19/4/26

Simas del Picón (site 0075 Matienzo)

Fotos : Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío

 
             El jueves le pregunté a Guillermo a qué cueva quería que fuéramos el domingo. Hablamos por tf de varias posibilidades: Cueva de la Morenuca (site 0774), Simas del Picón (site 0075), Mostajo (site 0071), Torca Decepción (site 4732), Vallina. (site 4382). Como no queríamos mucho esfuerzo, ni mucha agua, ni repetir demasiado nos inclinamos hacia las Simas del Picón en Matienzo. Poca aproximación, pocos pozos, pocas gateras, cueva bonita.

              Desde el Alto de Fuente las Varas fuimos ya en un sólo coche hasta la remota zona de aparcamiento (cercana a la de la Torca Mostajo). Seldesouto, que tal vez sea el punto más olvidado de la Cornisa Cantábrica, estaba muy bonito, primaveral y brillante. Había calma en todo. Cruzamos un prado y subimos algo más de cincuenta metros de desnivel por entre un bosque de robles, castaños, encinas y laureles. Primero encontramos la boca superior y algo a su derecha, hacia el norte, la boca principal. Una cómoda instalación de dos anclajes y un fraccionamiento -que se resolvió con veinticinco metros de cuerda y tres mosquetones- nos depositó en la pendiente de acceso a una gran sala. Caminando por cerca de su borde derecho accedimos a la Sala GES y algo más allá la Sala de los Bloques. Grandes, altas y anchas, salas así no son comunes en el paisaje subterráneo de Matienzo.  Algo antes de una cómoda gatera de calcita maciza las paredes se recubren de abundantes corales de colores variados. Pasada la gatera entramos en una zona en la que se entremezclan con largueza formaciones gravitacionales y excéntricas de calcita a lo largo de varias galerías.

 
 
 
             Una encrucijada nos lleva, si tomamos hacia el oeste, a una rampa arenosa que se precipita hacia una especie de pozo, por un lado, o al comienzo de una travesía que requiere un pasamanos hacia la The Music Box. Nos quedaron pendientes de visita. Si tomamos hacia el norte un conjunto de galerías muy macizas -con pasos de chimenea, trepadas y destrepes- nos condujeron a un pozo arenoso sin instalar. También nos quedó pendiente de visita.

              La vuelta al exterior llevó menos tiempo porque paramos menos veces a hacer fotos. Solo hicimos un descanso para comer en la primera sala. La subida de la sima fue más que otra cosa un poco incómoda por lo resbaladizo de sus paredes. Fuera ya, el ambiente primaveral había estallado de vida y unas nubes de tormenta gigantescas crecían  sobre el Macizo de Mortillano-Porracolina. Era magnífico contemplarlas... Esta cueva es ideal para visitas tranquilas, por eso volveremos, pero también porque han quedado por conocer unos cuantos flecos que podrían ser muy interesantes.       


 
 

1/4/26

Solins en familia (Solins)

  Esta vez volvía al Solíns para mostrar esa cueva tan bella -y también tan sencilla- a los miembros de mi familia que se sienten atraídos por el mundo subterráneo. No mucha atracción pero la suficiente como para atreverse con una cueva sin grandes complicaciones. Aunque es cierto que la complejidad de una actividad espeleológica es puramente subjetiva. Lo que a unos les parece un paseo subterráneo a otros les puede parecer un infierno.

              Bien tarde en la mañana del Miércoles Santo  Eduardo, Irene, Iris y yo nos deslizamos como una brisa tranquila por el florido paisaje murciano. Y verde como nunca lo había visto antes. Desde Las Casicas, pedanía de Fortuna, tomamos una pista sinuosa hasta una zona llana y amplia que sirve de aparcamiento. Un tramo corto por pista y luego una senda entre bancales nos condujeron en menos de quince minutos a la boca de la cueva oculta en un bosquecillo de pinos grandes. Nos tomamos un buen rato para prepararnos en el porche, tal vez para adaptar el ojo de la intensa radiación exterior a la oscuridad o quizás para disfrutar de las sensaciones.

   Ya en la primera galería comenzaron las quejas. Primero por los inofensivos opiliones, luego por las pequeñas arrastradas, más tarde por los tranquilos y pacíficos murciélagos. A Irene le fue pasando factura la tensión que le producía el ambiente subterráneo. En las dificultades se le disparaba la adrenalina... Sea como fuere llegamos a la Sala de los Cristales. Con más dudas que certezas proseguimos hacia el interior con la esperanza de que nadie -ahí estaba la promesa de la Sala de las Excéntricas- se amilanase ante nada... Sin embargo la realidad fue que al comenzar el laminador -que suele llamarse Paso de las Tortugas- Irene nos dijo que lo mejor era volver hacia la salida para no agotarse. Era razonable hacerlo así, ese "paso de tortugas" es un poco más estrecho de lo que suele aceptar alguien que no es espeleólogo. La que más sintió que nos volviésemos hacia el exterior fue Iris a la que los pasos estrechos no le hacen ningún efecto.

