22/7/04

Erase Heads (18-19-20-21-22/7/2004) Fuenfría AER

Erase Heads:

El primer día llovió. El segundo día llovió también. Pero el tercer día hubo nubes y por la tarde no llovió. Solo la bruma y algo del fresco dejado por la lluvia de días anteriores. Ya no hubo más lluvias.
Era domingo a las seis de la tarde y todo estaba fluido. Conducía por la pista hacia la Plataforma Entremazos y me encontré a Cristobal con Wychy bajando en un coche. Nos saludamos brevemente. Ya estaba casi preparado con mis bultos y entonces llego P.Hierro con su mujer de la que se despidió suavemente hasta el jueves. Caminamos los dos a la par hacia el Campamento de Fuenfría y charlamos sobre cosas cercanas. El camino al Campamento nos llevo entre hayas y me hizo pensar en cuentos de lobos y caperucitas.
Alfredo cocinaba unas lentejas de madre para los espeleólogos del Camp y a la vez cortaba tajadas de un pata negra soriano con tradición familiar. El desordenado orden reinante simplificaba todo y Ángel  bajó conmigo a fregar los cacharros.
En el luminoso anochecer me alejé del Camp hasta un lugar abierto en que conecté con la red MoviStar y escuche con nitidez a los lobos de Salzoso y Masallo aullando. Pensando en los lobos y en la fragilidad de los humanos no me alejé demasiado ni demasiado tiempo. Volví al fuego del Camp y dejé que varias rondas de orujo y hierba pasaran por mí hasta que me fui, bajo una haya nervuda, a disfrutar, en soledad, de la noche.
Era lunes y la bruma había dejado, al sol, gotas de rocío sobre el mundo. Los grupos de trabajo se perfilaron y cada uno se acerco al proyecto que más atractivo le pareció. Quedó claro que yo iba a ir a la desobstrucción del Mortero del Crucero y que me acompañarían Juanchi  de Soria y Pep de Andorra. Planeamos hasta la boca de la cueva y allí nos vestimos el mono y el equipo de verticales. Un pozo limpio y un corto estrechamiento, donde el cadáver de un caballo permaneció el año pasado entero, nos llevaron a una corta vertical. Enseguida enlazamos con el río del Crucero y lo seguimos unos veinte minutos. El paso estrecho no goteaba demasiado y pudimos pasar sin ducharnos, como la última vez que estuve aquí. El trabajo de desobstrucción resulto pesado y poco agradecido; la roca quebradiza, fracturada y troceada hicieron difícil trabajar con la broca de 60 cm. La taladradora de gasolina y la postura en la gatera hicieron cansadas las operaciones y a las seis de la tarde recogimos nuestras cosas y nos volvimos. Esa noche Alfredo cocinó unos garbanzos de madre en la olla a presión y la impaciencia de Juanchi hizo que una parte del caldo saltase como un surtidor desde la olla abierta; pero hubo garbanzos para todos y orujo y hierba y whisky.
El martes trajo claridad, rocío y ganas de ir a otras cavidades. La aproximación a la Sima de la Mole es entre bosque de hayas y sobre lapiaz y las nubes nos dieron frescor al caminar. En menos de una hora, por el camino a Peñas Rocías, y sin perder las señales pudimos sentarnos en la plataforma de caliza sobre la que se encuentra la Mole y Natalie, Bernard, Ángel, Alfredo y yo nos tomamos con placer los preparativos. La sima soplaba aire helado y tras un hermoso pozo, vertical e iluminado por luz del día, un pasamanos aéreo y un péndulo nos condujeron a una enorme ventana. Desde la ventana un incómodo pozo, ramposo y con bloques inestables, nos llevó a una serie de estrechos agujeros que soplaban, como turbinas de avión, aire helado; con una cadena humana pudimos pasar las cinco sacas (tres sacas de cuerdas con 90/80/80) y con paciencia pasar nosotros. Todas esas cuerdas se llevaban en previsión de un posible gran pozo que se había detectado el día anterior; en el inicio del pozo Bernard lanzo la piedra más grade que encontró (de unos cuarenta cm) y tras unos tres segundos de caída la piedra dio un golpe contra la pared del pozo y luego se comenzó a oír un zumbido creciente que se difuminó en una nada. No hubo golpe (¿?). Mientras Bernard iba instalando el pozo y Alfredo iba entusiasmándose, los demás íbamos adquiriendo frío; algunos sacaron los pasamontañas y Ángel le dio friegas en la espalda a Natalie. Uno a uno fuimos empezando a poblar las tiradas entre fraccionamientos en el descomunal pozo. El sonido apagado de la taladradora y, abajo, una lucecita apenas visible significaban que Bernard seguía trabajando en la instalación. Comunicándonos en cadena me llegó la noticia de que a Bernard se le habían acabado las cuerdas sin  tocar fondo en el pozo y que le había faltado poco para alcanzar una sala con varias galerías (¿?). Desde la cabecera del gran pozo Ángel y yo comenzamos a topografiar la sima y, en el ascenso, uno de los puntos de estrechamiento obligó a Ángel a quitarse todo el equipo y a ensayar posturas diversas. Tomamos la decisión de, próximamente, volar en algunos puntos la estrechez y de facilitar el paso maceando varios salientes. La velada estuvo amenizada por los relatos de los exploradores de la Mole (y de otra sima cercana a ésta), y unos ricos espaguetis -con atún, tomate y huevo duro- cocinados por Carol  nos apagaron el hambre. Esa noche Wychy volvió al Camp y un animal grito parte de la noche como si lo estuvieran atormentando.
El miércoles estaba claro y soleado y no hubo duda; me fui a la Mole a desobstruir la estrechez. Wychy, Juanchi y Luismi a seguir explorando la sima y Pep conmigo a realizar las voladuras. Pero las cosas no marcharon como estaban previstas y hubo cambios de planes. El primero  que entró en la sima fue Wychy que se perdió en las profundidades tras escucharle pelear un rato con la estrechez; Luismi se enfermó al entrar en contacto con la frialdad de la sima, Juanchi se negó a pasar la estrechez y Pep, que pensaba quedarse de ayudante conmigo, se fue detrás de Wychy para no dejarle solo. Juanchi se quedo para ayudarme y al cabo de un rato Luismi se subió. Después de retirar todas las cuerdas del sector de trabajo tres tiros liquidaron la primera estrechez y la segunda incomodidad. Cuando estábamos haciendo el cuarto agujero para acabar con la tercera estrechez nos quedamos sin baterías y sin más novedad que un par de martillazos en un dedo y una buena ración de frío abandonamos la sima. A las ocho ya cocinábamos en el Camp un arroz con pimientos y tocinillo y nos dedicábamos a charlar animadamente de todos los sucesos del día. Esa noche vinieron al Camp P.Merino y un amigo de Ramales y se marcharon Alfredo, Bernard y Natalie.
A las 12 de la noche Wychy y Pep no habían vuelto; Ángel y Carol salieron, entre niebla, hacia la sima, llegaron hasta la boca, comprobaron que habían salido y volvieron al Camp. De nuevo, poco después,  Ángel con P.Merino volvió a buscarles; esta vez tuvo más suerte y les encontró por el ruido en un campamento improvisado en donde habían encendido un fuego con los croquis de la sima. A las 6 de la mañana del jueves estaban todos en el Camp y Pep siguió camino abajo, hacia la Plataforma, para irse a Andorra.
El jueves amaneció en calma total tras la agitada noche. Todos estábamos de un talante jovial y Wychy nos contó que abajo del gran pozo pincharon una galería de 20x10 que siguieron hacia la izquierda (¿?) unos 2 kilómetros hasta aburrirse y volverse. Tardaron 3 horas en ascender la sima y salieron ya de noche; y al primer intento de ir hacia el Camp se perdieron. Yo contemplé durante toda la mañana el Camp y el bosque buscando el secreto de borrar preocupaciones; de borrar la cabeza y de dormir 9 horas de media cada noche despreocupado y feliz. Me despedí de este lugar hasta el año que viene y de los compañeros del Camp hasta pronto y me bajé acompañado por la tropa soriana que quería comprar tabaco en La Gándara.         

26/6/04

Doble Juego (26/6/2004) Sistema del Carrio

   Antes o después teníamos que volver al Carrio. La sima se portó muy bien con nosotros la última vez que nos vimos. Los anteriores fines de semana había buscado compañeros del Club SCC o de otros clubs que me acompañasen a explorar en el Carrio, incluso traté de venderles la moto a algunos hablando de expedición ligth y cosas similares. Creo que a nivel sentimental algunos me hubieran acompañado. Finalmente el fin de semana 25/26/27 de Junio del 2004 Moisés se libera del curso de guía que estaba haciendo y César decide que este fin de semana "toca Carrio". Luis que depende de Moisés también viene. Por contra yo estoy un poco liao con mis amigos de Murcia que han venido al Naranjo y que se bajaron el martes pasado por el mal tiempo y están conmigo. Hemos ido a escalar el miércoles y quedo en hacer con ellos algo el viernes. Pero no cuadran las cosas y deciden volver a subir al Naranjo con ánimo de hacer la Sur Directa el sábado. No es un plan de mi predilección esa vía que he subido más de 10 veces. Me motiva más el Carrio. Así pues llamo a Moises -ya es viernes por la tarde- para unirme a la expedición. Moisés ha organizado una buena logística para aprovechar el tiempo: suben esa misma tarde del viernes César, Luis y él acompañados de otro hermano de Moisés y su novia y de una joven espeleóloga y de su madre que es montañera. En total cuatro porteadores para un campamento de una noche. Lo montan en el Hoyo Salcedillo y los porteadores se bajan de nuevo. Yo he decidido subir el sábado temprano.
     El reloj despertador está puesto a las cinco menos veinte pero se ha quedado sin pilas. Así pues salgo a las 10 y 1/2 de Setien me tomo un cafetito en el camping de San Roque y a las 11 y 1/2 estoy hablando con Óscar en Valdició. Su abuelo está en la cabaña de la Sota y decido ir a hablar con él antes de meterme en la Sima. Quiero conseguir una cabaña (la segunda semana de Julio) para montar un campamento en el Carrio. Subo con calor y decido andar en cueros sintiendo las caricias del sol y del viento; en una hora me planto en la cabaña y charlo con este hombre que me cae tan bien. El no puede dejarnos la cabaña en Julio pues la utiliza y allí están el y su mujer viviendo en una forma ancestral y en cierto modo admirable. Tengo la impresión de que el no hace esto por obligación, pues tienen una buena explotación vaquera abajo en la que están implicados sus hijos, sino que lo hace por que le apetece. Me ofrece la cabaña en Agosto -gratis- y también el caballo para subir lo que haga falta. La otra cabaña de la Sota también esta ocupada pero Esteban me sugiere que hable con Manuel Samperio, de San Roque, que tiene una cabaña cerca de del Mortero a unos diez minutos del collado del Carrio. Me despido de estas dos personas, tan amables que me ofrecen comer algo, y rápidamente me encuentro en la Sima.
    Decido revisar la zona nordeste -próxima a la base de los pozos- que nunca "tenemos tiempo" de ir a ver. La base del primer pozo sigue taponada con un enorme nevero de unos cinco metros de altura. Justo en la encrucijada en que el trío se unirá a la ruta común dejo tres hitos formados por piedras blancas y negras. Cuando entro en la zona que desconozco voy jalonando el recorrido de hitos bien visibles. Sin problemas avanzo y pongo suma atención en percibir todas las corrientes y sus direcciones para encontrar indicios interesantes de nuevas exploraciones. Me lo paso bien a mi bola. Reviso el río de la Sima que se va enratonando en las areniscas basales y que sopla muy débilmente. Hay continuación para gusanos. Luego echo un vistazo al río de la Pérdida que discurre por una galería alta y estrecha con desprendimientos abundantes. No sopla nada y el aspecto que va tomando es poco prometedor. Sin embargo aguas arriba de este río se encuentra una sala fósil con formaciones de la que parten varias galerías con un fuerte soplo evidente. Esto requerirá un nueva visita más pausada y con material de topo. De vuelta ya reviso una zona concreccionada de abundantes excéntricas de la que surge un soplo suave. Al cabo de tres metros se hace impracticable, y los soplos salientes no merecen la pena en esta zona tan cercana al exterior. Remonto la Sima placidamente y vuelvo al calor tropical de estos días.
    Después de comer tranquilamente me voy a ver, en cueros y bajo el sol de nuevo, la cabaña recomendada por Esteban. Está sin puertas y bastante arruinada, pero el lugar es bueno y tiene a dos minutos una fuente que arreglo un poco represandola con lodo y piedras. Las alternativas son: cabaña arruinada o tienda bajo el sol, la lluvia y lo que venga. Poco a poco voy bajando hacia Valdició en donde pido agua a la madre de Óscar. Luego les dejo una nota a los exploradores y me bajo a esperarles en el bar del camping tomando un refresco refrescante (atención a lo que tomaís). Moisés pasa con su hermano en el coche y me dice adiós, que no puede ni parar. César toma un refresco americano conmigo y me cuenta que, aunque cansado, el avance ha sido de unos 500 metros desde la Sala de la Esperanza y que han encontrado tres aportes nuevos, dos por la izquierda y uno por la derecha, lo que hace que el río se convierta ya en un cauce importante. César opina que el río romperá el estrato de arenisca y me cuenta que Moisés está desanimado y cansado. También César está cansado pero en plan bueno y decide volverse a Madrid esa misma noche. Sopesamos las posibilidades futuras y no son nada malas. Trabajo hay en la zona y estais invitados a ayudar. Volveremos próximamente al Carrio (en Julio).  

