21/2/26

Cejo Cortao (Yéchar)

 

              En febrero del 2024 realicé una excursión con Marisa, Jorge y David de Gebas recorriendo el cordal del Cejo Cortao en Yéchar. Se nos quedaron grabados en la retina los abrigos y las cuevas colgados de sus paredes sur. Días después Marisa y yo pudimos visitar algunos que estaban en la base de la pared pero el más llamativo y espectacular requería instalaciones verticales. Algunos amigos me contaron que en el abrigo colgado habían descubierto pinturas prehistóricas de tipo esquemático.

              Para el 21 de febrero del 2026 decidí organizar una actividad y visitar el Abrigo de Don Justo, que es así como llaman a la cueva colgada  -a más de 50 metros de altura- del Cejo Cortao. Al final pudimos ir Marisa, un amigo y yo. Mi amigo llevo un dron que volamos desde una pista cercana a la base de la pared, pero el dron no tenía alcance suficiente para ayudarnos en la localización de la bajada.

              Dejamos el coche en el collado entre Yéchar y Fuente Kaputa y desde allí recorrimos varios kilómetros por el cordal del Cejo por malas sendas y campo a través. Se hace largo pero tal vez sea preferible a ascender las canales a la izquierda de las paredes. Cuando calculamos que, aproximadamente, la cueva estaba en nuestra vertical volamos el dron y localizamos la dirección de descenso. Bajando con sumo cuidado por rampas y piedras sueltas hice un primer intento de descenso por cuerda desde una piedra empotrada y un arbolito pero aparecí en la bóveda de la cavidad, que es la peor ruta de descenso. Mientras tanto Marisa localizó la línea de buenos anclajes a unos 50 metros al este. Por esta ruta el descenso no tenía problema alguno, simplemente fraccionar cómodamente, en total cerca de 70 metros de cuerda y unos seis o siete anclajes.

              Ya en la cueva, que en realidad es un enorme abrigo, echamos un vistazo a las pinturas aunque vimos sólo dos, es necesario un ojo entrenado. En la base del abrigo una fisura emanaba aire húmedo y caliente formando varias zonas de musgo. Tal vez conecta con el acuífero. Sin más comenzamos el ascenso por las cuerdas y luego la caminata del cordal que se nos hizo larga y pesada por el sol y la deshidratación.

              Ya en Yéchar visitamos un agradable bar en donde abrevamos líquidos en abundancia, disfrutamos de la charla y hablamos de batallas del pasado y de proyectos del futuro...   

             

 
 

8/2/26

Solins en Trío (Solins)

 

 
            Al no haber pasado de la Sala del Descanso en la visita en grupo del domingo anterior, la frustración me condujo a querer volver enseguida al Solins. Se lo propuse a mi amigo Jorge, es más bien escalador y montañero, el mismo sábado 7, Marisa también se apuntó y el domingo 8 de febrero volvimos a la cueva. Día brillante y algo ventoso, el paseo hasta la boca nos hizo fijarnos en las bonitas paredes de encima de la cueva. Me pregunté, nos preguntamos, si habría vías de escalada deportiva allá arriba. Desde lejos no se apreciaba que hubiese ninguna equipación.

              Fuimos hasta la Sala del Descanso por el camino corto y dejé una señal en la unión con la Galería Larga (realmente a la vuelta no se ve el camino corto). Además la topo en este punto es algo confusa. El paso entre columnas y la rampa que sigue no nos costo nada. La estrechez de la Sonrisa Vertical -que antes era estrecha- ahora es un paso cómodo. La Sala de los Cristales seguía igual o parecida. Verifiqué la continuidad de varios ramales antes del Paso de las Totugas. No me pareció que ninguno tuviese continuación. Las topos eran incongruentes con la realidad que observé y divergentes entre sí. Digamos que esas topografías se podrían calificar de puras fantasías. 