              La vuelta fue parecida a la ida, mismas quejas por opiliones, murciélagos y estrecheces, y mismos cansancios. Esos opiliones, todo hay que decirlo, ni siquiera son arañas aunque si son arácnidos. El día estaba radiante y tras asearnos un poco nos fuimos a relajarnos en la piscina de los Baños de Fortuna con la ilusión de volver al Solíns para ver la Sala de las Excéntricas.             


Las Fotos
 

21/3/26

Burejo Musgoso I (Lúgar)



 
 
             Increíblemente el sábado 21 de marzo quedamos Vicente, Abdón, Perico y yo para visitar un agujero prometedor en la Sierra de Lúgar. Hace unos días Vicente me había llevado a visitar en esa zona las aberturas que había descubierto hace años entrenando en carrera de montaña. Vicente tenía -y tiene- un don especial para tener éxito prospectando en superficie. Ha encontrado, sin más que su olfato, multitud de posibles cavidades. El Burejo Musgoso me pareció de lo más prometedor con su fuerte soplo saliente caliente y muy húmedo. Tanto que las gafas se me empañaron y en los objetos que introdujimos desde el exterior -a unos 12 o 13ºC- se formó condensación.

              A las diez estábamos en casa de Vicente y, tras una breve charla, partimos hacia la Sierra en el 4x4 de Vicente y el 2x2 de Perico; a Perico le encanta ir en su coche a todos lados, aunque sea una pista de 4x4. En el coche de Perico iban todas las herramientas y materiales necesarios para trabajar desobstrucciones. En diez minutos de coche y un minuto de caminata estábamos en el Burejo Musgoso. A Perico le gustó tanto el aspecto que se lanzo como un rayo hacia dentro. Al poco dejamos de oírle. Fui detrás de él hasta un laminador de tránsito muy incómodo. No me las apañaba para entrar por ese conducto sin hacer jirones el mono así que agarré la maza y comencé a romper el suelo costroso. Al cabo de poco volvió Perico y redobló con gran entusiasmo las tareas de excavadora. Una vez los cuatro en el otro lado del laminador seguimos en dirección contraria descendiendo hasta un pocete. Aunque abajo del pocete soplaba bastante aire sus dos posibles continuaciones eran inviables sin un trabajo enorme, principalmente debido a lo estrecho del pozo y a que los escombros iban a tener que sacarse en vertical. Volvimos un poco más arriba y Perico miró otra posibilidad que colapsaba enseguida. Aburridos por la perspectiva Abdón y Vicente salieron para ir a ver los otros agujeros cercanos, un Burejo Musgoso II y la Sima de Mavil. Mientras tanto en una salita justo al lado del laminador Perico y yo observamos un meandro sinuoso, blanco y con mucho viento, bastante prometedor y que se nos había pasado antes. Perico se dedicó un buen rato a ensanchar el comienzo del meandro demoliendo a mazazos llenos de energía los laterales (se lo llevaba por delante todo superando cualquier resistencia con rabia desatada).  

           Ya en el exterior Vicente y Abdón nos contaron que las otras aberturas eran similares al Burejo Musgoso: aire saliente, caliente y húmedo y anchura similar. Con todos esos indicios las esperanzas de penetrar un sistema subterráneo grande que llegue al acuífero crecieron. Mientras bajábamos en el coche Vicente me indicó a lo lejos, en la ladera norte de Lúgar, la zona de una prospección hídrica realizada a principios del siglo pasado. Encontraron agua a 75 metros de profundidad: el acuífero que alimenta la humedad y el calor de los agujeros que habíamos visto. En casa de Vicente nos despedimos y quedamos en continuar la faena en breve si no hay imprevistos...       


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14/3/26

Cejo Cortao 2

 
            Para el sábado 14 de marzo decidí volver, acompañado de Marisa, al Cejo Cortao. Había varias buenas razones para hacerlo, la primera y principal es que en la anterior visita no pudimos ver casi ninguna pintura debido a nuestra falta de ojo para buscar. Otra razón era que deje olvidada una bolsa con algunas chapas y una llave. Y la última era que se trataba de un ejercicio denso y contundente bastante bueno para entrenar.

              El día se presentó fresco, bien nublado y algo ventoso, un típico día de invierno en Levante. Las últimas lluvias habían dejado lagunas embarradas en la pista así que tuvimos que caminar hasta debajo del Cejo Cortao (unos dos kms). Elegimos subir por la canal ya que el cordal requiere mucho más tiempo. El terreno es muy malo: piedras sueltas de todos los tamaños, vegetación muy alta y mucha pendiente. Casi me da un calambre en el gemelo derecho. Creo que desde el coche habíamos tardado unas dos horas y media.

