24/5/26

Gruta dos Balcões (Terceira/Açores)


 

              Terceira de las Islas Azores es la tercera en superficie pero la primera en importancia histórica y en cantidad de cuevas volcánicas. La denominación furna o gruta indica que la cavidad es básicamente horizontal mientras que la palabra algar se reserva para las chimeneas volcánicas, simas o grietas, en las que el recorrido vertical es predominante.

              El segundo día de nuestra estancia en esta isla perdida en el Atlántico en la que, de un minuto al siguiente, las nubes vuelan a toda velocidad, a menudo se acumulan como niebla gris y compacta o se disipan en una aurora neblinosa y resplandeciente, lo dedicamos al sendero Mistérios Negros y a la Gruta do Natal, que es un tubo de lava habilitado para el turismo. Con mucho encanto, la iluminación es buena -aunque excesiva en algunas zonas-. Arriba, en una antigua casa de bloques de basalto -habilitada para acoger al visitante- hay un pequeño museo creado por Os Montanheiros, un pálido reflejo de su otro gran museo geológico, cercano al puerto de Angra do Heroísmo. La visita no es guiada, lo que permite pararse a contemplar o a fotografiar al antojo de uno mismo.
 
 

 

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              Para el tercer día de nuestra estancia en Terceira habíamos reunido suficiente información como para poder visitar la que actualmente se considera segunda cavidad de Azores -en desarrollo sobre topo- pero que probablemente será conectada con dos o tres cavidades más, alcanzando así la primacía en desarrollo entre todos los tubos volcánicos de Azores. Para conseguir la ubicación y una topo antigua -muy poco clara- la Gruta dos Balcões nos exigió cierta actividad investigadora. En esta topo venían “representados” 2,7 km de desarrollo frente a los 4,6 km de la topo actual. La utilidad de la topo era muy relativa ya que no había manera de saber donde se ubicaba la entrada. En principio uno “aparecía” en cualquier punto de una topo que por otro lado resultaba bastante laberíntica en contraste con la mayoría de los tubos volcánicos. Debemos recordar que las entradas de los tubos volcánicos están en jameos que rompen el techo de un galería en cualquier punto de su desarrollo. Y esos jameos no estaban representados en la topo que teníamos.

 



              El Pau Velho, zona donde se desarrolla la gruta, está en la parte alta de la isla entre bosques de criptomerias, bosque original y grandes propiedades ganaderas, prados, con vallas de bloques basálticos y muchos pastores eléctricos. El terreno es sumamente húmedo y las vacas se encargan de acribillarlo, formando socavones y cráteres en los que torcerse el tobillo o llenarse de barro el pie es muy normal. La entrada (o más bien jameo de dos entradas) estaba donde me indicó la ubicación de Maps que yo mismo había marcado unos días antes, como resultado de mi indagación.

              Como no teníamos ni idea de en que punto de la topo estábamos decidimos ser muy precavidos en cuanto a bifurcaciones o zonas confusas. A la primera de cambio usaba catadióptricos. El tubo iba hacia el SW. Pronto dejamos una galería a la izquierda de dimensiones menores pensando en visitarla a la vuelta. Un poco más allá pasamos bajo un jameo circular que se abría en la bóveda de la galería -inalcanzable- y por el que se filtraba la luz tamizada de verde por helechos gigantes. Un rato después alcanzamos otro jameo que se abría arriba del lateral de la galería y unos metros más allá un gran jameo obstruido por una jungla imposible. Nuestra jugada fue salir por el jameo lateral, andar por la superficie unas decenas de metros, y meternos por el otro extremo del gran jameo en la zona donde la jungla ya no dominaba todo el espacio. A partir de aquí se multiplicaron, o bifurcaron, las galerías de una forma que no había visto en ningún otra cavidad volcánica. Visitamos una primera galería con formaciones de limonita hasta que un barrizal nos frenó. Luego otra gran galería muy bella con grandes costras que dividían la sección en dos zonas transitables. Terminamos llegando a una zona estrecha por la que no nos "cuadró" seguir avanzando. Ya de vuelta, y antes de llegar al gran jameo selvático, tomamos una galería a la derecha. Se trataba, en nuestra opinión, de la zona  más hermosa que habíamos visitado en el recorrido. A ambos laterales del tubo serpenteante sobresalían amplias plataformas de color blanco que seguían la trayectoria de la galería: los balcões que dan nombre a la cueva… Poco después aterrizamos en una zona de la cueva que ya habíamos visto. Un catadióptrico nos confirmó nuestra ruta. De paso visitamos la primera desviación a la izquierda, ahora a la derecha, que habíamos encontrado al entrar. Era sumamente penosa, no tanto por su estrechez en forma de laminador, sino por el suelo abrasivo que destrozaba rodillas, manos y mono.Tal vez la primera ocasión en que he echado en falta coderas y rodilleras. Mi táctica fue rodar o ir sentado. Al cabo de un rato me volví ya que Marisa me esperaba. Tras unos minutos de cómoda galería estábamos de nuevo en el jameo de entrada. Como siempre debe hacerse en un jameo, fuimos al extremo contrario para comprobar si el tubo seguía, es lo usual, y así fue. El tubo, de grandes dimensiones ahora, continuó ancho y alto. Arriba vimos la entrada a un nivel -o tubo- superior al que se accedía por una ventana pero no la escalamos. El tubo principal se fue haciendo más bajo hasta formar un laminador de suelo formado por escorias volcánicas sumamente agresivas para monos, pies y manos. Aunque claramente continuaba decidimos ir volviendo a la entrada. Teníamos una buena pincelada de la Gruta dos Balcões.