6/6/04

La Orden de los Caballeros Calzados (6/6/2004) Cueva del Río Purón

   El domingo he quedao para ir de cuevas en plan tranqui con todo organizado y controlado por mis compis del SCC. Y así es, me presento a las nueve y media por casa de Jose Miguel en Maliaño y tras una larga y relajada espera mis compis desaparecen sin previo aviso mientras yo dormito y leo en el coche. No puede ser más contradictorio que un paraguas al revés bajo un diluvio, pero lo es. Como hemos quedado en tres sitios a la vez decido ensayar la segunda cita -que es una gasolinera en Puente de San Miguel- en la cual deberían estar Pablo y Noelia. Previo contacto telefónico con Noelia me presento en la gasolinera donde la pareja sestea dentro del coche con las ventanillas bajadas. Son cerca de las once cuando, procedentes de Torrelavega Felix´home,  aterriza el resto de la groupè por el lugar. Como somos caballeros continuamos nuestras hazañas y montando en nuestras caballerías galopamos por la A7 hasta Cabezón de la Sal donde nos espera el caballero Gonzalo. Allí reorganizamos nuestros jumentos y partimos en tres de ellos en busca de nuestro tesoro o Santo Grial que, según nos informan, se encuentra escondido en las montañas Astures en el fondo del Valle del Río Purón. Para llegar a Purón City necesitamos hacer varias maniobras especiales en la estrecha calzada que se desliza hacia el interior del valle. No más llegar al pueblo de Purón tomamos a la izquierda una empinada pista de cemento que nos eleva rapidamente. Descabalgamos a la vera del camino junto a una cabaña rodeada de castaños por misericordia hacia nuestras monturas agotadas por la cuesta. El calor empieza a apretar y a pesar de ello algunos caballeros deciden enfundarse sus armaduras para aproximarse al Tesoro escondido. Una vez todo dispuesto la caravana comienza su ascenso a pie. No más un par de curvas y alguien se acuerda de que hacen falta cuerdas par alcanzar nuestro Tesoro y ¿quien lleva las cuerdas...? Parece que nadie. Un sacrificado caballero vuelve a la cabaña para coger los pertrechos. Durante el ascenso los caballeros sudan y resoplan y rebufan bajo el sol inmisericorde y algunos de ellos blasfeman y juran de forma soez. Incluso alguno quiere volverse, aunque al final no lo hace. Nos encontramos con una pareja de aguerridos madrileños que uniendose a nuestra caravana se disponen a alcanzar también el Tesoro.
    Llegados al Portal del Tesoro todos los caballeros se enfundan sus armaduras y ajustan sus herramientas dispuestos a la lucha. La boca de la cueva se traga un riachuelo y la caravana se deja engullir con arrojo y valentía. Ahora seguimos el riachuelo subterráneo, ora chapoteando ora vadeando zonas produndas rodeados de altas paredes que se pierden hacia las alturas unos 10 o 15 metros. El caballero J.Miguel nos inmortaliza con su aparato mágico que nos roba la imagen. Y llegamos a cascadas y vadinas que atravesamos de la mejor forma que se nos ocurre. A veces nos dejamos deslizar por la pulida roca hacia profundas charcas mientras otras veces atravesamos con agilidad por las orillas para eludir el agua. De vez en cuando algunos rebuznamos por la impresión de frialdad. Una cascada especialmente alta nos obliga a utilizar las cuerdas, y una vadina profunda y encajada nos obliga a hacer un paso de hombros para escapar. Tras avanzar, intrépidos, un largo trecho llegamos a una alta y resbaladiza pendiente que nos obliga a utilizar la cuerda de 50 metros puesta en doble. A pesar del cuidado muchos caballeros resbalan en la pendiente dandose divertidos coscorrones. Y poco después el Tesoro se abre ante nuestros atónitas bocas abiertas: El selvático Valle del Purón a la luz del Sol. 
    Una vez disfrutado el Tesoro se impone la vuelta; tras algunas deliberaciones entre los caballeros con más experiencia se opta por lo malo conocido en vez de lo peor por conocer. Esto significa ascender la empinada y herbosa cuesta que tenemos al sur hasta alcanzar de nuevo la zona del sendero. Durante este ascenso uno de los caballeros, llamado Saúl, está a punto de perder la vida al precipitarse por la pendiente con la buena suerte de que, al ir cayendo, la pendiente se suaviza un poco y consigue frenarse agarrándose a un viejo trozo de cable. Todos nos llevamos un susto tremendo pero, finalmente, Saúl no sufre ningún mal. Poco después todos los caballeros (y doncella) van llegando a la cabaña donde aguardan nuestras monturas recalentadas por el Sol y tras reorganizar nuestras indumentarias y estibar nuestros bultos descendemos hasta una Venta en la que bebemos sidra, zumos y bebidas extrañas y preparamos nuevas aventuras y hazañas. Así es la vida de los caballeros (y doncellas).