 

 
               La instalación fue rápida -y con pocas dudas- ya que la conocíamos de dos visitas recientes. Me pareció incluso más corta. Allí estaba esperándome la bolsa olvidada, junto a una gran roca. En cuanto buscamos con atención vimos con placer los paneles de pinturas que se nos habían ocultado en el pasado. Hicimos unas fotos y contemplamos el entorno. Las pinturas nos intrigaron mucho. Desde luego el sitio es de acceso muy difícil, requiere escalas de algún tipo. Pero lo más desconcertante son las pinturas en sí mismas. No representan a seres humanos ni figurativa, ni esquemática, ni abstractamente. Además lo que parecen seres vivos, animales, tienen dos patas que reposan sobre tres dedos. Más se parece a un ave...

              Nos preparamos para subir al cordal, y luego bajar a la pista. La bajada con el peso fue infernal, el control de posición con las piedras sueltas y la pendiente no hace aconsejable esta ruta para ver el Cejo (seguramente desde el norte de la sierra alguna pista permitirá alcanzar el collado de forma relativamente cómoda). Se había levantado un intenso viento frío, pero por la pista se hizo llevadero. Llegar al coche y entrar en el bar de Yéchar a tomar algo fue un verdadero placer.

 

 
 

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21/2/26

Cejo Cortao (Yéchar)

 

              En febrero del 2024 realicé una excursión con Marisa, Jorge y David de Gebas recorriendo el cordal del Cejo Cortao en Yéchar. Se nos quedaron grabados en la retina los abrigos y las cuevas colgados de sus paredes sur. Días después Marisa y yo pudimos visitar algunos que estaban en la base de la pared pero el más llamativo y espectacular requería instalaciones verticales. Algunos amigos me contaron que en el abrigo colgado habían descubierto pinturas prehistóricas de tipo esquemático.

              Para el 21 de febrero del 2026 decidí organizar una actividad y visitar el Abrigo de Don Justo, que es así como llaman a la cueva colgada  -a más de 50 metros de altura- del Cejo Cortao. Al final pudimos ir Marisa, un amigo y yo. Mi amigo llevo un dron que volamos desde una pista cercana a la base de la pared, pero el dron no tenía alcance suficiente para ayudarnos en la localización de la bajada.

              Dejamos el coche en el collado entre Yéchar y Fuente Kaputa y desde allí recorrimos varios kilómetros por el cordal del Cejo por malas sendas y campo a través. Se hace largo pero tal vez sea preferible a ascender las canales a la izquierda de las paredes. Cuando calculamos que, aproximadamente, la cueva estaba en nuestra vertical volamos el dron y localizamos la dirección de descenso. Bajando con sumo cuidado por rampas y piedras sueltas hice un primer intento de descenso por cuerda desde una piedra empotrada y un arbolito pero aparecí en la bóveda de la cavidad, que es la peor ruta de descenso. Mientras tanto Marisa localizó la línea de buenos anclajes a unos 50 metros al este. Por esta ruta el descenso no tenía problema alguno, simplemente fraccionar cómodamente, en total cerca de 70 metros de cuerda y unos seis o siete anclajes.

              Ya en la cueva, que en realidad es un enorme abrigo, echamos un vistazo a las pinturas aunque vimos sólo dos, es necesario un ojo entrenado. En la base del abrigo una fisura emanaba aire húmedo y caliente formando varias zonas de musgo. Tal vez conecta con el acuífero. Sin más comenzamos el ascenso por las cuerdas y luego la caminata del cordal que se nos hizo larga y pesada por el sol y la deshidratación.

              Ya en Yéchar visitamos un agradable bar en donde abrevamos líquidos en abundancia, disfrutamos de la charla y hablamos de batallas del pasado y de proyectos del futuro...   

             

 
 

8/2/26

Solins en Trío (Solins)

 

 
            Al no haber pasado de la Sala del Descanso en la visita en grupo del domingo anterior, la frustración me condujo a querer volver enseguida al Solins. Se lo propuse a mi amigo Jorge, es más bien escalador y montañero, el mismo sábado 7, Marisa también se apuntó y el domingo 8 de febrero volvimos a la cueva. Día brillante y algo ventoso, el paseo hasta la boca nos hizo fijarnos en las bonitas paredes de encima de la cueva. Me pregunté, nos preguntamos, si habría vías de escalada deportiva allá arriba. Desde lejos no se apreciaba que hubiese ninguna equipación.

