Para
el domingo 1 de enero del 2026 Perico
había convocado con gran éxito una excursión subterránea para visitar la famosa
Cueva del Solins cercana al pueblo de Fortuna. Abierta
a todo tipo de público, nos juntamos unas veinte personas y un perro. Del total
inicial tres chicas se fueron de excursión por los alrededores de la cueva. En
el grupo que quedó bastantes no habían estado nunca en una cueva, cinco eran
niños -una de unos tres años- y había también un adolescente. Unos pocos si que
habían tenido contacto con las cuevas y, finalmente, tres eran espeleólogos con
cierta experiencia (o cuatro si incluimos a Álvaro). Además venía el perro
citado anteriormente. Cuando menos
era la incursión subterránea más variopinta que he vivido.
El
primer punto de quedada fue el área de Las Salinas, el segundo Las Casicas y el tercero el amplio aparcamiento del Solins. Tras unos largos preparativos -que Perico supervisó
con gran dedicación- nos pusimos en marcha. La ruta sigue una pista y luego una
senda que, cruzando la rambla seca, asciende por antiguos bancales de almendros
y bosque de pinos. En breve empezamos a entrar, primero los dos chicos más jóvenes
y activos conmigo, y luego todos en fila continua, cerrando el final Perico. Al
llegar a la primera bifurcación estuvimos esperando. Al cabo de un rato aparecieron
todos, explicando que había una bifurcación en la que dudaron, entraron, salieron
y continuaron. Ciertamente hay una pequeña galería a la izquierda que acaba en
unos metros pero no pude imaginarme que hubiese dudas ya que nos iban siguiendo
de cerca.
Según
fuimos avanzando por la ruta de la "izquierda" hacia el interior el
grupo fue comunicándose mejor. Para cuando llegamos a la Sala del Descanso una
parte del grupo alcanzó el límite de tiempo que podían dedicar a la cueva y
Perico se ofreció a guiarles hasta la entrada y volver rápido. Pero una de las
chicas -que se iniciaba en las cuevas- estaba un poco acalorada y agobiada y
también decidió salir. Visto esto otro grupo familiar con un niño optó por
unirse a los que salían. Yo y Abdón decidimos que lo mejor era que saliésemos
todos y no dividir al grupo esperando a Perico.
En
el camino de salida hubo un momento de confusión ya que Perico no reconocía la
ruta por la que habíamos entrado, pero enseguida quedó claro que era el camino
alternativo que pasa por la Galería Larga, Galería de los Fósiles y la Sala
Reunión. En todo el recorrido global, desde el principio, fui verificando la
topo con posiciones claras y brújula. Puedo asegurar que esa topo tiene
abundantes errores y muy poca claridad. Creo que una cueva tan famosa -y
hermosa- bien se merece un nuevo trabajo de topografía serio y meticuloso. Y es
probable que lo hagamos dentro de poco.
De
la salida a los coches los dos más jóvenes fueron contándome chistes y algunos
no tan jóvenes tragedias. Pero todo eso es otra historia. Finalmente, al cabo
de un rato, llegaron las tres excursionistas y nos fuimos todos a los Baños de
Fortuna a ver si podíamos tomar algo. Sin embargo el bar y el restaurante del
camping estaban abarrotados de comensales, casi todos extranjeros, y hubo que
dejar el picoteo para otra ocasión mejor. Algunos nos fuimos a casa y otros, en
busca de mejor fortuna, se fueron a Fortuna.
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