30/5/04

Remota Garma (28-29-30/5/2004) Garma Ciega

Durante muchos meses guardé los recuerdos de mi última visita a Garma Ciega. En cierta forma seleccionas lo positivo y olvidas las penalidades y puteos a los que te ves sometido.  Sin embargo cuando se acerca la hora de, efectivamente, preparar todo y bajar a Garma, a pesar de la motivación y de la ilusión que pones en explorar en una cavidad de ese calibre, empiezas a ver una lucecita roja parpadeante y te saltan todas las alarmas. El viernes por la tarde el cuerpo te pide descanso y la mente actividades light. Sin embargo he tomado la decisión de bajar y me impongo la rutina de preparar mentalmente todo lo necesario: saco, comida, ropa, pertrechos; la tarea de buscar cada cosa y de comprar lo que falta; la tarea de comprobar que todo funciona bien y la tarea de embalar y empaquetar todo de forma segura ya que Garma suele regalar un remojón al contenido de las sacas (y al portador si no anda listo).
            El viernes a las siete de la tarde Wichi, Olarra, Cristóbal y yo aterrizamos por el local, en Ramales, y  cada uno canta la canción que mejor se sabe. Uno de los presentes trae un Playboy y alguno propone bajárselo a Titanes para amenizar las veladas. Finalmente no prospera la propuesta pues la humedad lo destrozaría y la frustración sería inevitable. Metódicamente los que saben lo que hay que saber van desgranando los objetos necesarios: baterías, taladradora, chapas, carburo, material de instalación, material de escalada (exprés, mosquetones, estribos uñas, cordinos) , focos y un largo etcétera. Poco después estamos en marcha en el VW de Wichi y en mi Toyota. Al llegar al aparcamiento de Entremazos encontramos a Alfredo(BK). Rápidamente nos ponemos en marcha y con la charla se nos hace corto el camino; a las nueve estamos entrando en Garma. El bosque y el ambiente están deliciosos y cuesta abandonarlos. Entro el primero en la sima seguido de Alfredo y tengo la misma impresión que otras veces: hay que pasar quizás un centenar de fraccionamientos y cambios de cuerda y no debes caer en la rutina sino que debes estar atento a cada uno de los cambios sin descanso. Al llegar al meandro dejo pasar a Olarra y Cristóbal que se llevan mucho mejor que yo con él. Como en anteriores ocasiones me entra una sorda desesperación en este meandro que saca lo peor de mí mismo. No es que sea difícil en sí mismo, es más bien el combinado de meandro desfondao, saca que se engancha en las estrecheces, torrente que amenaza  castigarte con mojadura e inmersión de la saca, cuerdas con las que te lías y sensación de ratonera: lo mejor sería tener ocho brazos como un pulpo.
            Al salir del meandro te sientes como en tu casa aunque con la puerta algo difícil de abrir. Algo más allá, en donde comienza el ascenso hacia Titanes, paramos a llenar botellas de agua y a fregar cacharros. En esta tarea Olarra se esmera y utiliza un detergente lavavajillas que ha traído; sin embargo Ángel le regañará después por envenenar las límpidas aguas de Garma. De cualquier forma llegamos al vivac de Titanes a las doce más o menos. Cenar a esas horas alubias, arroz, callos, chorizo y cosas similares no es muy recomendable pero por una vez no pasa nada y es mejor que no pegar ojo por el rugido de las tripas; durante la cena aparecen Pedro Merino y Ángel que acumula el viaje desde Madrid a Ramales y el viaje desde Ramales a las tinieblas de Garma.
Dormimos placidamente hasta las 8 más o menos, hora a la que alguien empieza a dar el coñazo. Entre hacer el desayuno, preparar las cosas, colocarse el equipo y discutir un par de veces unos con otros se nos hacen casi las 10 de la mañana. Alfredo(BK) y yo nos alejamos un centenar de metros del campamento, mientras el resto del grupo trasiega todavía con los preparativos, y nos sentamos junto a un bloque del tamaño de una casa de cuatro pisos contemplando el juego de luces y sombras que generan los movimientos de los compañeros. Desde luego filmarlo sería un bello trabajo. TODOS en marcha, TODOS ya nos deslizamos suavemente cuesta abajo por la inmensidad de la Galería de Titanes hacia la confluencia con el río y entonces TODOS tomamos una cuesta a la derecha que nos conduce al pozo MTDE donde TODOS subimos los 40 metros, más o menos, que tiene. Me cuentan que la cabecera de este pozo se alcanzó mediante un delicado paso entre bloques inestables que una vez concluida la instalación no se ha vuelto a tocar: demasiado peligroso. A partir de este pozo una marcha entre canchales nos lleva a un largo pasamanos de roca descompuesta y ramposa que nos pone al pie de La Escalada donde otros 40 metros de cuerdas nos reenvian a un amplio cañón por el que proseguiremos con cuestas arriba y abajo hacia la Galería de las Melenas Blancas, el Cañon de los Hombres Voladores –bellísimo pasamanos aéreo- que no es más que la Galería principal de Garma Ciega (al nivel La Pérdida) pero con un desfondamiento de 90 metros. Se van notando las subidas y bajadas; y debido a la amplitud de todo el recorrido merece la pena ir con ropa transpirable, sin mono exterior incluso desde el campamento de Titanes. A partir de aquí entramos en las galerías de los Colosos y la Sala del Coliseo. En esta zona empiezo a sentirme muy culpable: todo lo que me rodea es de una belleza tan delicada que cada vez que pisas destrozas o manchas algo: formaciones coralinas, gours y formaciones clásicas. Es misterioso el hecho de que sea una zona mucho más húmeda que todo lo anterior y que  contenga restos fosilizados de lirones. No hay manera de entender de donde han podido salir los animalitos con la estructura actual de la cueva. Poco después de pasar un par de resaltes en la galería llegamos a la zona punta de exploración: la Red de Tora-Bora. Unas tres horas desde Titanes.
            Paramos en la base de la escalada  -uno de los objetivos de la incursión- que pretendemos realizar y desplegamos el campamento y las provisiones. Hay una comedura de coco generalizada respecto a esa escalada. Se ha traído un foco con baterías exteriores para poder evaluar la situación. La escalada puede que llegue a superar los 30 metros y se ha ascendido un tercio -ayudado de un escalador profesional que se dejo engañar- en una ocasión anterior. Finalmente se decide continuar más o menos en la misma línea. Para este trabajo se quedan Olarra y Cristóbal. Wichi irá con Ángel a revisar todos los rincones de la Galería de los Emigrantes. Y Merino, conmigo y con Alfredo, ira a topografiar unas nuevas galerías, revisar un pozo y ciertas agujeros sopladores. La galería por la que nos movemos hacia esa zona es de una rara belleza. Y pronto alcanzamos una desviación que nos conduce, siguiendo el viento por un laberinto, a un agujero silbador que necesitaría una desobstrucción con microcargas. Nos desplegamos buscando otras posibilidades y Pedro sube una chimenea que le permite alcanzar otra gatera sopladora y ruidosa. Esta gatera terrosa se puede desobstruir a mano y decidimos que Pedro vaya con Alfredo a topografiar mientras que yo me quedo cavando con una llave de instalación. Trabajo sin descanso al menos una hora y media hasta que consigo la medida que me permite pasar. Como es comprometido entrar sin tener a alguien que te controle la reculada me voy a descansar y a visitar las galerías que me rodean. Son prácticamente vírgenes y de una rara y delicada belleza, que me emociona más de lo usual. Me recuerdan por su sobriedad de líneas los jardines japoneses. Me tumbo un rato en el suelo de la galería y me olvido, quizás duermo unos segundos que me renuevan. En cuanto vuelven Pedro y Alfredo nos ponemos a la tarea, Pedro desobstruye un poco más (es más gordo que yo) y colocamos una cuerda que le permitirá pasar de culo y cuesta arriba para bajar por el otro lado, que también es vertical, sin romperse la crisma. Paso yo de cabeza y Pedro me retiene. Mientras Alfredo se queda para controlar la vuelta. Avanzamos siguiendo el viento hasta un pozo de unos diez metros que nos para. Todo esto es muy excitante pues la galería esta orientada hacia el nordeste, lo que nos aleja de todos los sistemas conocidos. Son cerca de las siete de la tarde. Decidimos volver a la cita con los demás, que es a las siete, y nos retiramos. Llegamos a la cita con unos veinte minutos de retraso pero ya no están, se han ido TODOS. Eso nos mosquea, a algunos un poco y a otros más. Queda claro que cualquier problema que pudiera surgir se amplifica por lo remoto de la zona. De vuelta nos encontramos con Olarra que nos espera cerca del Coliseum y con el resto de la gente bastante más allá. Pedro guarda un elocuente silencio durante un buen rato. La vuelta la hacemos muy tranquilos y a las 11 ya estamos en el campamento.
            A las cinco y media de la mañana me despierto inquieto, Olarra esta medio enfermo vomitando y hace una temperatura inusualmente alta y también parece que hay mucha menos humedad. Raro. Dormito inquieto hasta las siete y media en que nos ponemos en acción. Mentalmente he estado preparando la movida de salida pero me encuentro algo estresado. Preparo la saca con una bolsa de basura, otra de descarburadas, dos baterías, algo de comida y agua, la ropa que traje -pero no el saco de plumas que decido dejar para otras ocasiones- y salgo, seguido por Alfredo, hacia el río y el meandro. Me coge recién desayunao y frío este meandro cabrón y pillo un agobio importante Además voy seguido en los talones por Pedro y Cristóbal que se mueven más rápido que yo. Cristóbal me adelanta después del pozo de 40. Sin embargo al ir subiendo los pozos me doy cuenta de que voy mucho mejor que al principio y de hecho salgo menos cansado que en las anteriores incursiones. Comencé a remontar a las nueve y llego a la superficie a las doce. Estoy contento de haber salido sin reventar. Adiós Garma, hasta otra.
Pedro y yo andamos hasta el bosque de hayas, donde Cristóbal se ha quedado petrificado por el frío y la llovizna neblinosa esperándonos más de una hora.

15/5/04

La Moral del Alcoyano (15/5/2004) Sistema de Calaca

   El sábado pasado fui con algunos miembros del AER -Ángel, Pedro Merino, Wichi, Cristóbal, Jesús Olarra- y con Alfredo al Mortero del Crucero. A las nueve y media empezamos a llegar al local en Ramales. Los preparativos fueron largos y enredados, de forma que algunos -entre otros Pedro Merino y Olarra- pudieron leerse El País del sábado que me había comprado por la película que regalan. También pude ir a comprar más comida, preparar las cosas con parsimonia e incluso ayudar con los preparativos generales y específicos de la expedición. Cuando ya empezaba a inquietarme se produjo la salida. Subimos en tres coches -el de Ángel, el de Cristóbal y el de Alfredo- hasta el aparcamiento cerca del Mazo. Allí echamos su media horita en seguir preparándonos y entre otras cosas tuve que arreglar la boquilla del carburero. A estas alturas todos habíamos tomado conciencia de que se trataba de una salida de relax y además el índice de chorradas, bobadas y chistes que brotaban por todas partes se había incrementado peligrosamente. Así pues cuando llegamos a la boca del Crucero del Polaco la mayoría tenía hambre y los que no la tenían les entró de ver a los otros. Todo el mundo se puso a comer y cada uno aporto, en la medida de su ingenio y en función de su estado de ánimo, lo que pudo a la comedia general. Algunos se superaron a sí mismos en su capacidad de hacer rugir de risa al público.
    El grupo se dividió en dos, Cristóbal, Wichi y Olarra se lanzaron con gran velocidad hacia la punta del Río del Crucero para seguir la costosa desobstrucción, iniciada en el verano. mientras que los cuatro restantes con sendos flashes y dirigidos por Pedro Merino nos dispusimos a hacer fotos. En la primera encrucijada el grupo puntero se confundió de itinerario y se fusiono con el de fotógrafos hasta llegar al Mortero del Crucero donde Pedro Merino recibió un cursillo de cinco minutos sobre fotografía subterránea de boca de Wichi. Así pues fuimos haciendo fotos por la zona del Río del Crucero hasta que llegamos a un punto donde Pedro Merino había observado posibles zonas sin explorar por encima del nivel del río. Nos pasamos casi una hora hurgando por arriba y entre otras cosas atravesamos una estrechez con un laminador que nos llevo a un balcón encima de la galería principal. En general se trataba del curso del río fosilizado y abandonado, y de algunas chimeneas que parecían provenir de simas por la presencia de mosquitos y de excrementos de vertebrados. De vuelta al río descubrí que llevaba, olvidado en mi saca, uno de los artilugios necesarios para la desobstrucción. Decidimos que mientras los demás se quedaban haciendo fotos yo avanzase hasta la punta de desobstrucción para unirme con Wichi y sus ayudantes. Sin dificultades, y rápidamente, me encontré en la estrechez de la colada que suele estar húmeda. Sin embargo el sábado no estaba húmeda, sino que era una ducha de diseño. Después de jurar en arameo y de encogerme no me quedo más remedio que aceptar el fresco remojón y la empapada. Pero como la zona de trabajo es fósil me consolé con la idea de secarme a base de remover piedras y de arrastrarme por la gatera. Y así llegué a la zona de trabajos forzosos en donde comprobé que el hilo que traía no era necesario pues ya había allí uno en depósito desde el verano. 
    En la zona de desobstrucción Wichi y su taladradora de gasolina perforaba agujeros y con MicrocargaS iba rompiendo la roca. Como hacía frío se agradecía el trabajar un ratito sacando escombros de la gatera. Al cabo de un rato, y quizás debido al frío, al aburrimiento y a las incomodidades, los ayudantes -léase yo , Cristóbal y Olarra-  empezaron a tirarse pullitas y a medio enfadarse. Era gracioso asistir al esmerado proceso con que Cristóbal empezaba a calentar el agua para el café en su moderno infiernillo y como Olarra en su despiste general atraviesa sobre el recipiente con agua dejando caer tierrecilla y arenilla lo que produce grandes voces y aspavientos de Cristóbal  para luego asistir a una escalada de acusaciones mutuas, en las cuales soy incluido, quedando todo en un vacile a trío a pesar del desaguisado. La sala sirve de WC de vez en cuando y al cabo de un rato aparecen los fotógrafos. Para resaltar la naturaleza vacilona-juguetona de Olarra os contaré que se esconde con ánimo de que engañemos a los recién llegados diciendo que se ha salido por que se empezaba a encontrar mal del riñón y que les preguntemos si se lo han cruzado. Como pasa el tiempo y nadie muestra una alarma extrema vuelve a reaparecer. Los nuevos llegan empapados y como hay una manta térmica empieza a funcionar a turnos. El tiempo pasa y la desobstrucción prosigue gracias a la moral incombustible de algunos. A las ocho de la tarde algunos empezamos a mostrar nuestro interés por salir, pero el núcleo duro tiene la moral del Alcoyano y no se da por aludido. Una hora después algunos empezamos a alarmarnos pues los duros no muestran ninguna señal de querer irse: siguen desobstruyendo. Entonces empieza una cantinela y una vacilación general que se resuelve gracias a que Ángel nos presta el coche a Olarra y a mi que saldremos con Alfredo mientras que el resto del grupo se queda desobstruyendo. Y así es: en una hora estamos fuera y en algo más de media hora en los coches. Por el camino nos encontramos a Alfredo (MTDE) que nos cuenta batallas de las simas del Caúcaso. A las doce y media en casa. Pedro me cuenta que se han avanzado tres metros. Dentro de unos años acabaremos la desobstrucción