              El regreso al coche lo hicimos por una zona de prados que nos pareció más cómoda aunque finalmente el pastor eléctrico y los bloques de las vallas nos exigieron pensar un poco.

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              Para celebrar el éxito de nuestra visita nos acercamos en coche, unos 15 kms., hasta el famoso Algar do Carvão. En unos minutos comenzaba el periodo de visita a la cavidad y nos dedicamos a comer un poco de fruta y a beber agua mientras esperábamos. Como era domingo fue llegando más gente.

              El entorno del Algar está en el fondo de un cráter volcánico al que se accede sin problemas por la vertiente sur debido a que se ha abierto una brecha formando un valle transitable. Desde la explanada que alberga los edificios y las instalaciones un sendero entre brezos gigantes, arbóreos, nos llevó en cinco minutos al comienzo de los túneles artificiales. Tras dos tramos de unos 50 metros el túnel te deposita en plena pared del Algar a más de cincuenta metros de su entrada superior por la que se vislumbra el cielo. El panorama es impresionante. Las paredes tapizadas de vegetación exuberante caen verticales y prosiguen hacia abajo  tanto o mas que lo que viene de arriba. Unas cómodas escaleras te invitan a bajar saboreando despacio el paisaje subterráneo único y grandioso. Pasarelas, escaleras y una iluminación suave -pero suficiente- te permiten disfrutar  de un volumen gigantesco con una belleza desafiante. Una visita obligada para aquellos que vengan a Terceira.

 


 

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              A los dos días de la visita a Os Balcões, día 27 de mayo, decidimos visitar la Gruta da Malha, también en los altiplanos del centro de la isla. Dejando el coche en el aparcamiento de comienzo del PR09 el excelente camino se adentra en una zona selvática de brezos gigantes entremezclados con vegetación densa entre grandes rocas de colada volcánica. Lo abandonamos en un entrante hacia el este que nos llevó a una propiedad, gran prado, enmarcado entre muros de bloques de basalto. A unos trescientos metros, junto a la valla norte, se abre un gran jameo selvático que nos recordó la película Parque Jurásico. La entrada sur del tubo nos lleva a una zona en la que gastamos un buen rato buscando continuación. Las reseñas indican una cueva de casi medio kilómetro y no habíamos recorrido más de cincuenta… Hicimos algunas fotos y salimos desconcertados. Como en otras ocasiones la solución estaba en el otro extremo del jameo, extremo norte. Por allí la cavidad continuaba majestuosamente. El tubo, en dirección norte, se abrió en dos ocasiones a jameos jurásicos. Tras el segundo una empinada rampa embarrada nos permitió continuar hacia el norte. Finalmente la galería se convirtió en un laminador. Deje todo los trastos y, mientras Marisa me esperaba, avancé rodando, sentado o como pude hasta un cambio de dirección en el que se abrió una sala de derrumbe. El tubo continuaba pero ahora sus dimensiones eran más reducidas. Sin embargo seguía habiendo corriente de aire lo que indicaba la existencia de otros jameos más adelante o la conexión con otras cavidades, tal vez la de Os Balcões ya que la dirección y la distancia lo hacen factible. Para la vuelta usamos de salida el último jameo.  

No es de extrañar que el grupo Os Montanheiros aprecie tanto este complejo de Pau Velho

Tal vez volvamos a la mágica Terceiraaunque aún nos quedan por conocer cinco islas más en Açores
 
 


 

3/5/26

en busca de Albert's Passage (Cueva Vallina)

    Fotos: Guillermo y Antonio
    Texto: Ant on Ío
 
 
 
  
 
            El domingo tres de mayo volvimos a cuevear. Teníamos pendiente visitar Decorated Chamber en Vallina. Pusimos un anuncio en los chats y se nos unió Chechu. La predicción era tirando a mala pero por la mañana nos encontramos con un resplandeciente día de primavera. A las diez nos reunimos en el aparcamiento de Vallina. Había un gran tumulto de espeleólogos, overbooking para aparcar, y en la lejanía no paraban de oírse tiros de una -o varias- cacerías.