              Fuimos hasta la Sala del Descanso por el camino corto y dejé una señal en la unión con la Galería Larga (realmente a la vuelta no se ve el camino corto). Además la topo en este punto es algo confusa. El paso entre columnas y la rampa que sigue no nos costo nada. La estrechez de la Sonrisa Vertical -que antes era estrecha- ahora es un paso cómodo. La Sala de los Cristales seguía igual o parecida. Verifiqué la continuidad de varios ramales antes del Paso de las Totugas. No me pareció que ninguno tuviese continuación. Las topos eran incongruentes con la realidad que observé y divergentes entre sí. Digamos que esas topografías se podrían calificar de puras fantasías. 


 
  Tras el trabajoso y arcilloso Paso de las Tortugas llegamos a la Sala de las Concrecciones y la de las Excéntricas que son el premio debido por los esfuerzos anteriores.  Hicimos unas cuantas fotos al hermoso conjunto y emprendimos la ruta de vuelta. Fue un poco más pesada que a la ida y además nos despistamos unos metros antes de la Sala de los Cristales debido a que la galería principal parece continuar de frente y se aprecia poco la subida a la izquierda previa a los Cristales. Perdimos dos minutos en el despiste, lo que sirvió para que los principiantes apreciasen lo que significa hacer espeleo de verdad. El resto de la vuelta fue coser y cantar. Hicimos el camino alternativo de la Galeria Larga porque es más cómoda y, de paso, verificamos que hay un buen montón de galerías que hay que visitar hacia la zona de los fósiles. Pero eso será en otra ocasión.


     La tarde estaba brillante, eran la cuatro y nos fuimos a disfrutar de un baño en la piscina de Fortuna. Sin duda esta Cueva del Solins bien merece la pena y seguro que volveremos dentro de poco. 


 
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1/2/26

Speleo para todos (Solins)

 
       Para el domingo 1 de febrero del 2026 Perico había convocado con gran éxito una excursión subterránea para visitar la famosa Cueva del Solins cercana al pueblo de Fortuna. Abierta a todo tipo de público, nos juntamos unas veinte personas y un perro. Del total inicial tres chicas se fueron de excursión por los alrededores de la cueva. En el grupo que quedó, bastantes no habían estado nunca en una cueva, cinco eran niños -una de unos tres años- y había también un adolescente. Unos pocos si que habían tenido contacto con las cuevas y, finalmente, tres eran espeleólogos con cierta experiencia (o cuatro si incluimos a Álvaro). Además venía el perro citado anteriormente.  Cuando menos era la incursión subterránea más variopinta que he vivido.

              El primer punto de quedada fue el área de Las Salinas, el segundo Las Casicas y el tercero el amplio aparcamiento del Solins. Tras unos largos preparativos -que Perico supervisó con gran dedicación- nos pusimos en marcha. La ruta sigue una pista y luego una senda que, cruzando la rambla seca, asciende por antiguos bancales de almendros y bosque de pinos. En breve empezamos a entrar, primero los dos chicos más jóvenes y activos conmigo, y luego todos en fila continua, cerrando el final Perico. Al llegar a la primera bifurcación estuvimos esperando. Al cabo de un rato aparecieron todos, explicando que había una bifurcación en la que dudaron, entraron, salieron y continuaron. Ciertamente hay una pequeña galería a la izquierda que acaba en pocos metros pero no pude imaginarme que hubiese dudas ya que nos iban siguiendo de cerca.

 

 
   Según fuimos avanzando por la ruta de la "izquierda" hacia el interior el grupo fue comunicándose mejor. Para cuando llegamos a la Sala del Descanso una parte del grupo alcanzó el límite de tiempo que podían dedicar a la cueva y Perico se ofreció a guiarles hasta la entrada y volver rápido. Pero una de las chicas -que se iniciaba en las cuevas- estaba un poco acalorada y agobiada y también decidió salir. Visto esto otro grupo familiar con un niño optó por unirse a los que salían. Yo y Abdón decidimos que lo mejor era que saliésemos todos y no dividir al grupo esperando a Perico.

              En el camino de salida hubo un momento de confusión ya que Perico no reconocía la ruta por la que habíamos entrado, pero enseguida quedó claro que era el camino alternativo que pasa por la Galería Larga, Galería de los Fósiles y la Sala Reunión. En todo el recorrido global, desde el principio, fui verificando la topo con posiciones claras y brújula. Puedo asegurar que esa topo tiene abundantes errores y muy poca claridad. Creo que una cueva tan famosa -y hermosa- bien se merece un nuevo trabajo de topografía serio y meticuloso. Y es probable que lo hagamos dentro de poco.

