que dejamos una cuerda dinámica y el chicleo era importante. De una forma u otra, todas malas, pudimos subir. Puse una cuerda fija para bajar el primer resalte, ascendimos el segundo resalte y nos pusimos en modo escalada para seguir. Metí un parabolt de seguro en un trozo de roca limpia del resalte barroso, y algo más arriba otro. Desde ese segundo bolt pude salir medio arrastrándome, o medio adhiriéndome, por el sandwich que formaba el barro con el lateral de la galería. Un metro más allá monté una cabecera y fijé la cuerda a ella. Chechu y Guillermo subieron desmontando los seguros.

              La galería -en forma de pasillo- dio algunas vueltas con desfondes y llegó a una especie de chimenea resonante y goteante que la topo marcaba más allá del posible ascenso a Decorated Chamber. Miramos más o menos bien -digamos mejor más o menos mal- los posibles ascensos. No se veían claros ni tampoco transitados. De alguna manera creo que comprendimos o intuimos que por allí no íbamos a llegar nunca a Albert's Passage. Así pues recogimos los trastos y desandamos los resaltes y la rampa.

              Sobre la explanada que se formaba en la encrucijada de caminos nos comimos todo lo que llevábamos -o casi todo- y elucubramos acerca de donde podría estar el acceso a Albert's Passage. También echamos pestes de la imprecisión de la topo. Guillermo y Chechu se fueron a dar un paseo por la cercana Swirl Chamber, tal vez por ver algo nuevo en esta actividad o quizás por eludir la sensación de frustración. Yo me tumbé en la oscuridad y deje que los pensamientos divagaran a su antojo. En un momento dado llegué a pensar que unos metros más allá en donde se superponian Albert's Passage y Sandy Avenue podía haber algo en el techo. Y sí, cuando miré descubrí una chimenea ramposa con goteo abundante que se perdía hacia las alturas. Todos quedamos intrigados.

 
 

              La vuelta fue rápida y más cansada que la ida. Hicimos un pequeño descanso algo antes de salir. En la subida del resalte de salida Guillermo patinó en las resbalosas rocas y bajo un par de metros sobre rodillas y manos. Un susto sin más. Afuera jarreaba y tronaba pero un minuto después dejó de llover y fue apareciendo una tarde espléndida que nos permitió subir tranquilos hasta los coches. Como eran ya las seis decidimos volver como mochuelos a nuestro olivo. Yo estaba deseando quitarme el sudor y el barro de encima. Allí mismo nos despedimos con más intenciones de volver a la carga que de abandonar. Tal vez preguntando a Peter Smith... Pero las preguntas se resolvieron solas. Esa misma tarde, más bien al anochecer, Guillermo estuvo leyendo las reseñas de la Cueva Vallina en la web de Matienzo Caves Project y descubrió que en 2002 se hizo una escalada de unos 30-40 metros en el margen derecho de FN Passage que llevó a Albert's Passage:

 

Albert's Grand Passage and beyond

During the summer 2002, a climb of 40m up and around a calcited wall in FN Passage enters Albert's Grand Passage and Skyhook Passage. This continues (bolted in November 2002) beyond a deep pitch which has been explored and closes in. (Description of the series required). In 2003, a bolt route around the pitch was tackled into the draughting, continuing passage to a T-junction and holes down.
This was pushed and surveyed as Broken Tooth Passage at Easter 2004. On the far right side of the aven, a small window can be entered. Climbing down leads to several blind pits with stream dribbling above. Squeezing to left yields a window to another aven pitch 10-15m (not descended) Water/(stream) can be heard at bottom, probably that dripping in...

 

           Así que ya sabemos la solución al misterio, aunque llegar no va a resultar fácil ni cómodo. Tal vez ese es un aliciente importante de la espeleología.  Aprovecho para "declamar" en público que la speleo no es un deporte por mucho que se empeñen algunos en encasillarla así. Si que conlleva una actividad física muy importante pero su objetivo no es deportivo en absoluto; por el contrario se trata de una actividad exploratoria con objetivos geográficos, científicos y culturales. Va siendo hora ya de que despierten a la realidad aquellos que tienen suficiente cercanía a los lugares donde se toman decisiones.
 