1/5/04

El Empeño (1/5/2004) Sistema del Carrio

   El sueño de todo espeleólogo es encontrar una cueva que dé satisfacciones al explorar; es decir buenas galerías y a ser posible cómodas, mucho terreno que explorar, formaciones, pozos molones & similares. Hace relativamente poco en una visita turística a la Sima del Carrio (que realicé intrigado por el hecho de que sus galerías estan entre 300 y 400 metros por encima de Hoyo Salcedillo) descubrí que las galerías de la sima conducen corrientes de viento y algunas de ellas muy fuertes. Fue así como se inicio mi interés por esta sima. Durante varias salidas reequipamos sus pozos y reconocimos de forma general la cueva, lo que nos reafirmó en nuestras primeras impresiones. Y hace unos meses realizamos nuestra primera salida de exploración que nos llevo hasta la Sala del Hueso en donde, trás un reconocimiento detallado, encontramos un paso estrecho soplador (Paso Luis XIV) que requirió una corta desobstrucción. Tras ello pudimos recorrer una galería -bautizada como Galería del Tigre, el Gato y el Ratón (TGR)- que, en aquel momento, estimamos como de un km. más o menos y que nos condujo hasta la Sala de la Esperanza en la que confluyen un torrente caudaloso, una chimenea gigantesca y la Galería TGR. 
    Este último sábado 1 de Mayo, y trás muchas tentativas frustradas por el tiempo u otras adversidades, hemos vuelto al Carrio. La cosa esta dudosa hasta el sábado por la mañana debido al tiempo, como siempre. Y es que la Sima del Carrio esta a 1400 metros de altitud en la la vertiente Noroeste del macizo del Porracolina, lo que significa que la mayoría de los frentes golpean duro allí; además la boca esta desprotegida por completo. Así pues Moises, Luis y César quedan conmigo en Solares a las 8 de la mañana y poco después, todos juntos en el coche de César, ya estamos en Vadició. El tiempo está muy frío, pero parece estable y se observa que las nevadas de los dias anteriores no tienen continuidad en el terreno. El ascenso, de 800 metros, lo hacemos a paso de guerrilleros en una hora y cuarto llegando a la boca sudaos y hartos. La primera sorpresa nos espera alli mismo: un embudo de nieve tapiza las pendientes de la dolina y oculta la cabecera de la instalación. Rapidamente instalamos desde la ladera de enfrente, en un afloramiento de roca compacta y buena, un par de parabolts. Tenemos suerte de que la cuerda que traemos sea de 80 metros, pues algo mas corta no habría dado desde la nueva cabecera. La bajada esta salpicada de goteras abundantes y de chaparrones de nieve. Debido al formidable tapón de nieve la remontada entre el pozo de entrada y el de 35 metros se ha reducido a algo más de 2 metros y la cuerda que tenemos en el pozo de entrada esta tan pisada por el peso de la nieve que es imposible utilizarla. En este ambiente de nevera las ideas se nos refrescan rapidamente y el cuerpo también, asi que en cuanto el último toca tierra en la red de galerías horizontales salimos a toda marcha. Seguimos el itinerario más cómodo hacia la Sala del Hueso: Río de la Sima-conexión-Río de los Pigmeos-conexión-Río de los Puentes hasta el enlace con el Río de la Servidumbre. Paramos a organizar la logística: mientras César y Luis van a ir a topografiar la galería TGR Moises y yo iremos al punto más bajo de la sima (-185), provistos de cuerdas y material para equipar por si hubiera resaltes, y exploraremos las posibilidades de continuación en este punto. Por si las moscas quedamos a las 6 en donde nos separamos. Pronto Moises y yo descubrimos que los pozos son ocupan laterales de la galería principal y que desde -160 se va bajando por resaltes y bloques hasta -185 sin necesidad de cuerdas; allí se observa un gran desprendimiento de bloques con abundante corriente (saliente el sábado) que obstruye la galería; a nivel del techo de la galería la desobstrucción parece posible. Por el lateral derecho de la galería Moises explora una diaclasa con chimenea ascendente que, según el, tiene muchas posibilidades. De vuelta ya, abandonamos todo el peso superfluo en el punto de encuentro y vamos a reunirnos con César y Luis a los que alcanzamos cerca de las chimeneas de la Galería TGR. Nos quedamos César, Luis y yo para agilizar el resto de la topo y Moisés prosigue para explorar las continuaciones de la Sala de la Esperanza. La topografía avanza a buen ritmo con tiradas de hasta 20 metros. Al cabo de bastante tiempo (el tiempo pasa volando mientras trabajamos) Moisés vuelve mojado y casi eufórico y nos cuenta de las galerías y el río que ha descubierto más allá de la Sala de la Esperanza. Nos ponemos todos a hablar con excitación y es difícil meter en cintura al grupo y terminar el trabajo de topo. Moises regresa a algún lugar resguardado para descansar y calentarse mientras nosotros acabamos el corto tramo que resta hasta la Sala de la Esperanza. En total salen 960 metros de topo sin contar ninguna de las galerías laterales. 
    Y comenzamos la vuelta que se convierte poco a poco en un duro empeño por no reventar los músculos lumbares. Encontramos a Moises en un rincón de la segunda chimenea hecho un pajarito; para no helarse se ha metido el carburero encendido bajo la camiseta haciendo una especie de tienda de campaña. La TGR se hace muy larga y empezamos a pensar que mejor hubiera sido no "empeñarse" tanto en explorar. Al erguirnos de nuevo, ya cerca de la Sala del Hueso, hemos olvidado la posición erecta. La reventada se va notando y de vez en cuando paramos a resoplar para seguir resoplando. Moises quiere salir el primero para no helarse y bajar al coche sin pausa para no quedarse en el exterior como un témpano. El orden de salida será: Moises, Luis, César y el último yo como siempre. Me cuesta deshacer los nudos de la cuerda y las mojaduras del pozo de 35 me han dejado empapado. Además, para amenizar, caen chaparrones de nieve granulada. El penultimo fraccionamiento requiere algunas virguerias y equilibrios pero no pasa nada y además no hace viento, ni nieva, ni llueve, hay un poco de luz y la niebla no es densa. A contrareloj recogemos todo nos abrigamos y ayudados por las linternas y la Luna descendemos. Durante el descenso el cielo se muestra con todo su explendor hacia el Norte tachonado de estrellas y del planeta Venus que parece al alcance de la mano. A las 11 y pico hemos alcanzado el refugio del coche. El termómetro marca 2º y los perros de la casa de Oscar ladran con ahínco excitados por el jaleo que montamos y por mi vacilón gu-gu-gu.
    Quedamos en que volveremos al Carrio pero no mañana.