 

 
     De la salida a los coches los dos más jóvenes fueron contándome chistes y algunos no tan jóvenes tragedias. Pero todo eso es otra historia. Finalmente, al cabo de un rato, llegaron las tres excursionistas y nos fuimos todos a los Baños de Fortuna a ver si podíamos tomar algo. Sin embargo el bar y el restaurante del camping estaban abarrotados de comensales, casi todos extranjeros, y hubo que dejar el picoteo para otra ocasión mejor. Algunos nos fuimos a casa y otros, en busca de mejor fortuna, se fueron a Fortuna. 
 


 
FOTOS DE LA ACTIVIDAD
 

18/1/26

Cosas Extrañas (Vallina)

 Fotos: Guillermo y Antonio

Texto: Ant on Ío


 
            El domingo 18 de  enero del 2026 el tiempo era demencial. Pero a pesar de la lluvia, el frío y la niebla Guillermo y yo decidimos cuevear visitando una zona de Vallina que nos había llamado la atención en la última incursión del 21 de diciembre pasado.

              Algo antes de las 10, cuando llegué a la curva donde solemos aparcar, Guillermo ya tenía todo el equipo puesto -incluyendo el casco- y me esperaba dentro de su coche con un paraguas preparado como si fuera a cazar chubascos. Me preparé dentro del coche, incluyendo las botas, y además me puse un impermeable.

              El terreno estaba saturado de agua, el barro patinoso hacía que caminar fuese una tarea delicada. Un rebaño de vacas y becerros taponaba de forma compacta el camino. Estaban muy renuentes a moverse de su óptima posición pero, por suerte, nos dejaron pasar sin cornearnos.

              Entrar en la cueva fue un alivio, estaba mucho más seca y caliente que la calle. En un entretenido recorrido que nos llevó algo más de una hora, nos pusimos en el comienzo de Sandy Avenue con la idea de visitar Decorated Chamber y Albert Passage. Para alcanzar nuestro objetivo desde ese punto debíamos trepar por una pendiente hasta alcanzar una ventana. Me puse un viejo arnés de escalada, me encordé a un trozo de cuerda dinámica de 20 metros y preparé dos cordinos y tres mosquetones. Mientras Guillermo me aseguraba con un ocho fui subiendo por la pendiente. Puse un cordino en una estalagmita y luego otro, a un grueso puente de roca, para superar un pequeño desplome, la verdadera dificultad de la trepada. Tras este paso la rampa continuaba fácilmente hasta una estalagmita en la que puse un seguro, más luego se hacía delicada por lo resbaladizo del terreno y lo quebradizo de los agarres. Finalmente terminé en una especie de collado cuando casi no me quedaba cuerda. Me empotré en una oquedad para asegurar a Guillermo. Anclamos la cuerda a una gran lastra para asegurar la corta bajada de cuatro metros al otro lado. Luego subimos un resalte escalando y lo bajamos por el otro lado hasta la base de una chimenea. Para continuar había que ir subiendo una rampa que se hacia vertical. El riesgo de esa subida -sin agarres sólidos y con escalones de barro- hacía necesario meter anclajes de seguro por algún lado. De alguna forma los exploradores habían subido -y bajado- por allí sin poner ningún seguro. Eran cosas extrañas que no hubiese ningún seguro, ningún spit, ni ninguna cuerda abandonada, en punto alguno de todo este "acceso". No teníamos taladro ni anclajes y pospusimos la visita a Decorated Chamber para una ocasión posterior. Rapelamos la rampa, sí, pero reaseguramos la cabecera con un cordino anclado en una estalagmita por si acaso. De la lastra no nos fiábamos del todo.


 
            Después de comer algo decidimos visitar una zona cercana en la que se veían escritas en la topografía las palabras "helictites" y "Bathtub Passage". Era muy atractivo meterse en una bañera, a ser posible bien caliente, con las paredes decoradas con excéntricas.

              Un rato de circulación por galerías enormes, las más grandes que he visto en Vallina, nos llevó a un pequeño pasillo bien decorado. Más allá, en otra galería grandota y tras pasar la famosa bañera, subimos una empinada rampa muy resbalosa -por la tierrecilla/barrillo- que nos encaramó a una zona cercana al techo de la galería. El gran caos de bloques "soplador" y con hojitas de árbol en el suelo nos llamó la atención. Justo antes del caos de bloques el techo estaba profusamente decorado de estalactitas de aragonito anaranjado recubiertas de corales grises. Una hermosura.