 
  
 
 
VER FOTOS


19/4/26

Simas del Picón (site 0075 Matienzo)

Fotos : Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío

 
             El jueves le pregunté a Guillermo a qué cueva quería que fuéramos el domingo. Hablamos por tf de varias posibilidades: Cueva de la Morenuca (site 0774), Simas del Picón (site 0075), Mostajo (site 0071), Torca Decepción (site 4732), Vallina. (site 4382). Como no queríamos mucho esfuerzo, ni mucha agua, ni repetir demasiado nos inclinamos hacia las Simas del Picón en Matienzo. Poca aproximación, pocos pozos, pocas gateras, cueva bonita.

              Desde el Alto de Fuente las Varas fuimos ya en un sólo coche hasta la remota zona de aparcamiento (cercana a la de la Torca Mostajo). Seldesouto, que tal vez sea el punto más olvidado de la Cornisa Cantábrica, estaba muy bonito, primaveral y brillante. Había calma en todo. Cruzamos un prado y subimos algo más de cincuenta metros de desnivel por entre un bosque de robles, castaños, encinas y laureles. Primero encontramos la boca superior y algo a su derecha, hacia el norte, la boca principal. Una cómoda instalación de dos anclajes y un fraccionamiento -que se resolvió con veinticinco metros de cuerda y tres mosquetones- nos depositó en la pendiente de acceso a una gran sala. Caminando por cerca de su borde derecho accedimos a la Sala GES y algo más allá la Sala de los Bloques. Grandes, altas y anchas, salas así no son comunes en el paisaje subterráneo de Matienzo.  Algo antes de una cómoda gatera de calcita maciza las paredes se recubren de abundantes corales de colores variados. Pasada la gatera entramos en una zona en la que se entremezclan con largueza formaciones gravitacionales y excéntricas de calcita a lo largo de varias galerías.

 
 
 
             Una encrucijada nos lleva, si tomamos hacia el oeste, a una rampa arenosa que se precipita hacia una especie de pozo, por un lado, o al comienzo de una travesía que requiere un pasamanos hacia la The Music Box. Nos quedaron pendientes de visita. Si tomamos hacia el norte un conjunto de galerías muy macizas -con pasos de chimenea, trepadas y destrepes- nos condujeron a un pozo arenoso sin instalar. También nos quedó pendiente de visita.

              La vuelta al exterior llevó menos tiempo porque paramos menos veces a hacer fotos. Solo hicimos un descanso para comer en la primera sala. La subida de la sima fue más que otra cosa un poco incómoda por lo resbaladizo de sus paredes. Fuera ya, el ambiente primaveral había estallado de vida y unas nubes de tormenta gigantescas crecían  sobre el Macizo de Mortillano-Porracolina. Era magnífico contemplarlas... Esta cueva es ideal para visitas tranquilas, por eso volveremos, pero también porque han quedado por conocer unos cuantos flecos que podrían ser muy interesantes.       


 
 

1/4/26

Solins en familia (Solins)

  Esta vez volvía al Solíns para mostrar esa cueva tan bella -y también tan sencilla- a los miembros de mi familia que se sienten atraídos por el mundo subterráneo. No mucha atracción pero la suficiente como para atreverse con una cueva sin grandes complicaciones. Aunque es cierto que la complejidad de una actividad espeleológica es puramente subjetiva. Lo que a unos les parece un paseo subterráneo a otros les puede parecer un infierno.

              Bien tarde en la mañana del Miércoles Santo  Eduardo, Irene, Iris y yo nos deslizamos como una brisa tranquila por el florido paisaje murciano. Y verde como nunca lo había visto antes. Desde Las Casicas, pedanía de Fortuna, tomamos una pista sinuosa hasta una zona llana y amplia que sirve de aparcamiento. Un tramo corto por pista y luego una senda entre bancales nos condujeron en menos de quince minutos a la boca de la cueva oculta en un bosquecillo de pinos grandes. Nos tomamos un buen rato para prepararnos en el porche, tal vez para adaptar el ojo de la intensa radiación exterior a la oscuridad o quizás para disfrutar de las sensaciones.