              Portábamos sacas algo pesadas debido a las escaladas que íbamos a realizar. Bajando por el bosque hacia la boca tuvimos las mismas dudas que siempre -más o menos- y sudamos bien el ambiente tropical húmedo tras las grandes lluvias del día anterior y la buena temperatura reinante. Yo volví a afirmar que lo mejor era marcar la ruta con manchas de color en troncos o piedras y Guillermo volvió a tronchar ramitas como método de guía. Creo que José sugirió marcar el track en una aplicación y utilizar el móvil. Cada mono con su monotema.

              La boca exhalaba un fuerte aire fresco que fue bienvenido. En una hora y pico nos pusimos en Sandy Avenue. Una vez pertrechados con arneses y cacharros procedimos a subir la rampa. No fue más fácil subir con aparatos que escalarla, debido a que dejamos una cuerda dinámica y el chicleo era importante. De una forma u otra, todas malas, pudimos subir. Puse una cuerda fija para bajar el primer resalte, ascendimos el segundo resalte y nos pusimos en modo escalada para seguir. Metí un parabolt de seguro en un trozo de roca limpia del resalte barroso, y algo más arriba otro. Desde ese segundo bolt pude salir medio arrastrándome, o medio adhiriéndome, por el sandwich que formaba el barro con el lateral de la galería. Un metro más allá monté una cabecera y fijé la cuerda a ella. Chechu y Guillermo subieron desmontando los seguros.

              La galería -en forma de pasillo- dio algunas vueltas con desfondes y llegó a una especie de chimenea resonante y goteante que la topo marcaba más allá del posible ascenso a Decorated Chamber. Miramos más o menos bien -digamos mejor más o menos mal- los posibles ascensos. No se veían claros ni tampoco transitados. De alguna manera creo que comprendimos o intuimos que por allí no íbamos a llegar nunca a Albert's Passage. Así pues recogimos los trastos y desandamos los resaltes y la rampa.

              Sobre la explanada que se formaba en la encrucijada de caminos nos comimos todo lo que llevábamos -o casi todo- y elucubramos acerca de donde podría estar el acceso a Albert's Passage. También echamos pestes de la imprecisión de la topo. Guillermo y Chechu se fueron a dar un paseo por la cercana Swirl Chamber, tal vez por ver algo nuevo en esta actividad o quizás por eludir la sensación de frustración. Yo me tumbé en la oscuridad y deje que los pensamientos divagaran a su antojo. En un momento dado llegué a pensar que unos metros más allá en donde se superponian Albert's Passage y Sandy Avenue podía haber algo en el techo. Y sí, cuando miré descubrí una chimenea ramposa con goteo abundante que se perdía hacia las alturas. Todos quedamos intrigados.

 
 

              La vuelta fue rápida y más cansada que la ida. Hicimos un pequeño descanso algo antes de salir. En la subida del resalte de salida Guillermo patinó en las resbalosas rocas y bajo un par de metros sobre rodillas y manos. Un susto sin más. Afuera jarreaba y tronaba pero un minuto después dejó de llover y fue apareciendo una tarde espléndida que nos permitió subir tranquilos hasta los coches. Como eran ya las seis decidimos volver como mochuelos a nuestro olivo. Yo estaba deseando quitarme el sudor y el barro de encima. Allí mismo nos despedimos con más intenciones de volver a la carga que de abandonar. Tal vez preguntando a Peter Smith... Pero las preguntas se resolvieron solas. Esa misma tarde, más bien al anochecer, Guillermo estuvo leyendo las reseñas de la Cueva Vallina en la web de Matienzo Caves Project y descubrió que en 2002 se hizo una escalada de unos 30-40 metros en el margen derecho de FN Passage que llevó a Albert's Passage:

 

Albert's Grand Passage and beyond

During the summer 2002, a climb of 40m up and around a calcited wall in FN Passage enters Albert's Grand Passage and Skyhook Passage. This continues (bolted in November 2002) beyond a deep pitch which has been explored and closes in. (Description of the series required). In 2003, a bolt route around the pitch was tackled into the draughting, continuing passage to a T-junction and holes down.
This was pushed and surveyed as Broken Tooth Passage at Easter 2004. On the far right side of the aven, a small window can be entered. Climbing down leads to several blind pits with stream dribbling above. Squeezing to left yields a window to another aven pitch 10-15m (not descended) Water/(stream) can be heard at bottom, probably that dripping in...

 

           Así que ya sabemos la solución al misterio, aunque llegar no va a resultar fácil ni cómodo. Tal vez ese es un aliciente importante de la espeleología.  Aprovecho para "declamar" en público que la speleo no es un deporte por mucho que se empeñen algunos en encasillarla así. Si que conlleva una actividad física muy importante pero su objetivo no es deportivo en absoluto; por el contrario se trata de una actividad exploratoria con objetivos geográficos, científicos y culturales. Va siendo hora ya de que despierten a la realidad aquellos que tienen suficiente cercanía a los lugares donde se toman decisiones.
 
 
  
 
 
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