                 La vuelta fue rodada. Descansamos un rato, yo me tumbé a sestear unos minutos, Guillermo hizo más fotos. Luego seguimos avanzando sin pena ni gloria hasta la salida. Las galerías cercanas estaban con arroyuelos y charcos grandes. La corriente entrante era muy fría. La cuesta hasta los coches nos vino bien para calentarnos, el tiempo se portó como es debido, apenas nos llovió. A las 5 estábamos en los coches, una actividad de algo más de 6 horas. Quedo claro que, próximamente, volveremos a Vallina para visitar -de una forma u otra-  Decorated Chamber
 

 
 
 


15/1/26

Entrenando (Hoyuca)

 
           El jueves quedé con Encarna y una amiga suya, Vanesa, para ir a la Hoyuca. Con intricadas agendas imposibles, a ellas les venía bien hacer espeleología entre semana, y a mí me venía aun mejor entrenarme con vistas a los fines de semana. A las nueve y media nos vimos en Solares y a las diez estábamos cambiándonos junto a la Iglesia de Riaño.

              Mientras caminábamos hacia la boca nos saludaron todos los perros del pueblo que tienen libertad de movimientos. Alguno que no la tiene permaneció en un sospechoso silencio. La terrosa entrada a la Hoyuca se está desmoronando poco a poco. Cada vez que vuelvo allí el paso del "pozo-buzón" exige mover mejor todo el cuerpo para no darse un gran trompazo. Pero eso le da alicientes a estas actividades subterráneas, porque suponen un reto que, sin ser extremo, estimula mucho, tanto física como mentalmente.

              Las llevé a visitar unas galerías, a la izquierda de la ruta principal, más para que no se me olviden a mí por completo que por su interés. Nadie suele recorrerlas en la ruta principal hacia Quadraphenia. Tras el clásico paso de la estrechez (con buzón de salida) seguimos la ruta tradicional por las hermosas galerías que dibujan amplios zig-zags. Más tarde visitamos una galería arenosa, fósil, que desemboca en un balcón sobre Pigs Trotter Chamber. También le echamos un vistazo al pequeño cañón que forma el afluente de Marathon Passage.

 
 
 
             Desde el arenal de Pigs Trotter Chamber subimos por los cómodos y laberínticos pasillos que llevan a Flashbulb Hall y desde allí fuimos a visitar una parte de las bonitas galerías en Dog Series. Desde este punto comenzamos la vuelta tranquilamente para salir con tiempo. Ya cerca de la salida elegimos el camino del meandro desfondado para entrenar un poco más y poner un poco de adrenalina en el menú.

              Sin duda el paso del "pozo-buzón" se está convirtiendo en un pequeño problema en crecimiento. Sobre todo cuando se recorre desde dentro hacia la salida. Antes o después habrá que poner un trozo de cuerda para ayudar un poco. Por lo demás esta salida de la Hoyuca siempre te despide con goteos en el cogote y con rebozadas de tierra y barrillo.

              En el exterior nos dio la bienvenida un vendaval "especial" del sur. Los perros habían desaparecido para no volar por los aires. Anduvimos por el centro de las calles para tener menos opciones al regalo, si acaso volaban macetas o tejas. Ya en el aparcamiento hubo que estar al loro para evitar que las sacas y las bolsas de ropa desapareciesen con una racha. Y para que impedir que  alguna de la puertas del coche se descoyuntase de los goznes o te partiese una pierna al cerrarse de golpe.  Por lo demás todo fue bien y bastante divertido y, ya dentro del coche, con las puertas cerradas, la música y la calefacción no se podía estar mejor. Quedamos en que, sin duda, volveremos dentro de poco a otra hermosa cueva.

 
 
 


29/12/25

País de las Maravillas (Mostajo)

Fotos: Guillermo y Antonio
Texto: Ant on Ío
 
 
 
              De alguna manera poco clara decidimos despedir el año con una buena traca. Dudas hubo hasta el último momento, pero seguimos adelante a pesar de ellas. Mucho pozo... muy difícil de encontrar lo que buscamos... muchas horas... ¿vendrá César?... ¿estarán todos bien para ascender un pozo volado de 40?... A las nueve me reuní con Encarna y Pablo en la FEVE de Solares y a las nueve y media con Guillermo en el Alto de Fuente las Varas. Matienzo estaba lleno de niebla, el paisaje era indeciblemente bello. A las diez estábamos en la Torca del Mostajo.

              Monté con una cuerda de 55m/8mm el pozo de entrada pues Guillermo prefería arrastrar la pesada, de 65m/10mm, hasta el Golden Void, para que "chicleara menos". En un rato recorrimos el pasamanos, las gateras y nos pusimos en la cabecera del pozo Golden Void. La instalación consiste en tres spits bastante vetustos y de inmediato un desviador a un puente de roca. La caída es perfecta y limpia. Por mucho que miré al bajar no encontré ningún anclaje más para fraccionar. Aunque -tal vez- se podrían usar algunos naturales con un cordino. Esta falta de fraccionamientos hace que el pozo sea pesado de subir tanto por el chicleo, como por el tiempo requerido.