 
  Tras el trabajoso y arcilloso Paso de las Tortugas llegamos a la Sala de las Concrecciones y la de las Excéntricas que son el premio debido por los esfuerzos anteriores.  Hicimos unas cuantas fotos al hermoso conjunto y emprendimos la ruta de vuelta. Fue un poco más pesada que a la ida y además nos despistamos unos metros antes de la Sala de los Cristales debido a que la galería principal parece continuar de frente y se aprecia poco la subida a la izquierda previa a los Cristales. Perdimos dos minutos en el despiste, lo que sirvió para que los principiantes apreciasen lo que significa hacer espeleo de verdad. El resto de la vuelta fue coser y cantar. Hicimos el camino alternativo de la Galeria Larga porque es más cómoda y, de paso, verificamos que hay un buen montón de galerías que hay que visitar hacia la zona de los fósiles. Pero eso será en otra ocasión.


     La tarde estaba brillante, eran la cuatro y nos fuimos a disfrutar de un baño en la piscina de Fortuna. Sin duda esta Cueva del Solins bien merece la pena y seguro que volveremos dentro de poco. 


 
VER LAS FOTOS

1/2/26

Speleo para todos (Solins)

 
       Para el domingo 1 de febrero del 2026 Perico había convocado con gran éxito una excursión subterránea para visitar la famosa Cueva del Solins cercana al pueblo de Fortuna. Abierta a todo tipo de público, nos juntamos unas veinte personas y un perro. Del total inicial tres chicas se fueron de excursión por los alrededores de la cueva. En el grupo que quedó, bastantes no habían estado nunca en una cueva, cinco eran niños -una de unos tres años- y había también un adolescente. Unos pocos si que habían tenido contacto con las cuevas y, finalmente, tres eran espeleólogos con cierta experiencia (o cuatro si incluimos a Álvaro). Además venía el perro citado anteriormente.  Cuando menos era la incursión subterránea más variopinta que he vivido.

              El primer punto de quedada fue el área de Las Salinas, el segundo Las Casicas y el tercero el amplio aparcamiento del Solins. Tras unos largos preparativos -que Perico supervisó con gran dedicación- nos pusimos en marcha. La ruta sigue una pista y luego una senda que, cruzando la rambla seca, asciende por antiguos bancales de almendros y bosque de pinos. En breve empezamos a entrar, primero los dos chicos más jóvenes y activos conmigo, y luego todos en fila continua, cerrando el final Perico. Al llegar a la primera bifurcación estuvimos esperando. Al cabo de un rato aparecieron todos, explicando que había una bifurcación en la que dudaron, entraron, salieron y continuaron. Ciertamente hay una pequeña galería a la izquierda que acaba en pocos metros pero no pude imaginarme que hubiese dudas ya que nos iban siguiendo de cerca.

 

 
   Según fuimos avanzando por la ruta de la "izquierda" hacia el interior el grupo fue comunicándose mejor. Para cuando llegamos a la Sala del Descanso una parte del grupo alcanzó el límite de tiempo que podían dedicar a la cueva y Perico se ofreció a guiarles hasta la entrada y volver rápido. Pero una de las chicas -que se iniciaba en las cuevas- estaba un poco acalorada y agobiada y también decidió salir. Visto esto otro grupo familiar con un niño optó por unirse a los que salían. Yo y Abdón decidimos que lo mejor era que saliésemos todos y no dividir al grupo esperando a Perico.

              En el camino de salida hubo un momento de confusión ya que Perico no reconocía la ruta por la que habíamos entrado, pero enseguida quedó claro que era el camino alternativo que pasa por la Galería Larga, Galería de los Fósiles y la Sala Reunión. En todo el recorrido global, desde el principio, fui verificando la topo con posiciones claras y brújula. Puedo asegurar que esa topo tiene abundantes errores y muy poca claridad. Creo que una cueva tan famosa -y hermosa- bien se merece un nuevo trabajo de topografía serio y meticuloso. Y es probable que lo hagamos dentro de poco.