24/4/04

Sopa de Ganso (24/4/2004) Torcón de la Calleja Rebollo

   El sábado pasado el Ganso es lo que estuvimos haciendo cuando Noelia, Pablo y yo nos fuimos al Torcón de la Calleja Rebollo con el BMW de Pablo por el puerto de Fuente las Varas hasta Sel de Souto en Matienzo y nos bajamos del coche y nos cambiamos y nos pusimos a preparar los carbureros y utilizamos una bolsa de plástico, donde echamos el polvo de carburo,  con un agujero que fabricó un anagrama en el asfalto. Y luego, cuando anduvimos hasta las cancelas y saltamos los sospechosos pastores eléctricos e invadimos la intimidad de un toro semental y de su vaca acompañante (en este punto no debieramos olvidar la primavera imperando y aromatizando con dulzor de flores de color malva todo el bucólico entorno) mientras el toro nos enviaba miradas sospechosas que nos hacían sospechar de su actuación posterior aunque luego giraron, el toro y la vaca acompañante, con parsimonia y se alejaron placidamente, hoyando el prado con agujeros de un palmo de profundo que nos hicieron pensar en un posible pisotón, y también nos obligaron a recordar a Pablo que el cordón de su bota derecha estaba suelto como en muchas otras ocasiones. Y después, cuando de forma cómica descendimos la herbosa y deslizante pendiente que da acceso al pequeño agujero vertical que da entrada al Torcón y del que se había desinstalado la cuerda y del que se resurge sobre una oquedad que amenaza, si no prestas la atención adecuada y sometes a una ágil actuación, con hacerte caer sobre unas duras piedras dos metros más abajo; y siempre acompañados por las dos sacas que deben bajar independientes pero solicitando nuestra atención como una grácil doncella que te hace mohines cuando está pidiendo en realidad que la adores con un mensaje no verbal. Y luego al comentar que la cueva es encantadora y coqueta, llena de rincones con gracia y bien decorados y con hábiles maneras de divertir al personal con juegos del tipo "sube una cuerdecita", "baja una cuerdecita", "pasa por una gatera" (y es aquí donde uno de los espeleólogos sugiere llamar gusaneras a algunas mal llamadas gateras, como la Chocolate Slice, y que incluso podría haber ratoneras, leoneras, giraferas y conductos para todo un parque zoológico; porque decidme: ¿que razón existe de que solo vaya a haber gateras? ¿en donde queda nuestro sentido democrático y el principio de igualdad de oportunidades? ¿acaso no tiene una lombriz el mismo derecho que un gato a que se utilice su nombre para bautizar una manera de moverse?; debido al método de avance y a su longitud una lombriz tiene muchas más posibilidades que un gato de practicar espeleo; pero no nos despistemos de nuestro principal objetivo que es narrar de forma objetiva el transcurso de una visita al bonito Torcón de la Calleja Rebollo). Y luego, disponiéndonos a deslizarnos con ligereza y donosura por un pasamanos, al que cada uno, en razón de la libertad de expresión que debe regir en un Estado de Derecho como el nuestro, elige pasar de una manera; y mientras uno hace un pasapiés el otro hace un pasaculos y un tercero hace un pasodoble de forma que la creatividad es una constante del grupo que disfruta jocosamente con todas las ocurrencias colectivas y personales, que de todo hay en este día. Y algo después, llegando al pocete por zonas resbalosas y simpáticas ¡ten cuidado por ahí! ¡ten cuidado por allá!, ¡por este lado es más fácil!  ¡por allí te caes en la trampa de la Hormiga León!, todo ello salpicado de memeces como ¡me resbalo!, ¡me caigo!, ¡vaya batacazo! y similares, de solaz general para todos los participantes. Y luego, ya de vuelta, ensayando un nuevo método para arrastrar las sacas por la gusanera (cf. ver más arriba) consistente en pasar la saca anclada al arnés por un cordino algo largo, con el objeto de poder mover las extremidades inferiores con mayor facilidad, seguido de cerca por el siguiente espeleólogo/a que liberará la saca en caso de que se quede enganchada en algún estorbo que a su vez lleva otra saca anclada y así sucesivamente… de forma que si hay n espeleólogos deberá haber n-1 sacas, es decir una menos que espeleólogos. Y más tarde al irnos a visitar una zona a la que se accede por una ratonera que, dependiendo de la habilidad de cada uno, nos agasajará con un premio consistente en "charco en las narices y los morros, con viento para amenizar la mojadura" y también al seguir después por un corto ascenso en jirafera que nos llevará a una sala, Bazs Chamber, generosa y goteante (de la que parte una primera ruta de ratoneras-amenazadas-de-derrumbe-general-de-techos que no nos animaremos a seguir y otra ruta que por bonitas gateras escondidas entre formaciones nos llevara a una segunda sala y de seguido por una lagartijera a la que se accederá por el techo nos llevará  a una tercera sala y continuando por una gallinera amenazada por roca guillotinante nos llevará a una cuarta sala de la que por una arañonera con un pasamanos equipado se saldrá hacia una zona desconocida, fuera de topografía, que no visitaremos por el hambre). Y después, mientras volvemos al comienzo de la gusanera y comemos la comida que habíamos trasladado en las sacas, comida consistente en pan con el contenido de una lata de pulpo en aceite seguido de pan con chocolate y algún dátil, esto por mi parte, y por parte de Pablo y Noelia consistente en unas latas de ensalada acompañadas con pan y alguna cosa más, si bien es cierto que Noelia y Pablo habrán devorado en tres (¿?)  ocasiones chocolate y barritas energéticas acompañando la ceremonia de abundantes expresiones de hambre y desfallecimiento y también de ofertas para compartir dicha ceremonia conmigo, lo que parecerá exorcizar  un hambre primigenia que nos  retrotraería a la ansiedad primordial, la cual teoría es, en parte, confirmada  o hecha plausible por las palabras de Noelia "podría ser" o quizás algunas palabras similares. Y más tarde, mientras nos encaminamos, previa vuelta parcial hacia la salida, a una gran sala (Sala sin Nombre "hanging joints in roof" en la topo), a la que se accede por una humanera con bellas decoraciones y unos pozos ramposos, con puentes de roca y recovecos divertidos y juguetones, y en los cuales nos tropezaremos con una discusión de fondo -suscitada aparentemente por la técnica de Noelia en los fraccionamientos- entre Pablo y Noelia acerca de sus respectivos caracteres, que se prolongará -aún a pesar de las bellas helictitas y banderas y cristales del techo de la sala que todos admiraremos- por espacio de más de quince minutos durante todo el recorrido por la sala y la vuelta a la base de los pozos. Y después, durante el retorno a la salida en donde montaremos una sencilla logística consistente en que uno subirá la grieta de salida con el cabo de la cuerda, y extraerá las sacas formando un tren que otro ayudará en su ascenso; y finalmente, durante el descanso en la boca del Torcón, todos sonrientes y rodeados del perfume de millones de flores malva y de las señales dejadas por un día espléndido, evaluando las razones de habernos enterrado y filosofando en diferentes claves acerca de estas actividades que a lo largo de un día de ocio, como se supone que son los sábados y domingos y algunos otros días, hemos realizado los tres. E incluso despues, en el tranquilo descenso, solo roto por el agresivo entusiasmo de los perros de Sel de Souto, y en la corta estancia en el Bar de Germán, para tomar tónicas y zumos que todos nos pelearemos por pagar (¡!), la nota dominante habrá sido:
                 hacer el Ganso.      

15/4/04

El Engorde del Cerdo (15/4/2004) Sima de Benís

   El jueves quince de Abril decidimos ir a la Sima de Benís. Esta sima está en la Sierra de Benís (¡que original bautizo; deberemos felicitar a Salmerón!) a unos diez kilómetros de la desviación de la autovía Albacete-Murcia hacia Jumilla. Es una sierra poco llamativa por su altitud respecto al entorno y tiene zonas de meseta con pinar similares a los Bosques de Alcorón. Ya en los preparativos empezamos a preocuparnos. Vamos tres personas a la sima: Mavil, Marisa y yo. Sin embargo por mucho que lo intentamos salen cuatro sacas y no tres. Además una de las sacas es especial. Contiene un mazo de 150 metros de cuerda de 10 mm mas un grupo de mosquetones. Se necesitan las siguientes cuerdas: 15+25+50+50+50+50+80. Pero tres de 50 se convierten en una única de 150. Bueno, de cualquier forma aceptamos el reto y nos encaminamos a la cercana boca. Hay un pino muy hermoso y la sima sopla como un demonio.
    Aunque yo había estado hace un año y medio en esta cavidad no recordaba las estrecheces que se suceden antes del Pozo del Colmillo. Una de ellas recuerda al paso clave de la Toño. De cualquier forma, para las personas, bajar no es problema pero las sacas ofrecen alguna resistencia y nos vemos obligados a invitarlas a bajar subiéndonos encima de ellas para animarlas. Bueno desde que el mazo de 150 va saliendo todo se ve de otro color. Pozos ramposos, redondeados, con abundantes puentes de roca y muy blancos como en la Cueva del Pozo. Y así llegamos, siempre acompañados por el fuerte chorro de aire que asciende, al pozo de acceso a la Sala del Terremoto donde se nos acaba el mazo y sale la cuerda de 50. Más que una sala se trata del ensanche de una enorme diaclasa llena de bloques -algunos gigantes- y en pendiente. Sobre esos mismos bloques se ha formado una colada cuya prolongación por una estrechez inicia un pozo de unos setenta y pico metros -aquí sale la cuerda de 80- que al expandirse como diaclasa forma la Sala de la Vena. Abajo hay un charquito, algunos motoncitos de huesos de algún mamífero desconocido e incluso -en un resalte colgado- el esqueleto completo de un gato montés o de un pequeño lince. Imposible saber como han llegado hasta allí todos esos bichos. Interesante que la corriente de aire ya no es puntual sino que está diversificada débilmente por varias zonas... misterios. El panel que tenemos delante ahora tiene una acumulación de corales extraordinaria por su tamaño, su textura y su dureza.
    Placidamente iniciamos la subida con calor. En la Sala del Terremoto organizamos la logística de retirada. Marisa sube la primera con una saca que contiene la cuerda de 80 y alguna morralla más. Luego va Mavil y el último yo. Desgraciadamente he asumido el papel de desinstalar e ir ensacando el mazo de 150. Al principio la saca apenas pesa pero, según voy subiendo, la realidad se impone y la saca se va convirtiendo en un Cerdo en pleno Engorde. Cuando llego a La Tripa (galería bautizada así por Salmerón) por fin acabo de ensacar la cuerda y veinte mosquetones: el Cerdo llega a su plenitud. En el Pozo del Colmillo decidimos ascender las sacas por elevador. Luego hay que moverlas por el pasamanos de acceso y por una corta gatera que nos pone bajo la estrechez. A fuerza de blasfemias y tras una batalla campal conseguimos ascender por la estrechez nosotros, las sacas y el Cerdo. Y llegamos al último resalte. Es raro este resalte. Para las personas ofrece pocas dificultades, pero para las sacas es una pesadilla. Resoplando y jurando en arameo conseguimos teletransportar tres sacas y finalmente le toca al Cerdo. Pero el Cerdo se atora y a pesar de tirar entre los dos como condenados no sube. Lo intentamos de tres maneras. Pero se niega. Lo odiamos a muerte. Entonces decidimos destripar al Cerdo.  Tomo el cabo de la cuerda de 150 lo subo y me voy con el hasta la entrada de la sima que esta a unos veinticinco metros. Allí me espera la noche, la lluvia, el frío, la niebla y el vendaval que sale por la sima y que me llena de tierrecilla los ojos. En este acogedor ambiente voy cobrando los 150 metros de cuerda a base de tirones que me dejan baldaos los brazos y los riñones (...pero bueno esto lo hacemos por placer, no te quejes...). Cuando tengo toda la cuerda la voy enrollando y ordenando convirtiéndola en un mazo manejable para, finalmente y tras todo esto, irnos envueltos en la lluvia al coche con cuidado de no perdernos. Viva la espeleo. 
    Sima de Benís maravillosa.

10/4/04

Medianoche es la verdadera Luz (8-9-10/4/2004) Simas de la Higuera y Destapada

El primer día, gris y lloviznoso, quedamos en el arranque de la carretera de Mula a Pliego. Vamos a la Sima de la Higuera. Los coches se dejan junto al cementerio de Pliego. En mi coche: Marisa, Mavil y Perico. En el coche de César: Moisés y Luis. El acercamiento hacia la sima es corto, suave, primero entre melocotoneros y después entre pinos. Mavil ha llamado con antelación a Pedro, del grupo de Pliego, y el candado de la verja de la Sima está abierto. Instalo yo. El pozo es cómodo; hay parabolts y siempre está instalado con chapas de acero inoxidable; las raíces de la higuera me acompañan al menos treinta metros hacia abajo (son de un tamaño tal que permitirían ascender utilizándolas de único agarre).  De pronto no hay chapas en la instalación. Nos parece extraño. Como no hemos traído chapas decidimos salir de la sima, buscar a Pedro en su casa de Pliego y pedirle sus chapas. En caso de que no tenga éxito esta gestión iremos a coger material a casa de Mavil, en Molina. Pedro no esta en su casa pero lo localizamos por el móvil. Le extraña que no esté la instalación completa pues siempre es así y lo comprobó hace una semana. Sin embargo han estado haciendo unas prácticas de rescate hace unos días y han equipado con más parabolts la sima y al recoger se han llevado lo que pusieron y algo de lo que estaba puesto permanentemente. Bien, Pedro nos deja unas cuantas chapas y con una reinstalación de lo que ya está puesto consigo bajar hasta que surge otro problema: faltan diez metros de cuerda para llegar abajo Con una única cuerda de 85 no es suficiente. Bueno esta vez le toca a Perico -que va el último-, salir de la sima en solitario, ir al coche, coger una cuerda, volver a subir hasta la boca y bajar hasta donde estamos. Así pues conseguimos aterrizar en la base de los pozos a las dos y media. Comemos. Y nos ponemos a ver, para algunos es la octava vez,  las maravillas de esta cueva: paso Gema, Sala de la Bañera (lago transparente), Sala del Paraíso, Cuatro Caminos, Pastelería, Sala Pedro...muchas fotos y mucha admiración. A las ocho y media estamos saliendo, el tiempo sigue lloviznoso, Pedro nos está esperando e intercambiamos historias de vida, información varia, proyectos e invitaciones. Ya es de noche y cada mochuelo vuelve a su olivo. El olivo de Cesar, Elena, Moisés, Ester y Luis era el Refugio de Espeleólogos de Cieza pero debido a la suciedad e incomodidades se cambiaron a otro olivo: casa rural en el campo de Cieza.