              Abajo abandonamos todos los equipos verticales y, gracias al vago recuerdo de nuestra anterior visita, fuimos avanzando por la zona ya conocida por mí y por Guillermo. De todas formas, para evitar dudas y dejarlo todo bien atado, nos molestamos en ir poniendo catadióptricos. Pronto llegamos a la zona de nuestra punta anterior. Tras tomar un pequeño almuerzo nos metimos hacia un laminador en rampa por el que desembocamos en una larga galería, con progresión a gatas mayormente. Este conducto estaba lleno de formaciones, pero no llevaba el rumbo adecuado para acercarnos a nuestro deseado objetivo. Avanzamos bastante hasta un punto en que consideramos inútil seguir buscando Wonderland por allí. De vuelta fuimos comprobando todas las pequeñas desviaciones, un poco por si sonase la flauta.


 

              Nos sentamos en el punto de la comida. Les hablé del no-hacer del hacer y de cómo ese enfoque pude llevar a resolver un puzzle espeleológico. Me levante algo inspirado y fui por una galería que habíamos despreciado hasta ese momento por considerar que era un cul-de-sac, claro está, en el supuesto de que fuera correcta nuestra supuesta posición en el plano. Sorprendentemente después de subir una rampa y bajarla por el otro lado aparecimos en una sala bastante concrecionada que supuse en el buen camino de nuestras Maravillas. Después de hacer unas fotos nos pusimos a buscar una continuación más allá de la sala, pero no existía ninguna. Estábamos desconcertados. Dada la hora, las cinco o más, todos empezaron a hablar de salir, menos yo que seguí hablando de dormir una siesta. Vencieron ellos.

              Ya de vuelta subimos un par de rampas a ver que había pero no había nada. Una galería llamó mi atención, estaba descolocada respecto a la supuesta posición de nuestro objetivo, pero bueno ya puestos había que quemar cartuchos. Para mi sorpresa -y la de todos- aquello se empezó a parecer cada vez más a lo que buscábamos. Según avanzábamos todo cuadraba. Lo habíamos conseguido. Estábamos en Wonderland sin saber como habíamos llegado hasta allí. Hicimos algunas fotos, disfrutamos del momento y nos preparamos para la vuelta.

              El Golden Void lo subimos con pantín. Cuando acabé de subir le deslicé el mío por la cuerda a Encarna. Tardamos mucho menos de lo esperado en subir el pozo, pero las horas iban pasando. Eran más de las ocho y el cansancio se acumulaba un poco. Gateras, agachadas y pasamanos, todo iba amontonándose. El pozo de salida se hizo bien pesadito. Alrededor de las diez estábamos saliendo y a las diez y media llegamos a los coches, en total algo más de doce horas. Allí nos encontramos con un amigo de Encarna, se llama César, alarmado, con el coche en marcha y los faros encendidos. Parece que la preocupación por nuestra tardanza se había extendido por los chats, aunque, en cuanto supieron que estábamos fuera, las aguas volvieron a la calma. Después de todo era de esperar que no fuese tarea corta -ni fácil- encontrar Wonderland. El final de año se nos presentó sonriente y con un bonito regalo. Todos teníamos una sonrisa de oreja a oreja.         


 
 
FOTOS
 

21/12/25

El Mundo de los Pájaros (Vallina)

Fotos: Guillermo y Ant on Ío

Texto: Ant on Ío

 

 
           Cuando culminé Alisas el termómetro del coche marcaba 1ºC y lloviznaba aguanieve. El día prometía. Como iba con media hora de antelación me fui al bar de Arredondo y me preparé un café "americano". Dicho de otra manera: pedí a la simpática camarera un café solo y un vaso de agua caliente y los mezclé yo mismo. Hete aquí mi café al estilo colombiano listo para ser bebido. Es necesario decir que cuando se habla de café americano primariamente nos referimos a la manera de prepararlo en América Latina y no a lo que luego han copiado los gringos que, por supuesto, también son americanos.

              Guillermo y yo nos reunimos frente al bar y fuimos a aparcar en la curva que solemos usar para ir a Nospoentrá. Lloviznaba apenas y soplaba viento débil del oeste. Me puse el impermeable y cogí el paraguas. La bajada hasta la boca fue perfecta. En una hora y pico nos pusimos en la puerta de la Galería Jesús Lecue. Mientras recorríamos esta pequeña y coqueta galería le empecé a contar a Guillermo mis sorprendentes hallazgos en torno a la música tradicional irlandesa (Sean-nós), sus ramificaciones actuales y su relación con la música norteafricana, principalmente bereber. Hallazgos que se revelaron en la primavera pasada escuchando la radio (RTÉ Raidió na Gaeltachta) durante nuestro viaje por Irlanda. Fue la casualidad causal la que hizo que sintonizara RnaG. Eso me llevo a explorar, hurgando en textos sobre cultura celta y otros papeles, algunas conexiones culturales más entre la tradición celta irlandesa y el mundo norteafricano. Para mí se trata de algo fascinante que apunta a unas raíces muy diferentes a las que dan las versiones oficiales acerca de Irlanda, Britania y, en parte, también Europa. Y que,  notoriamente, podrían ser interpretadas como "políticamente incorrectas" en el mundo académico anglosajón. Guillermo aguantó como un campeón mi chaparrón cultural e incluso se mostró algo interesado. Mientras esto hablábamos fuimos haciendo fotos y arrastrándonos entre las bellezas de la G. Jesús Lecue.