 

 
     De la salida a los coches los dos más jóvenes fueron contándome chistes y algunos no tan jóvenes tragedias. Pero todo eso es otra historia. Finalmente, al cabo de un rato, llegaron las tres excursionistas y nos fuimos todos a los Baños de Fortuna a ver si podíamos tomar algo. Sin embargo el bar y el restaurante del camping estaban abarrotados de comensales, casi todos extranjeros, y hubo que dejar el picoteo para otra ocasión mejor. Algunos nos fuimos a casa y otros, en busca de mejor fortuna, se fueron a Fortuna. 
 


 
FOTOS DE LA ACTIVIDAD
 

18/1/26

Cosas Extrañas (Vallina)

 Fotos: Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío


 
            El domingo 18 de  enero del 2026 el tiempo era demencial. Pero a pesar de la lluvia, el frío y la niebla Guillermo y yo decidimos cuevear visitando una zona de Vallina que nos había llamado la atención en la última incursión del 21 de diciembre pasado.

              Algo antes de las 10, cuando llegué a la curva donde solemos aparcar, Guillermo ya tenía todo el equipo puesto -incluyendo el casco- y me esperaba dentro de su coche con un paraguas preparado como si fuera a cazar chubascos. Me preparé dentro del coche, incluyendo las botas, y además me puse un impermeable.

              El terreno estaba saturado de agua, el barro patinoso hacía que caminar fuese una tarea delicada. Un rebaño de vacas y becerros taponaba de forma compacta el camino. Estaban muy renuentes a moverse de su óptima posición pero, por suerte, nos dejaron pasar sin cornearnos.

              Entrar en la cueva fue un alivio, estaba mucho más seca y caliente que la calle. En un entretenido recorrido que nos llevó algo más de una hora, nos pusimos en el comienzo de Sandy Avenue con la idea de visitar Decorated Chamber y Albert Passage. Para alcanzar nuestro objetivo desde ese punto debíamos trepar por una pendiente hasta alcanzar una ventana. Me puse un viejo arnés de escalada, me encordé a un trozo de cuerda dinámica de 20 metros y preparé dos cordinos y tres mosquetones. Mientras Guillermo me aseguraba con un ocho fui subiendo por la pendiente. Puse un cordino en una estalagmita y luego otro, a un grueso puente de roca, para superar un pequeño desplome, la verdadera dificultad de la trepada. Tras este paso la rampa continuaba fácilmente hasta una estalagmita en la que puse un seguro, más luego se hacía delicada por lo resbaladizo del terreno y lo quebradizo de los agarres. Finalmente terminé en una especie de collado cuando casi no me quedaba cuerda. Me empotré en una oquedad para asegurar a Guillermo. Anclamos la cuerda a una gran lastra para asegurar la corta bajada de cuatro metros al otro lado. Luego subimos un resalte escalando y lo bajamos por el otro lado hasta la base de una chimenea. Para continuar había que ir subiendo una rampa que se hacia vertical. El riesgo de esa subida -sin agarres sólidos y con escalones de barro- hacía necesario meter anclajes de seguro por algún lado. De alguna forma los exploradores habían subido -y bajado- por allí sin poner ningún seguro. Eran cosas extrañas que no hubiese ningún seguro, ningún spit, ni ninguna cuerda abandonada, en punto alguno de todo este "acceso". No teníamos taladro ni anclajes y pospusimos la visita a Decorated Chamber para una ocasión posterior. Rapelamos la rampa, sí, pero reaseguramos la cabecera con un cordino anclado en una estalagmita por si acaso. De la lastra no nos fiábamos del todo.


 
            Después de comer algo decidimos visitar una zona cercana en la que se veían escritas en la topografía las palabras "helictites" y "Bathtub Passage". Era muy atractivo meterse en una bañera, a ser posible bien caliente, con las paredes decoradas con excéntricas.