El segundo día, gris y lluvioso, pensamos ir de excursión por la costa pero debido al mal tiempo hacemos un circuito turístico muy completo: El Portús, Cabo Tiñoso, Cueva del Agua de Isla Plana, Aledo (pueblo medieval), Murcia (Trapería, Casino, Catedral, Belluga, Glorieta, Puente Viejo, Floridablanca, Puente Nuevo, Procesión del Silencio; malestar) y Tasca del Palomo.

El tercer día, gris y lluvioso, Cesar, Moisés, Luis y yo decidimos ir a la Sima Destapada. La noche anterior no estaba claro todavía donde íbamos a ir -cuestión de dolores, cansancio y lejanías- pero he preparado minuciosamente la logística: cuerdas, sacas, líquidos y acopios. Llueve durante el viaje. Hace frío. Mientras comenzamos los preparativos amaina. Así pues, podemos entrar por la reducida boca de la Destapada cómodamente. Instalo los estrechos pozos de entrada hasta el primer nivel. Allí nos reorganizamos y proseguimos hasta el pozo de acceso al Callejón de las Flores y la Sala Cartagena. Lo instalo y hacemos una visita a esta bella zona. De vuelta retomamos la ruta hacia la cabecera del Pozo Coke. Allí almorzamos. Cesar instala el pozo seguido de cerca por mí que le voy dando alguna indicación. Pasadas las gateras entre el Coke y el Salva vuelvo a retomar la instalación. Consumo la cuerda de 50 que nos ha prestado Mavil y le pido a Moisés la cuerda de 80 para seguir. Hay cierta tensión. Debido a ello Moisés continúa instalando con tan mala suerte que durante un largo rato busca y no encuentra un fraccionamiento esencial para la instalación; hasta que habiendo decidido abandonar y habiéndole recomendado que vaya mirando bien en su ascenso por fin encuentra el químico de acero inoxidable. Así pues sigue bajando y dejo pasar a Luis y a Cesar pues yo estoy en una buena repisa. Sin embargo cuando llego al siguiente fraccionamiento Cesar, que está diez metros más abajo me dice que la cuerda tiene un roce horrible y que el no baja. Al lado hay un fraccionamiento pero ya no se puede utilizar  porque la cuerda va justa. Decido subirme también. Compruebo que si estas en reposo dejas de sudar a pesar del calor y de la humedad. Es menos fiero el león de lo que lo pintan. En la repisa entre el Coke y el Salva esperamos a Moisés y a Luis quien a la postre es el único que ha bajado al lago de la Destapada. Seguimos todos para arriba, con calma en general. Salgo desinstalando los últimos pozos y me maravillo de la belleza de la Bahía de Mazarrón al anochecer con todas las lucecitas, las nubes azuladas y nítidas y el ambiente fresco y verde que ha dejado el día. Cada mochuelo vuelve a su olivo.

Medianoche es la verdadera Luz.

3/4/04

Inimaginable (3/4/2004)

   De nuevo en la Red del Gándara, pero esta vez con Juan Colina, Elena, Carmen, Javier, Moises y Luis, todos del SCC. El día está tranquilo y soleado. Poco a poco vamos adentrándonos en la cueva desde la cutre entrada desobstruida, pero esta vez nos desviamos por todas las galerías que se nos ocurren. Entre otras cosas llamativas encontramos antes de la zona de gateras una galería amplia, muy atractiva,  llena de formaciones. Cuando el grupo va conociendo la Red la opinión inicial de que se trata de una cueva de cursillo se va desmoronando. Las gateras son fáciles pero cansadas y el pozo tiene riesgo de caída de piedras y además los fraccionamientos no son estándar para un cursillo. De una manera u otra vamos acercándonos a la Sala de la Cascada salpicando el recorrido de paradas para hacer fotos, uno de los objetivos del día. La Sala de la Cascada esta llena de neblina y los focos no nos sirven para ver lo que nos rodea; sin embargo dispersandonos por la Sala e iluminando con los focos si que nos damos cuenta de sus verdaderas dimensiones. Asi descubrimos una de las fotos más interesantes de todas las que se hicieron: iluminar simultaneamente con todos los focos la Cascada y flashearla desde lejos... ya veremos lo que sale. El grupo llega en goteo a las excéntricas y tras un vistazo inicial se decide comer un poco más allá -en la galería fósil- donde el viento y la humedad se notan mucho menos. 
    La excéntrica "regular" es la estrella del grupo de excéntricas tanto por su aislamiento de las restantes, como por ser la primera que te tropiezas, como por ser la única de su tipo en un grupo que ya es bastante único en sí mismo. Es decir es una rareza dentro de algo muy raro. Inimaginable. Se trata de una formación de un grosor algo mayor que los típicos macarrones que se inicia en el techo como una vulgar estalactita. Pero cuando lleva recorridos unos 10 centímetros hacia abajo cambia de dirección bruscamente formando ahora un tramo rectilíneo y horizontal de otros 10 centímetros. Y a continuación viene otro tramo vertical, típico de estalactita, de otros diez centímetros y así se siguen alternando tramos horizontales y verticales; en total creo que son cinco horizontales y cinco verticales. Esta "regularidad",  que contradice la denominación de excéntrica, con ser  extraordinaria tendría mayor sentido si las concrecciones que rodean a esta fueran similares, pero es única en su grupo; desde luego hay tramos horizontales en otras del grupo pero nada que ver con una sucesión regular como ésta. Si el viento reinante fuera el responsable de su formación los tramos horizontales indican que el viento se para de golpe durante miles (?) de años y luego se pone a soplar otra vez de golpe durante miles (?) de años. Sin embargo si solo fuera el viento deberíamos observar pautas similares en otras excéntricas del grupo. Hay, además un problema con el viento y es su falta de constancia tanto en intensidad como en dirección e incluso en sentido ya que depende del contraste entre las condiciones climáticas entre el exterior y el interior de la cavidad. Como en casi todas las cavidades de la zona los días de frío intenso se invierten las direcciones de los soplos. Además la cascada con su flujo cambiante contribuye a la irregularidad del soplo en la zona ya que el grupo de excéntricas está justo detrás de la cascada a unos 10 metros de la caida de agua. La mayoría de las formaciones excéntricas del grupo exhibe una típica irregularidad en su dirección de crecimiento aunque muestran una dirección dominante en la que estan "peinadas". Parecen "más normales". Pero esta excéntrica "regular" es de una anormalidad increíble. Se merece una tesis doctoral. Si solamente tuviera que explicar esa excéntrica de forma aislada se me ocurre, como primera hipótesis, las últimas glaciaciones para explicar las alternancias. Una época en que la zona del Asón estuviera cubierta de glaciares se correspondería con un sellado de la cavidad y con ausencia total de viento mientras que un periodo interglaciar podría corresponderse con un flujo de viento cuya dirección media ofrece poca dispersión y por tanto podría facilitar el crecimiento rectilíneo horizontal.  Sin embargo a esta hipótesis se le pueden hacer multitud de críticas y tiene muchas dificultades que superar...
   Durante la comida nos damos cuenta de que la baga de carburo no está en ninguna saca. Nadie se ha ocupado de meter la pesada baga. La irresponsabilidad generalizada y amparada en el grupo. Bien, algunos carbureros estan empezando a fallar. Decidimos que, mientras Juan, Javier, Carmen y Elena se quedan en las excéntricas haciendo fotos, Mois y Luis  irán conmigo a buscar una baga que se quedo olvidada al final de la galería fósil hace unos meses. Cuando llegamos a la zona, tras unos veinte minutos de azarosa marcha, la peinamos pero no encontramos la dichosa baga. Ha desaparecido. Decidimos continuar hacia el vivac de los franceses y coger prestado un poco de carburo. Diez minutos despues aterrizamos en el bonito y vivac donde al fin conseguimos carburo. De vuelta a toda pastilla alcanzamos en la base de los pozos al resto del grupo. Allí nos tiramos unas dos horas y pico hasta que subimos todos. Y gracilmente recorremos a la inversa las galerías de la Red hasta que asomamos, todos y todas, por la boca de la cueva, hora local ocho y media, todavía es de día y el tiempo magnífico.
              Cueva Recomendada

27/3/04

Alone (27/3/2004) Hoyuca

  Las cuevas están oscuras y a veces dan miedo si estas solo. Sabes que pueden ser un buen lugar para refugiarse pero también para desaparecer y perderte o para encontrar todos tus fantasmas. Sin embargo el grado de excitación que produce la espeleo en soledad es intenso y a veces como experiencia o como último recurso, si nadie está dispuesto a hacer espeleo, puede dar buenos resultados. He practicado la espeleo en soledad, por supuesto dando aviso de entrada y aviso de salida, entre otras en las cuevas de Matienzo (Hoyuca, Hoyo de la Reñada, Sistema de la Vega), también múltiples veces en Riocueva, en algunas cuevas de Murcia como el Solins o el Gigante y en algunas del Asón-Mortillano como La Rubicera o la Cueva del Nacimiento del Asón, o cuevecillas sin nombre. De todas estas experiencias la más intensa, sin lugar a dudas, fue la travesía Coterón-Reñada sin haberla hecho antes. Por un lado el grado de concentración y por otro la sensación de inquietud y de duda ante el compromiso de recorrer los pozos descendentes sin retorno y solo (aunque tengas la topo y todo parezca estar claro) se convierten en tus compañeros de espeleo. Sobre todo sentía cada pensamiento con gran nitidez y cada detalle de lo que me rodeaba con precisión. Lo calculabas todo al menos tres veces antes de hacerlo. Durante ese recorrido comprobaba continuamente mi posición en la topo; sin embargo hubo un rato entre Castle Hall y el Duck en que me moví por intuición y por pequeñas señales que me "indicaban" el camino principal, pero no identificaba mi posición. Sentí bastante estrés en esos momentos y solo me tranquilicé cuando llegué al Duck y lo pasé. De cualquier forma fue una experiencia positiva.

