A
las diez estábamos en casa de Vicente y, tras una breve charla, partimos hacia
la Sierra en el 4x4 de Vicente y el 2x2 de Perico; a Perico le encanta ir en su
coche a todos lados, aunque sea una pista de 4x4. En el coche de Perico iban
todas las herramientas y materiales necesarios para trabajar desobstrucciones.
En diez minutos de coche y un minuto de caminata estábamos en el Burejo Musgoso. A Perico le gustó tanto el
aspecto que se lanzo como un rayo hacia dentro. Al poco dejamos de oírle. Fui
detrás de él hasta un laminador de tránsito muy incómodo. No me las apañaba
para entrar por ese conducto sin hacer jirones el mono así que agarré la maza y
comencé a romper el suelo costroso. Al cabo de poco volvió Perico y redobló con
gran entusiasmo las tareas de excavadora. Una vez los cuatro en el otro lado del
laminador seguimos en dirección contraria descendiendo hasta un pocete. Aunque abajo del pocete soplaba
bastante aire sus dos posibles continuaciones eran inviables sin un trabajo
enorme, principalmente debido a lo estrecho del pozo y a que los escombros iban
a tener que sacarse en vertical. Volvimos un poco más arriba y Perico miró otra
posibilidad que colapsaba enseguida. Aburridos por la perspectiva Abdón y
Vicente salieron para ir a ver los otros agujeros cercanos, un Burejo Musgoso II y la Sima de Mavil. Mientras tanto en una
salita justo al lado del laminador Perico y yo observamos un meandro sinuoso,
blanco y con mucho viento, bastante prometedor y que se nos había pasado antes.
Perico se dedicó un buen rato a ensanchar el comienzo del meandro demoliendo a
mazazos llenos de energía los laterales (se lo llevaba por delante todo superando
cualquier resistencia con rabia desatada).
Ya
en el exterior Vicente y Abdón nos contaron que las otras aberturas eran
similares al Burejo Musgoso: aire saliente, caliente y
húmedo y anchura similar. Con todos esos indicios las esperanzas de penetrar un
sistema subterráneo grande que llegue al acuífero crecieron. Mientras bajábamos
en el coche Vicente me indicó a lo lejos, en la ladera norte de Lúgar, la zona de
una prospección hídrica realizada a principios del siglo pasado. Encontraron
agua a 75 metros de profundidad: el acuífero que alimenta la humedad y el calor
de los agujeros que habíamos visto. En casa de Vicente nos despedimos y
quedamos en continuar la faena en breve si no hay imprevistos...
LAS FOTOS



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