              Un rato de circulación por galerías enormes, las más grandes que he visto en Vallina, nos llevó a un pequeño pasillo bien decorado. Más allá, en otra galería grandota y tras pasar la famosa bañera, subimos una empinada rampa muy resbalosa -por la tierrecilla/barrillo- que nos encaramó a una zona cercana al techo de la galería. El gran caos de bloques "soplador" y con hojitas de árbol en el suelo nos llamó la atención. Justo antes del caos de bloques el techo estaba profusamente decorado de estalactitas de aragonito anaranjado recubiertas de corales grises. Una hermosura.

                 La vuelta fue rodada. Descansamos un rato, yo me tumbé a sestear unos minutos, Guillermo hizo más fotos. Luego seguimos avanzando sin pena ni gloria hasta la salida. Las galerías cercanas estaban con arroyuelos y charcos grandes. La corriente entrante era muy fría. La cuesta hasta los coches nos vino bien para calentarnos, el tiempo se portó como es debido, apenas nos llovió. A las 5 estábamos en los coches, una actividad de algo más de 6 horas. Quedo claro que, próximamente, volveremos a Vallina para visitar -de una forma u otra-  Decorated Chamber
 

 
 
 


15/1/26

Entrenando (Hoyuca)

 
           El jueves quedé con Encarna y una amiga suya, Vanesa, para ir a la Hoyuca. Con intricadas agendas imposibles, a ellas les venía bien hacer espeleología entre semana, y a mí me venía aun mejor entrenarme con vistas a los fines de semana. A las nueve y media nos vimos en Solares y a las diez estábamos cambiándonos junto a la Iglesia de Riaño.

              Mientras caminábamos hacia la boca nos saludaron todos los perros del pueblo que tienen libertad de movimientos. Alguno que no la tiene permaneció en un sospechoso silencio. La terrosa entrada a la Hoyuca se está desmoronando poco a poco. Cada vez que vuelvo allí el paso del "pozo-buzón" exige mover mejor todo el cuerpo para no darse un gran trompazo. Pero eso le da alicientes a estas actividades subterráneas, porque suponen un reto que, sin ser extremo, estimula mucho, tanto física como mentalmente.

              Las llevé a visitar unas galerías, a la izquierda de la ruta principal, más para que no se me olviden a mí por completo que por su interés. Nadie suele recorrerlas en la ruta principal hacia Quadraphenia. Tras el clásico paso de la estrechez (con buzón de salida) seguimos la ruta tradicional por las hermosas galerías que dibujan amplios zig-zags. Más tarde visitamos una galería arenosa, fósil, que desemboca en un balcón sobre Pigs Trotter Chamber. También le echamos un vistazo al pequeño cañón que forma el afluente de Marathon Passage.

 
 
 
             Desde el arenal de Pigs Trotter Chamber subimos por los cómodos y laberínticos pasillos que llevan a Flashbulb Hall y desde allí fuimos a visitar una parte de las bonitas galerías en Dog Series. Desde este punto comenzamos la vuelta tranquilamente para salir con tiempo. Ya cerca de la salida elegimos el camino del meandro desfondado para entrenar un poco más y poner un poco de adrenalina en el menú.

              Sin duda el paso del "pozo-buzón" se está convirtiendo en un pequeño problema en crecimiento. Sobre todo cuando se recorre desde dentro hacia la salida. Antes o después habrá que poner un trozo de cuerda para ayudar un poco. Por lo demás esta salida de la Hoyuca siempre te despide con goteos en el cogote y con rebozadas de tierra y barrillo.

              En el exterior nos dio la bienvenida un vendaval "especial" del sur. Los perros habían desaparecido para no volar por los aires. Anduvimos por el centro de las calles para tener menos opciones al regalo, si acaso volaban macetas o tejas. Ya en el aparcamiento hubo que estar al loro para evitar que las sacas y las bolsas de ropa desapareciesen con una racha. Y para que impedir que  alguna de la puertas del coche se descoyuntase de los goznes o te partiese una pierna al cerrarse de golpe.  Por lo demás todo fue bien y bastante divertido y, ya dentro del coche, con las puertas cerradas, la música y la calefacción no se podía estar mejor. Quedamos en que, sin duda, volveremos dentro de poco a otra hermosa cueva.