    Este sábado he vuelto a la Hoyuca, una de mis cuevas predilectas. Como no había espeleólogos disponibles pensé en fabricar uno virtual pero no funcionó. Así pues retorné a mis practicas de espeleo en soledad. Me dedique en exclusiva a reconocer exhaustivamente la red de entrada. Me metí por todos los agujeros por los que cupe. En uno de ellos tuve que recular sin problemas. La red te conduce a los mismos sitios una y otra vez por diferentes conductos de manera que hacerse una idea global del laberinto es difícil. Que yo recuerde debo haber estado unas cinco veces en la red de entrada de la Hoyuca y siempre descubro algo nuevo. Además debido a la variedad de los pasos, gateras, trepadas, destrepes and so on constituye un entrenamiento muy completo para no quedarse paralítico. Tres horas sin parar de red de entrada de la Hoyuca equivalen a una jornada de espeleo de unas cinco o seis horas en una cueva estándar (por cierto ¿¿¿qué significa estándar en materia de cuevas???) (Respuesta personal a la pregunta: una cueva en la que la mayor parte del tiempo, digamos un 80%, te desplazas más o menos erguido; quizás esquivando algún obstáculo para no romperte la crisma). Así pues anduve arrastrado por la Hoyuca. En esta cueva nunca olvido el accidente del Astradome en que murió un inglés del Grupo de Manchester por una caída al vacío de noventa metros. Luego sacaron el cadáver desde el remoto Astradome hasta Riaño vía las gateras sucias. Pero todavía es perfectamente discernible en algunos sitios la señales del arrastre de la camilla y te hacen pensar en el fantasma de ese pobre inglés al que la muerte sorprendió tan joven. Estos pensamientos te llevan a  sentir cierto respeto por la oscuridad y el ambiente de la Cueva de la Hoyuca. 

20/3/04

Trolls (20/3/2004) Entrada al Sistema de Garma

   "La Gran Puerta os espera. Por alli entrareis al Reino de Garma Ciega. Debereis domesticar a los Trolls para que os ayuden a abrir un camino en el interior de la montaña. Tardareis 50 Lunas en alcanzar el Reino de Garma Ciega. Pero no os desespereis, tened tesón y el Cielo os ayudará. No desfallezcais. Las pruebas que os esperan superan todo lo imaginable. Semanas y meses arrastrandose por conductos en que casi será imposible respirar, llenos de gases venenosos que os haran enloquecer y que os quemarán los pulmones. Ruidos horrorosos que os oradarán los tímpanos y os harán vomitar las entrañas. Manadas de Orcos, Titanes y Vampiros que intentaran devoraros y machacaros. Torrentes subterráneos que os arrastrarán hacia profundidades inconcebibles. No os desanimeis por todo ello. Continuad con valentía y diligencia inasequibles al desaliento y obtendreis el gran premio del Reino de Garma Ciega."  
                            Oráculo del Bosque de Encinas de Gandasón en el Equinoccio de Primavera del año MMIV. 

   A la fecha arriba citada los confabulados aquí presentes: Gelus, Wi-chi, Frodo, Merin, Olarr, Místico y Al-Andalus, y como testigos tres presentes más, juran y sellan con su sangre el compromiso de no cejar en el intento hasta alcanzar el Reino de Garma Ciega; y se comprometen a ayudar a sus compañeros en la ventura y en la desventura en el éxito y en las dificultades hasta lograr el objetivo o morir en el intento.

    El día se presentaba hermoso y primaveral y el ascenso hacia La Gran Puerta se hizo ameno con las charlas de los compañeros acerca de las últimas novedades de los Reinos Feudales y de los Señores Poderosos. Delante iban cuatro compañeros y en nuestro grupo tres. Al cabo de una media hora intuimos que estaba cerca la Gran Puerta. Durante un buen rato anduvimos dando vueltas sin encontrar el pasadizo que da comienzo a la Gran Puerta. Aunque dos de nosotros ya habian estado otras dos veces en el comienzo de la Gran Puerta la memoria les fallaba hoy, quizás debido a influencias malignas de la noche anterior. Por fin despues de trepar destrepar y deambular por terrenos difíciles casi una hora y de haber pasado a tres metros del pasadizo de la Gran Puerta (!!) sin verlo, por fin nos topamos con el. De inmediato todos los presentes sacamos nuestras vituallas y nos pusimos a recuperar fuerzas como condenados a trabajos forzosos. A los pocos minutos el trío más entusiasta se introdujo por el pasadizo de la Gran Puerta y comenzo a cavar y a desobstruir con azadas, manos y todos los medios a su alcance. Pronto empezaron las dificultades. El equipo no era el adecuado, faltaban cosas y el ingenio comenzó a agudizarse. Hubo que salir a buscar  e inventar remedios para los objetos mágicos que faltaban. Por suerte el destino nos sonreía. Mientras tanto la mayor parte del grupo se dedicaba a contemplar y adorar la Naturaleza que nos rodeaba. Algunos cayeron en los brazos de Morfeo. Pasaron tres buitres que ascendian sin esfuerzo aparente. Los trabajos continuaban. Poco despues del mediodía aparecieron los confabulados Frodo y Olarr que nos trajeron charla amena y alegría contagiosa y que pronto empezaron a ayudar. El tiempo se fue enfriando, aparecieron las nubes y la niebla besaba las cumbre de las Montañas que nos rodeaban. El cansancio se dejaba notar y en algunos hacia presa un ánimo melancólico cuyo origen no supimos desentrañar. El atardecer caía. Cinco de nosotros decidieron descender hacia el Valle mientras los cuatro restantes ultimaban el trabajo del día. Habiamos avanzado dos metros en un frente y tres o cuatro en el otro. Un suave chorro de aire gélido nos estuvo diciendo en todo momento que el Reino de Garma Ciega estaba en esa dirección...

13/3/04

Es Primavera en La Cañuela ((13/3/2004) La Cañuela

   Resulta conmovedor darse cuenta la cantidad de ilusiones que se entrecruzan en las vidas de los seres humanos. Una nueva hornada de potenciales espeleólogos se esta cociendo estos días entre nosotros. Estudiantes, Maduros, Erasmus, Currantes, Parados, Lanzados y Menos Lanzados, Emocionados, Fríos, hay muchas especies de humanos entre ellos.
    Nosotros nos movemos de acá para alla dando explicaciones, contestando preguntas, y soltando paridas diversas que muevan al personal. Los preparativos de un grupo de 25 personas son lentos y todos desarrollamos paciencia y tranquilidad. Despues de resolver multitud de pequeñas complicaciones con los equipos llega el momento en que todo y todos estamos listos y comenzamos el suave ascenso entre bucólicos prados y bosquecillos que nos llevan a la BOCA de la CUEVA.  Tras el pasamanos y viendo las retenciones que se producen cuando hay algún paso que requiere atención el grupo se excinde espontaneamente en dos grupos de más o menos la mitad 12/13. Desde el pasamanos a la Encrucijada vamos por las galerías inferiores -en donde encontramos un murcielago solitario hibernando-  y allí volvemos a contactar a voces los dos grupos. Tras un nuevo movimiento por la zona de las Sierras todo el personal se vuelve a reunir junto al Desfondamiento. A partir de aquí accedemos en peregrinación a la sala Olivier Guillaume en donde reposamos y comemos (algunos por segunda vez). Damos un repaso tranquilo a las paredes y techo con los focos y observamos varias galerías colgadas que parecen vírgenes. En una cueva así todo es posible. Si se quieren alcanzar requeriran escaladas interesantes. Tras todo esto volvemos en grupos hacia la salida vía Bulevares y rappel. Hace un día soleado pero frío....

21/2/04

Relatividad General (21/2/2004) Cueva de Gervás

    Cierto que todo es relativo. Tenemos multitud de pruebas de este principio general. Principio del mundo físico del mundo mental y del mundo mundial. Durante el Puente de Carnavales tuve el placer de escaparme con la nieve en los talones por el puerto de Piedrasluengas hacia Murcia donde contacté de nuevo con mis amigos espeleólogos murcianos. Mi amigo Mavil me propuso ir a visitar una cueva en Sierra Espuña de la que le había hablado un amigo de Alhama que suele ir al rocódromo de Molina, que es el típico lugar de encuentro social y fabricación de planes. Dicho y hecho.
    El sábado por la mañana quedamos con David y Hamed en un famoso mesón, la Jarra de Oro, en la carretera que sube hacia Espuña desde Alhama. David se dedica a la construcción y Hamed es un jovencísimo -21 años- y atípico marroquí que laborea en tareas agrícolas. David le ha vendido la moto de la Cueva de la Matilde (Gervás) a Mavil como una cueva poco conocida y de ¡¡dos Km.!!. Chachi piruli. Bueno nosotros salimos, ya con retraso, de Molina hacia Alhama, el día promete niebla, frío y quizás agua. Cuando estamos llegando nos llama David que se va a retrasar un poco. En total nos retrasamos entre todos una hora y media más o menos. De todas formas tenemos tiempo de contemplar en la Jarra de Oro el culto al almuerzo de media mañana entre el variopinto personal murciano: cazadores, tortilleros, caminantes, montañeros y comilones varios.
    Bien, después de unos quince minutos de coche llegamos a Gervás y por una buena pista nos adentramos hacia la Sierra pasando por varios caseríos auténticos. La gente nos mira y nos sentimos acusados de tener tiempo libre, y de poder utilizar el sábado por la mañana. Mientras tanto ellos curran en enormes campos de frutales y cuidan animales. Nosotros nos sentimos acusados pero envidiamos su vida en contacto con la tierra. Hay hermosos pavos reales alrededor del último caserío. Poco después dejamos los coches y seguimos entre neblina una senda que discurre por un barranco seco con abundante vegetación (en Cantabria es imposible andar por un barranco seco, primero porque no están secos los barrancos y segundo porque la vegetación es inexpugnable). Tras media hora de camino abandonamos el barranco hacia la derecha y trepamos unos 50 metros por la ladera hasta llegar a un pequeño agujero: la Cueva de la Matilde.
    Se supone que David conoce la cueva ya que ha entrado varias veces. La cueva se inicia con una rampa descendente que desemboca en una Sala de la que se sale por una pequeña galería a la izquierda -única progresión posible-. Es una cueva con un aspecto muy extraño. A partir de aquí no se acuerda. Descendemos a otra Sala y nos metemos por uno de los muchos agujeros que hay en el suelo que nos lleva tras un par de gateras incómodas a un desfondamiento en donde aparecen tres o cuatro posibles  continuaciones. Pero David dice que por ahí no se llega a la "sala" que el conoce en donde hay "una columna". Bien, después de dar unas cuantas vueltas por algunos agujeros volvemos sobre nuestros pasos paramos y nos dedicamos a comer un buen rato mientras David busca "la sala" y "la columna". Tras un rato tira la toalla. Le pido que me describa la cueva según la recuerda. Dice que desde la entrada a la sala con la columna tendieron un hilo de 60 metros. Mavil y yo deducimos que desde donde estamos debe haber como mucho 20 metros hasta la columna. Me meto en la dirección de la sala  de los agujeros la atravieso y al fondo a la derecha está la "sala" y la "columna". Según David la cueva continua pero "no por aquí"  Dice que dos kilómetros...Lo que está claro y confirmo después es que David conoce solo un par de cuevas. Para él esta cueva es enorme...Todo es relativo. Desde la sala donde hemos comido se accede mediante una trepada a una pequeña capilla con excéntricas. Siempre hay un toque mágico. 
    De vuelta hacia los coches Hamed nos cuenta que procede de la zona fronteriza con Argelia al este de Marruecos, que lleva diez años en España y que le encanta la espeleología. Le sugiero a Mavil que les de un cursillo de cuevas y de técnica a los dos... 