 
                Avanzando por Sandy Avenue pudimos localizar fácilmente, en la pared izquierda de la galería, nuestro segundo punto de interés del día. Hablo del largo conducto de acceso a Birds World. Comienza como un cómodo pasillo hacia el oeste para, luego, ir transformándose en un laminador con suelo de guijarros -ancho y muy bajo- que se hace bastante pesado. A la derecha fuimos dejando gateras que subían hacia Swirl Chamber hasta que, un poco más allá, el conducto se fue transformando en una amplia galería con formaciones y desfondes que había que evitar con pasos poco difíciles. Finalmente, por una rampa, desembocamos en una amplia sala con muchas posibles continuaciones. Una subía hacia una sala por unas trepadas entre bloques, otra requería cuerda para una travesía sobre un pozo ramposo y para la tercera, que nos hubiera llevado a Birds World, había que bajar un pozo volado de 5 metros. Nuestras intenciones eran visitar lo que no requiriera cuerda ni equipo y guardar fuerzas para inspeccionar otras zonas. Así pues mi pregunta quedó sin respuesta, ¿por qué se llama Mundo de los Pájaros a esa zona? Volvimos sobre nuestros pasos sin la respuesta.

                  En FN Passage buscamos sin éxito la subida hacia Albert´s Small Passage. No la encontramos porque no existe. Mirando con atención la topo se ve que el verdadero acceso a esa zona se toma al inicio de Sandy Avenue, cosa que dejamos para más tarde. Después de tomar un tentenpié nos acercamos en dos minutos a la zona final de FN Passage. Tiene enormes posibilidades de continuación, pozos ascendentes y descendentes. Hay dos cuerdas instaladas hacia niveles superiores y se nota que es una zona en exploración. Pero enseguida volvimos hacia nuestro tercer objetivo, el camino alternativo hacia Río Rioja. Se trata de una pequeña galería que comienza en FN Junction. En la topo esa zona está dibujada con indicaciones poco claras y líneas discontinuas (suelen indicar algo no verificado, tan solo que se presupone). La realidad consiste en que la topo refleja el terreno hasta un punto en que indica hole down -4m. A partir de aquí ofrece únicamente fantasías dibujadas por un espeleólogo que, o bien tuvo alucinaciones al estar allí, o bien nunca estuvo en esa zona y simplemente se la inventa. De cualquier forma ese área, que carece de nombre propio en la topo, no tiene desperdicio. Gateras variadas, falsos suelos, formaciones curiosas, laminadores con agua y barro, y posibles continuaciones por doquier. Aunque ninguna de ellas se puede considerar fácil. No encontramos ninguna continuación hacia el Rio Rioja, pero es cierto que nos quedó por bajar el agujero de -4m ya que requería instalación y cuerda sí o sí. Toda la zona puede considerarse sólo apta para espeleólogos guerreros.

 

 
               Estábamos un poco cansados y se iban sumando horas de arrastradas y gateras. Descansamos unos minutos en FN Junction y con esperanza volvimos al comienzo de Sandy Avenue para verificar el acceso a la zona de Albert´s Passage. Para nuestra sorpresa nos encontramos con una subida delicada cortada por un paso de escalada muy expuesto con presas de costra y barro y sin instalación de ninguna clase. Sin embargo eran evidentes las huellas. Se necesitará cuerda, algún tinglado para asegurar al escalador y posiblemente un paso de hombros. Con todo esto y muchos sueños iniciamos la vuelta al exterior. Salimos en el crepúsculo del bosque, el ambiente era tranquilo pero misterioso. Había algo de luz pero eran necesarios los frontales. No tuvimos problema en volver a los coches. Habían transcurrido unas ocho horas y media de actividad. La temperatura, de unos 3ºC, era bien fresca, pero fue agradable cambiarse de ropa arropado por las buenas sensaciones del día. No tuvimos ninguna duda de que volveremos a Vallina con más ganas aún. Aunque la próxima incursión espeleológica no creo que sea a Vallina.             

 
 

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