21/3/26

Burejo Musgoso I (Lúgar)



 
 
             Increíblemente el sábado 21 de marzo quedamos Vicente, Abdón, Perico y yo para visitar un agujero prometedor en la Sierra de Lúgar. Hace unos días Vicente me había llevado a visitar en esa zona las aberturas que había descubierto hace años entrenando en carrera de montaña. Vicente tenía -y tiene- un don especial para tener éxito prospectando en superficie. Ha encontrado, sin más que su olfato, multitud de posibles cavidades. El Burejo Musgoso me pareció de lo más prometedor con su fuerte soplo saliente caliente y muy húmedo. Tanto que las gafas se me empañaron y en los objetos que introdujimos desde el exterior -a unos 12 o 13ºC- se formó condensación.

              A las diez estábamos en casa de Vicente y, tras una breve charla, partimos hacia la Sierra en el 4x4 de Vicente y el 2x2 de Perico; a Perico le encanta ir en su coche a todos lados, aunque sea una pista de 4x4. En el coche de Perico iban todas las herramientas y materiales necesarios para trabajar desobstrucciones. En diez minutos de coche y un minuto de caminata estábamos en el Burejo Musgoso. A Perico le gustó tanto el aspecto que se lanzo como un rayo hacia dentro. Al poco dejamos de oírle. Fui detrás de él hasta un laminador de tránsito muy incómodo. No me las apañaba para entrar por ese conducto sin hacer jirones el mono así que agarré la maza y comencé a romper el suelo costroso. Al cabo de poco volvió Perico y redobló con gran entusiasmo las tareas de excavadora. Una vez los cuatro en el otro lado del laminador seguimos en dirección contraria descendiendo hasta un pocete. Aunque abajo del pocete soplaba bastante aire sus dos posibles continuaciones eran inviables sin un trabajo enorme, principalmente debido a lo estrecho del pozo y a que los escombros iban a tener que sacarse en vertical. Volvimos un poco más arriba y Perico miró otra posibilidad que colapsaba enseguida. Aburridos por la perspectiva Abdón y Vicente salieron para ir a ver los otros agujeros cercanos, un Burejo Musgoso II y la Sima de Mavil. Mientras tanto en una salita justo al lado del laminador Perico y yo observamos un meandro sinuoso, blanco y con mucho viento, bastante prometedor y que se nos había pasado antes. Perico se dedicó un buen rato a ensanchar el comienzo del meandro demoliendo a mazazos llenos de energía los laterales (se lo llevaba por delante todo superando cualquier resistencia con rabia desatada).  

           Ya en el exterior Vicente y Abdón nos contaron que las otras aberturas eran similares al Burejo Musgoso: aire saliente, caliente y húmedo y anchura similar. Con todos esos indicios las esperanzas de penetrar un sistema subterráneo grande que llegue al acuífero crecieron. Mientras bajábamos en el coche Vicente me indicó a lo lejos, en la ladera norte de Lúgar, la zona de una prospección hídrica realizada a principios del siglo pasado. Encontraron agua a 75 metros de profundidad: el acuífero que alimenta la humedad y el calor de los agujeros que habíamos visto. En casa de Vicente nos despedimos y quedamos en continuar la faena en breve si no hay imprevistos...       


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14/3/26

Cejo Cortao 2

 
            Para el sábado 14 de marzo decidí volver, acompañado de Marisa, al Cejo Cortao. Había varias buenas razones para hacerlo, la primera y principal es que en la anterior visita no pudimos ver casi ninguna pintura debido a nuestra falta de ojo para buscar. Otra razón era que deje olvidada una bolsa con algunas chapas y una llave. Y la última era que se trataba de un ejercicio denso y contundente bastante bueno para entrenar.

              El día se presentó fresco, bien nublado y algo ventoso, un típico día de invierno en Levante. Las últimas lluvias habían dejado lagunas embarradas en la pista así que tuvimos que caminar hasta debajo del Cejo Cortao (unos dos kms). Elegimos subir por la canal ya que el cordal requiere mucho más tiempo. El terreno es muy malo: piedras sueltas de todos los tamaños, vegetación muy alta y mucha pendiente. Casi me da un calambre en el gemelo derecho. Creo que desde el coche habíamos tardado unas dos horas y media.

 

 
               La instalación fue rápida -y con pocas dudas- ya que la conocíamos de dos visitas recientes. Me pareció incluso más corta. Allí estaba esperándome la bolsa olvidada, junto a una gran roca. En cuanto buscamos con atención vimos con placer los paneles de pinturas que se nos habían ocultado en el pasado. Hicimos unas fotos y contemplamos el entorno. Las pinturas nos intrigaron mucho. Desde luego el sitio es de acceso muy difícil, requiere escalas de algún tipo. Pero lo más desconcertante son las pinturas en sí mismas. No representan a seres humanos ni figurativa, ni esquemática, ni abstractamente. Además lo que parecen seres vivos, animales, tienen dos patas que reposan sobre tres dedos. Más se parece a un ave...

              Nos preparamos para subir al cordal, y luego bajar a la pista. La bajada con el peso fue infernal, el control de posición con las piedras sueltas y la pendiente no hace aconsejable esta ruta para ver el Cejo (seguramente desde el norte de la sierra alguna pista permitirá alcanzar el collado de forma relativamente cómoda). Se había levantado un intenso viento frío, pero por la pista se hizo llevadero. Llegar al coche y entrar en el bar de Yéchar a tomar algo fue un verdadero placer.

 

 
 

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