7/2/04

Tozudos y Zoquetes (7/2/2004)

       Tozudos y zoquetes: así es como pensamos que deberíamos bautizarnos si fundásemos un club de speleo. Todo espeleólogo que se precie tiene una cueva "de reserva". Esto viene a ser como la bala de reserva que todo espia se queda por si le capturan . Si el espéleólogo sospecha que va a ser capturado y torturado para arrancarle una confesión utiliza su cueva de reserva. Como todo en esta sociedad tan actual la cueva de reserva sigue los dictados de la moda. Desde luego las modas tienen sus razones ocultas generalmente basadas en la estética de algunos individuos privilegiados a los que la mayoria suele envidiar. Pues bien durante el sábado los cuatro espeleólogos (Cesar, Luis, Mois & me) que formábamos la expedición al Ca''rrio tuvimos que utilizar nuestra cueva de reserva. El Ca''rrio nos conducía hacia la tortura y el sufrimiento en la húmeda y neblinosa mañana del sábado. En el camping de San Roque RioMiera nos encontramos con una gran manada de espeleólogos madrileños (SEJA) decididos a subir hacia la Torca de Bernallan. Tuvimos una larga charla con ellos para solaz del personal. Además se nos unieron Guillermo y Amparo. De cualquier manera una vocecita interior nos decía que no iniciasemos el ascenso. Así pues emprendimos el camino hacia nuestra cueva de reserva: LA RED DEL GÁNDARA.
       Entre las 11 y las 12 nos metimos por fin en la cueva. Amparo y Guillermo nos acompañaron hasta aquí. Lo primero que hicimos fue intentar ver el oso que hay cerca de la entrada a mitad de un pozo de unos 45. Bajó Mois pero ninguno mas, pues del oso solo quedan tres huesos y un fragmento de cráneo. Recorrimos a buen ritmo todo el camino hasta la gran sala con la cascada y las excéntricas. Allí comimos e hicimos una cuantas fotos -todos discutiendo que es lo que había que fotografiar- pues del carrete solo quedaban 9 fotos. Las excéntricas produjeron diversa expresiones de asombro que terminaron aburriendonos de reiteradas; y comparativas con todas las excéntricas antes vistas. Reiniciamos la marcha hacia el interior y nos metimos por la gran galería fósil que comienza tras la cascada. Sabíamos que debiamos encontrar un paso hacia el río. Tras buscar un poco dimos con el paso al final de la galería. Desde este punto y en menos de diez minutos llegamos a un hermoso vivac totalmente instalado y acondicionado (incluso con adornos navideños). A partir de aquí teníamos dos posibles rutas. La primera ascendiendo un corto tramo de cuerda nos llevo a un meandro arenoso del que alguno de nosotros dijo que era la galería más bonita que había visto. Intuitivamente íbamos poniendo oído pues esperábamos oir el río. A veces creiamos oirlo. Al cabo de un rato empezamos a oir algo. Y poco despues desembocabamos en un balcón-ventana frente a un pozo con cascada -quizás lo más espectacular que he visto en todo el tiempo que llevo recorriendo cuevas-. El pozo enorme,  muy ancho, calculamos de alto unos 20 o 30 para abajo y al menos 50 o 60 para arriba -no lo sabemos pues el foco no llegaba-. El agua cayendo desde arriba del todo y pasando por delante de nosotros como una película: mucha agua. Por el balcón pudimos pasar hacia varias galerías, algunas con bellas concrecciones. De vuelta visitamos una desviacion importante. Ya en el vivac tomamos otra ruta que descendiendo por una gran galería nos condujo hasta un río que seguimos un rato hasta hacerse ancha y con playas la galería. Y el cansancio nos hizo volver. De aquí a la salida con tranquilidad y paraditas 3 horas y pico. Hermosa vuelta al exterior con luna y nubes bajas, contentos de las maravillas de la Red del Gándara. Nuestra cueva de reserva.
                                        Recomendada por Tozudos&ZoquetesS.L.

23/1/04

Logistic Enterprises (23/1/2004) Sistema de Oreña

     Entramos por la Sima del Hielo al Sistema de Oreña el domingo a las diez y media tras ayudar a unos pringaos con un colocón de sábado infernal a sacar el coche del barrizal, en el que se les ha quedado clavado, junto a la ermita de San Roque. El depósito del carburero se ha picado así que decido llevar solo la Tika para iluminar. De todas formas en las gateras y estrecheces es lo mejor. Las sacas se hacen pesadas en esta cavidad debido a que siempre hay que estar ayudándolas a pasar por todos lados. Nuestro proyecto es recoger una cuerda de unos 30 metros depositada cerca del pozo de la Castaña y luego desmontar de la dos cuerdas de ascenso hacia Gaterópolis la más rozada. Pero viendo lo llenas que ya van las sacas (material personal, comida, agua, cámara de fotos, equipo de spits, mosquetones y chapas, equipo de topo, taladradora, baterías y varios) solo nos llevamos la de 30. Ante la gatera larga tenemos tres opciones:
1) pasar de uno en uno arrastrado la saca correspondiente como castigo personal.
2) pasa el primero arrastrando las dos sacas como una locomotora con dos vagones y el segundo ayuda desde atrás.
3) pasa uno la gatera con un cabo de cuerda y tira desde el otro lado como un condenado de las dos sacas formando un tren mientras el segundo ayuda detrás.
            Nos quedamos con la tercera opción y funciona bien. Poco a poco nos acercamos a la zona de exploración. En la Sala de los Dos Laminadores dejamos la comida el agua y unas cuantas cosas más y nos llevamos todo lo necesario para instalar el Pozo Alucinante. Al cabo de un rato de contorsiones nos preparamos y voy instalando el Pozo. Descubrimos que a nivel de cabecera no hay continuación razonable salvo por unas chimeneas ascendentes que parecen ir directas hacia la superficie. Así monto una buena cabecera y bajo el pozo. Abajo hay algunas fisuras y laminadores completamente obstruidas salvo un pequeño aporte rasposo y demasiado estrecho. Descubrimos un pozo paralelo de similares dimensiones (20 de profundidad y unos 5 o más de anchura) unido por una ventana. A un tercio de la cabecera hay una galería colgada. Por ella se puede continuar en la dirección correcta hacia Rosneras pero habría que cavar. No hay soplo. En el pozo paralelo –que no bajamos- hay dos galerías colgadas, una de ellas ancha y hacia atrás y otra hacia el norte. Tras todo esto comemos recogemos y nos vamos. Como ahora no tenemos la cuerda (está en el Pozo Alucinante) nos decidimos por la opción b) de arriba. La saca esta a punto de quedarse atorada pero cantándole y a tirones sale.
Para las próximas entradas al Sistema de Oreña hemos confeccionado una lista de trabajos:
a)                              Topografiar una pequeña red secundaria en Gaterópolis
b)                              Explorar y topografiar dos galerías importantes (una con soplo) en idem.
c)                              Explorar el pozo paralelo al Alucinante y sus dos galerías colgadas.
d)                              Excavar la Galería de la Esperanza en el Pozo Alucinante.
e)                              Desobstruir el acceso directo al pasamanos de entrada a Gaterópolis.
f)                                Mejorar el tránsito de la gatera clave hacia la Galería 2001.
g)                              Trabajar en la conexión de Torca Nigeria con Torca Sindical.
h)                              Explorar y topografiar la red Solares
i)                                Desobstruir el acceso al río de las marmitas en Torca X.
j)                                Continuar la exploración de la zona remota de Torca X. 
Como veis hay trabajo para rato y para muchos. Todos estos trabajos son excelentes para conservar la forma.                                       Un saludo. 

10/1/04

Gaterópolis y el Pozo Alucinante (10/1/2004) Sistema de Oreña

     No nos queda más remedio que admitir que hemos llegado a Gaterópolis. El Sistema de Oreña nos tiene acostumbrados a dar cueva metro a metro a cambio de sudor y esfuerzo  pero esto es definitivo y completo. ES TOTAL.
    El material imprescindible que Moisés y yo portábamos para por poder explorar en esta zona consistía en: pala pequeña para remover, pala grande desmontable para cavar en serio, cortafrios y martillo para picar, equipo de topografía y equipo de spits.  Adicionalmente llevábamos una cuerda para sustituir una de las que están puestas en el Pozo de la Castaña si no conseguíamos un acceso directo a la zona punta (o puta?).
    Lo primero que hicimos fue intentar conectar dos galerías que se acercan a menos de un metro -según la topo- y que nos evitarían la bajada y subida del pozo de la Castaña. Pronto dimos con roca compacta y dura por lo que trasladamos el trabajo -hurgando por el camino- a otra zona costrosa que parecía fácil de horadar y que nos llevaría directamente a las nuevas galerías. Después de cavar un cráter importante y de montar un seguro de cabecera por si cedía toda la placa sobre el pozo de la Castaña dimos sobre roca masiva. El cortafrios se encajo y tardamos quince minutos en sacarlo. Reventamos para obtener nada de nada. Lo siguiente fue instalar una cuerda en condiciones con un protector para roces en el pozo y trasladarnos a Gaterópolis. Se nos hicieron las dos de la tarde con todas estas actividades complementarias y decidimos aligerar las sacas comiéndonos todo los víveres que llevábamos. 
    A continuación pasamos la gatera larga y entramos en plena zona nueva. Como la gatera no permite otra cosa -con suerte- que pasar, dejamos para el final el medir su longitud y obtener una estimación del rumbo. Nos dedicamos a topografiar la ruta principal -con algún ramal sin importancia- por la zona de galerías agateradas y desfondes hasta llegar a la Sala del Laminador Doble. Aquí dejamos la topo y comenzamos la exploración topera. Moisés eligió el Laminador Doble y yo la primera gatera arenosa a la derecha de las Sala. Al cabo de un rato de cavar con mi pala alpina deje practicable el paso de la gatera -que sopla débilmente- y Mois vino para inaugurar la zona conmigo; exploramos una zona de desarrollo modesto con desfondes y gateras fáciles que nos llevan hacia abajo y hacia el oeste. De inmediato nos pusimos los dos con el Laminador Doble y después de trabajar un tiempo y de sacar arena, piedras y bloques enormes (uno de ellos memorable por pesar 100 kilos y medir un metro y medio) pudimos inaugurar la gatera de los Menhires. Al otro lado nos esperaba con toda su negrura el Pozo Alucinante y una galería colgada que habrá que escalar. Más trabajo pal personal. Esto es incorregible.
    Volvimos atrás y salimos midiendo la gatera LARGA. Midió 18 metros más o menos. Y renqueando volvimos al exterior y a los coches tras 11 horas de curro majete.
                Todos quedáis invitados a trabajar en el Sistema de Oreña. Tendréis una experiencia inolvidable.