   Ya en la primera galería comenzaron las quejas. Primero por los inofensivos opiliones, luego por las pequeñas arrastradas, más tarde por los tranquilos y pacíficos murciélagos. A Irene le fue pasando factura la tensión que le producía el ambiente subterráneo. En las dificultades se le disparaba la adrenalina... Sea como fuere llegamos a la Sala de los Cristales. Con más dudas que certezas proseguimos hacia el interior con la esperanza de que nadie -ahí estaba la promesa de la Sala de las Excéntricas- se amilanase ante nada... Sin embargo la realidad fue que al comenzar el laminador -que suele llamarse Paso de las Tortugas- Irene nos dijo que lo mejor era volver hacia la salida para no agotarse. Era razonable hacerlo así, ese "paso de tortugas" es un poco más estrecho de lo que suele aceptar alguien que no es espeleólogo. La que más sintió que nos volviésemos hacia el exterior fue Iris a la que los pasos estrechos no le hacen ningún efecto.

              La vuelta fue parecida a la ida, mismas quejas por opiliones, murciélagos y estrecheces, y mismos cansancios. Esos opiliones, todo hay que decirlo, ni siquiera son arañas aunque si son arácnidos. El día estaba radiante y tras asearnos un poco nos fuimos a relajarnos en la piscina de los Baños de Fortuna con la ilusión de volver al Solíns para ver la Sala de las Excéntricas.             


Las Fotos
 

21/3/26

Burejo Musgoso I (Lúgar)



 
 
             Increíblemente el sábado 21 de marzo quedamos Vicente, Abdón, Perico y yo para visitar un agujero prometedor en la Sierra de Lúgar. Hace unos días Vicente me había llevado a visitar en esa zona las aberturas que había descubierto hace años entrenando en carrera de montaña. Vicente tenía -y tiene- un don especial para tener éxito prospectando en superficie. Ha encontrado, sin más que su olfato, multitud de posibles cavidades. El Burejo Musgoso me pareció de lo más prometedor con su fuerte soplo saliente caliente y muy húmedo. Tanto que las gafas se me empañaron y en los objetos que introdujimos desde el exterior -a unos 12 o 13ºC- se formó condensación.

              A las diez estábamos en casa de Vicente y, tras una breve charla, partimos hacia la Sierra en el 4x4 de Vicente y el 2x2 de Perico; a Perico le encanta ir en su coche a todos lados, aunque sea una pista de 4x4. En el coche de Perico iban todas las herramientas y materiales necesarios para trabajar desobstrucciones. En diez minutos de coche y un minuto de caminata estábamos en el Burejo Musgoso. A Perico le gustó tanto el aspecto que se lanzo como un rayo hacia dentro. Al poco dejamos de oírle. Fui detrás de él hasta un laminador de tránsito muy incómodo. No me las apañaba para entrar por ese conducto sin hacer jirones el mono así que agarré la maza y comencé a romper el suelo costroso. Al cabo de poco volvió Perico y redobló con gran entusiasmo las tareas de excavadora. Una vez los cuatro en el otro lado del laminador seguimos en dirección contraria descendiendo hasta un pocete. Aunque abajo del pocete soplaba bastante aire sus dos posibles continuaciones eran inviables sin un trabajo enorme, principalmente debido a lo estrecho del pozo y a que los escombros iban a tener que sacarse en vertical. Volvimos un poco más arriba y Perico miró otra posibilidad que colapsaba enseguida. Aburridos por la perspectiva Abdón y Vicente salieron para ir a ver los otros agujeros cercanos, un Burejo Musgoso II y la Sima de Mavil. Mientras tanto en una salita justo al lado del laminador Perico y yo observamos un meandro sinuoso, blanco y con mucho viento, bastante prometedor y que se nos había pasado antes. Perico se dedicó un buen rato a ensanchar el comienzo del meandro demoliendo a mazazos llenos de energía los laterales (se lo llevaba por delante todo superando cualquier resistencia con rabia desatada).  

           Ya en el exterior Vicente y Abdón nos contaron que las otras aberturas eran similares al Burejo Musgoso: aire saliente, caliente y húmedo y anchura similar. Con todos esos indicios las esperanzas de penetrar un sistema subterráneo grande que llegue al acuífero crecieron. Mientras bajábamos en el coche Vicente me indicó a lo lejos, en la ladera norte de Lúgar, la zona de una prospección hídrica realizada a principios del siglo pasado. Encontraron agua a 75 metros de profundidad: el acuífero que alimenta la humedad y el calor de los agujeros que habíamos visto. En casa de Vicente nos despedimos y quedamos en continuar la faena en breve si no hay imprevistos...       


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