Anduvimos viendo rincones, mirando itinerarios y haciendo alguna foto durante unas horas. Fue un ejercicio intenso. Mientras estábamos comiendo para reparar fuerzas nos adelantaron los otros visitantes de la zona. Eran tres murcianos, dos chicos y una chica, de Jumilla y Fortuna. Todavía le dedicamos un buen rato a ver más rincones y hurgar en zonas nuevas para nosotros.
Comenzamos
la vuelta un poco cansados, lo que con la perspectiva de los pozos y
gateras resultaba un poco ominoso. Pero luego la cosa no fue para tanto y
poco a poco fuimos superando las dificultades. Para las siete estábamos saliendo. Mientras nos cambiábamos les conté
nuestra aventura en la Quebrada Alpamayo, con las mulas huyendo de la
altitud y el sobrio mulero que solo necesitaba un poncho y un saquito de
maíz tostado para corretear a cincomil metros. Las nubes se compactaron y comenzó un fuerte chaparrón que amenazó con empaparnos. Pero curiosamente amainó en cuanto estuvimos sentados en el maravilloso coche de César. En Fuente las Varas nos despedimos de Guillermo. Y en Puente Agüero nos despedimos César y yo. Dentro de poco volveremos a cuevear si las condiciones se cuadran.
FOTOS DE LA SALIDA
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